Las técnicas que utilizó el científico británico Alan Turing para descifrar el código Enigma, utilizado por la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial, podrían usarse para detectar de forma más temprana enfermedades como el cáncer, reveló este lunes un estudio de la Universidad de Edimburgo.
Los investigadores del Instituto Usher de Ciencias de la Salud y la Informática creen que estos métodos matemáticos podrían usarse para ayudar a medir la efectividad de las herramientas que sirven para el diagnóstico de patologías.
En la actualidad, la precisión de los sistemas de detección se evalúa utilizando técnicas estadísticas desarrolladas en la década de los 80, pero estas no pueden medir la utilidad de una prueba para determinar el riesgo de una persona de padecer una enfermedad.
A través de cálculos y ecuaciones, el equipo liderado por Turing logró identificar las pautas de los mensajes codificados que el Ejército alemán enviaba a través de la máquina Enigma y construir la Bombe, el aparato que finalmente conseguiría desvelar el código.
Los científicos creen ahora que el mismo principio podría ayudar a las técnicas que se han utilizado desde los ochenta. El profesor Paul McKeigue, del Instituto Usher, dijo que la mayoría de las pruebas de diagnóstico existentes para identificar a las personas con alto riesgo de padecer cáncer o enfermedades cardíacas “no se acercan a los estándares que podríamos ver”.
“Está surgiendo la nueva era de la medicina de precisión y este método debería facilitar que los investigadores y las agencias reguladoras decidan cuándo se debe usar una nueva prueba de diagnóstico”, concluyó.

Todo terreno

Alan Mathison Turing nació en Londres en 1912 y fue un matemático, lógico, científico de la computación, criptógrafo, filósofo, maratoniano y corredor de ultradistancia.
Está considerado como uno de los padres de la ciencia de la computación y precursor de la informática moderna. Proporcionó una influyente formalización de los conceptos de algoritmo y computación: la máquina de Turing.
Durante la segunda guerra mundial, trabajó en descifrar los códigos nazis, particularmente los de la máquina Enigma, y durante un tiempo fue el director de la sección Naval Enigma de Bletchley Park. Se ha estimado que su trabajo acortó la duración de esa guerra entre dos y cuatro años.
Tras la guerra, diseñó uno de los primeros computadores electrónicos programables digitales en el Laboratorio Nacional de Física del Reino Unido y poco tiempo después construyó otra de las primeras máquinas en la Universidad de Mánchester.
En el campo de la inteligencia artificial, es conocido sobre todo por la concepción del test de Turing (1950), un criterio según el cual puede juzgarse la inteligencia de una máquina si sus respuestas en la prueba son indistinguibles de las de un ser humano.
La carrera de Turing terminó súbitamente tras ser procesado por homosexualidad en 1952. Dos años después de su condena, murió —según la versión oficial por suicidio; sin embargo, su muerte ha dado lugar a otras hipótesis, incluida la del asesinato—. El 24 de diciembre de 2013, la reina Isabel II promulgó el edicto por el que se exoneró oficialmente al matemático, quedando anulados todos los cargos en su contra.