Este martes, varias organizaciones ecologistas difundieron imágenes y vídeos del rescate de una cría de ballena jorobada recién nacida, después de quedar atrapada en una red contra tiburones en la Costa Dorada del Estado de Queensland, al este de Australia.
Un hombre dio la voz de alarma a primera hora de la mañana mientras paseaba por la playa al divisar al animal a solo 50 metros de la costa. Acto seguido, la Patrulla de Navegación y Pesca envió un equipo de rescate para liberarla, una operación de salvamento que se prolongó un par de horas. “Se trataba de una cría de muy corta edad, demasiado enmarañada entre las redes, y que padecía signos claros de angustia tanto ella como la madre que la acompañaba”, explicó a la cadena ABC el director de ciencias marinas de Seaworld, Trevor Long.
En un principio, ambos animales quedaron retenidos, pero la madre consiguió escapar, ya que portaba un pedazo de malla en la nariz “encontrándose junto a la cría un agujero de grandes dimensiones en la superficie de la red”. “Creo que la madre se daba cuenta de que estábamos ayudando al bebé sin herirlo, y por eso se encontraba tranquila”, ha aclarado Long quien ha explicado que la cría presentaba heridas en la piel debido al roce continuado de la red, aunque precisó que “no constituyen un riesgo para la vida del pequeño cetáceo”. Durante todo el proceso, la madre permaneció “muy cerca” y “muy interesada en cómo se desarrollaban las tareas de rescate”.

El reclamo

Las imágenes, compartidas por la Sociedad Humana Internacional y la Sociedad Australiana de Conservación Marina, pretenden poner de manifiesto el problema de “este tipo de redes” y exigen medidas “más efectivas y menos letales”. “La visión de estas imágenes debería ser suficiente para que el gobierno de Queensland las elimine”, argumentaron en un comunicado. Ambas ONG también criticaron los intentos de las autoridades de “criminalizar la publicación de imágenes y vídeos” de animales atrapados en este tipo de situaciones, incluidas algunas especies protegidas.
Las organizaciones también divulgaron imágenes de una cría de tiburón martillo, una especie amenazada, que quedó enredada y murió a principios de octubre en una de las redes colocadas en la zona turística de la Costa Dorada. Y han denunciado que ya se han colocado 368 palangres —un tipo de aparejo usado en la pesca artesanal— y 30 redes contra tiburones. El mes pasado, la gobernadora de Queensland, Annastacia Palaszczuk, defendió la decisión de sacrificar a seis tiburones después de que dos personas fueran atacadas a consecuencia de graves mordeduras.
Según las estadísticas del Programa de Control de Tiburones de Queensland, más de 10.000 escualos, muchos de ellos inofensivos, han sido capturados en palangres desde 2001 en la zona de la Gran Barrera, declarada Patrimonio de la Humanidad. Dichas capturas también provocaron la muerte de un número indeterminado de tortugas, rayas, peces y delfines. En la actualidad, el 50% de los cetáceos del planeta se encuentran en aguas australianas.

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