Una particular situación tuvo lugar en los Tribunales de Puerto Madryn el pasado martes, luego de que se debiera celebrar, sobre las once de la mañana, una nueva audiencia enmarcada en la causa que investiga el intento de homicidio de una mujer por parte de su ex pareja, el coreano Hwang Doo Jin.
Una vez que se elevó el caso a juicio oral y público por resolución de la jueza Stella Eizmendi, la defensa del imputado, ejercida por el letrado Oscar Romero, había solicitado, dentro de los plazos vigentes, la apelación para poder obtener, en el mejor de los casos, el beneficio de la prisión domiciliaria para su cliente.
Sin embargo, no todo sucedió como había sido pautado; la audiencia comenzó unos cuarenta minutos más tarde, una evidente mejora si se tiene en cuenta las dos horas de demora que había tenido la anterior, pero dos sillas vacías reflejaron la soledad del acusado: la de su abogado defensor y la del ciudadano coreano con domicilio en Trelew que, hasta entonces y no se sabe si “después”, ejercía como traductor.

Sillas vacías

Comenzada la audiencia, sin público a diferencia de la preliminar, desde la Fiscalía, María Alejandra Hernández planteó de manera inmediata la ausencia de Romero, defensor de Hwang Doo Jin, sobre la cual la Oficina Judicial no había recibido notificación alguna.
De este modo, el imputado de “homicidio en grado de tentativa agravado por el vínculo y por mediar violencia de género” se encontraba sólo y enfrentado a las dos partes acusadoras.
Vestido con la misma ropa que en la anterior audiencia y cómodamente calzado con medias y ojotas, la mirada apacible de Hwang sólo se vio crispada cuando, iniciada la secuencia judicial, comenzaron a identificarse las partes.
El querellante Rafael Saliva y la funcionaria de Fiscalía hicieron lo propio, pero el Tribunal Colegiado, integrado por las juezas Marcela Pérez y Patricia Ásaro, se encontró con una dificultad al tener que solicitar al imputado que se identificara ante las partes.

El “no” que fue un “sí”

Sorpresiva fue la reacción de los presentes cuando, ausencia de traductor –y de abogado defensor– mediante, una de las magistradas preguntó a Hwang Doo Jin: “¿Usted comprende español?”.
Llamativamente, el ciudadano oriundo de Corea del Sur, entre el abandono su defensa y lo abandónico de la situación, negó con la cabeza, acaso habiendo comprendido lo que se le preguntaba y dando cuenta de que la barrera comunicacional planteada no parecería ser tal; más aún, si se tiene en cuenta que el hombre había ingresado al país en 2013 para desempeñarse como pastor de una iglesia misionera, con llamativas “idas y vueltas” en distintos puntos del país, recalando en la provincia de Neuquén y luego en Puerto Madryn, donde ejercía la acupuntura, aunque sin la habilitación correspondiente.

Defensa “abandonada”

Una vez que los presentes comprendieron el equívoco de la situación dada la ausencia de la Defensa y sin traducción que pudiera salvaguardar la integridad del canal emisor-receptor, la jueza Ásaro resolvió declarar la audiencia como “suspendida”.
Por parte del Ministerio Público Fiscal, la funcionaria Hernández planteó que la petición de revocar la prisión preventiva planteada por Romero ya se encontraba vencida, a la vez que solicitó declarar a la defensa particular de Hwang como “abandonada”, ya que “no hay ninguna causa que justifique la incomparecencia”, tanto del abogado Oscar Romero como así también, del traductor.
Además, pidió convocar de urgencia a un defensor de oficio, es decir, a uno de la Defensa Pública para que ejerza la representación del imputado.

Buscan a Romero

En el mismo sentido, Hernández fue más allá y pidió notificar la repentina ausencia de Romero tanto al Colegio Público de Abogados de Puerto Madryn, como así también al Colegio de Abogados de Trelew, donde el letrado ejerció la presidencia hasta su destitución en julio de 2015.
Finalmente, el Tribunal Colegiado resolvió otorgar unas 24 horas a Romero, en caso de que pudiera ser localizado, para que justifique su ausencia a la audiencia y si la misma se debió a motivos de fuerza mayor.

Municipalidad de Puerto Madryn