El debate entre Nación y provincias tiene efecto cascada, ya que en la casi totalidad de los casos el servicio depende de los municipios (ya sea porque lo presta o porque lo concesiona). En ciudades como Rosario o Resistencia, apuntan que el boleto pasaría a $35 (más del doble que el actual); en Comodoro Rivadavia lo proyectan a $40 (hoy cuesta $16,50) y en Córdoba la Fetap también estima que ese debería ser el costo (ahora sale $17,22).
Con la suba del boleto mínimo de transporte en el área metropolitana ($13) quedó a mitad de tabla en la tarifa de las principales ciudades, pero en todo el interior, ya se debate qué pasará a partir de enero, si es que la Nación corta el subsidio a los colectivos como se planteó. La idea generalizada -con la que amenazan intendentes y empresarios- es llegarán “tarifazos”. Proyectan que, si los gobernadores no ponen los recursos, el precio escala al doble que el actual.

Evalúan alternativas

La interpretación generalizada es que la “transferencia” de responsabilidad terminará siendo una eliminación de los aportes. Frente a los reclamos que los intendentes ya hicieron llegar a la Casa Rosada, fuentes provinciales indicaron que el Gobierno podría estudiar una “alternativa” al recorte planteado “al menos para las grandes ciudades”. Consultados por este diario, desde la administración central prefirieron no hacer comentarios.
Los representantes del interior llevarán el tema a la agenda del encuentro que Emilio Monzó, presidente de la Cámara de Diputados, mantendrá hoy con legisladores y ministros de Finanzas del peronismo en el Congreso. Se espera, también, la presencia de Rogelio Frigerio.
“Si hay recursos tiene que ser para todos, no sólo para algunos -dijo a este diario Gabriel Bermúdez, secretario de Transporte de Córdoba-. Cuando se planteó la eliminación del subsidio, hubo acuerdo porque era generalizado. Pero en el proyecto de presupuesto aparecieron $24.000 millones para gasoil en Caba y el Amba y $11.000 millones para obras de transporte en las mismas áreas. Si hay para un distrito, tiene que haber para todos”.

Compensaciones

Las provincias rechazan la idea que plantea la Nación de que subsidia la Sube que está “en todo el país”; la respuesta de los gobernadores es que se usa en 36 ciudades, entre las que no figura ninguna de las grandes, salvo Caba.
Al presentar el proyecto de presupuesto, el ministro Nicolás Dujovne dijo que las provincias “contarán con recursos adicionales” para hacer frente a los recortes de los subsidios “sin comprometer sus ya muy buenos números fiscales”. Se refería a las “compensaciones” incluidas en la adenda al pacto fiscal por las que las provincias “recuperan gran parte del esfuerzo fiscal”, los gobernadores coinciden en que también le llegan a los municipios que son los más “enojados” por el tema transporte.
La vía para evitar el recorte más drástico en los subsidios sería el aumento de ingresos a partir de la suba de Bienes Personales, que también se coparticipa. “Si no hubieran incluido plata para subsidios no se daría esta discusión porque ese punto estaba acordado”, apunta el responsable de Hacienda de una provincia norteña.

Debe resolverlo cada distrito

Los funcionarios provinciales en varias oportunidades advirtieron a la Casa Rosada que “no necesariamente” mantendrían el esquema de subsidios que está en vigencia. Cada distrito buscará la solución que considere viable.
En el rubro transporte el Gobierno nacional subsidia la oferta bajo el concepto de “compensación gasoil” (cubre el acceso al combustible a precio diferencial por parte de las empresas); además hay otros tres conceptos dinerarios: “compensación tarifaria” (vía Sistema Integrado de Transporte; Sistau); la Compensación Complementaria Provincial (CCP) y el Régimen de Compensación Complementaria (RCC).
En todos los distritos se analiza la situación en la que derivaría la quita de subsidios. Hoy el boleto más caro del país es el de Neuquén, $19,12; le siguen Bariloche y Río Gallegos ($19); Bahía Blanca ($18,95); Rosario ($18,28) y Córdoba ($17,22). Entre los más baratos figuran los de Santiago del Estero ($10,35); Catamarca ($10.80) y Ushuaia, Mendoza y Corrientes, todas a $11.
Los kilómetros recorridos con el boleto mínimo varían en cada ciudad ya que no hay un parámetro único y, salvo en el caso de Caba, no hay opciones a las que el pasajero pueda recurrir. El sistema dominante es el colectivo. El esquema actual de subsidios beneficia al distrito con más pasajeros (Caba); la tendencia es internacional es la inversa, que sean las rutas más deficitarias a las que se destine el grueso de las transferencias.
En el primer semestre Capital fue el distrito que más subsidios recibió, $11.955 millones, seguida de la provincia de Buenos Aires, con $10.833 millones; ambas suman 60% del total. Siguen Córdoba ($1.694 millones); Santa Fe ($1.399 millones) y Mendoza ($1.042 millones).

Shock en las tarifas

En Córdoba, el gobernador Juan Schiaretti adelantó que subsidiará la demanda no la oferta; en Río Negro, Alberto Weretilneck advirtió que no podrá afrontar desde su caja el reemplazo de las transferencias nacionales y, en Chaco, el vicegobernador Daniel Capitanich afirmó que no tienen margen para cubrir los $700 millones actuales que recibe el distrito.
Para Rafael Skiadaressis, economista experto en transporte, el debate hoy está marcado por la “urgencia fiscal” y no por la política en el área: “El corte abrupto de los subsidios se puede traducir en un violento shock en las tarifas, lo que resentirá aún más el presupuesto de los hogares”. Afirma que el servicio es subsidiado en el mundo pero que se hace en base a discutir qué, cómo y cuánto destinar.
“Lo que no tiene comparación es la violencia y/o velocidad en la recomposición que estamos viendo ahora en función del corte de los subsidios. O golpeará a las familias o a la prestación que deberá reducir su calidad para que le den los costos”, agrega e insiste en que las transferencias de recursos deben estar “planificadas”. (La Nación)

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