Las derivaciones del resonante caso Arenas Blancas continúan arrojando nuevos hechos; en este caso, el traslado fuera de la ciudad de quien fuera el principal testigo protegido de la causa, que recibió amenazas de muerte días atrás y por cuyo motivo terminó detenido el sindicado como líder de la banda, Cristian Quiroga, que gozaba de libertad ambulatoria.
A cuatro años del hallazgo de la droga enterrada en una cantera, todavía no comenzó el juicio, con el aliciente de que, según trascendió, el ahora detenido habría amenazado en plena vía pública al testigo, el cual aparentemente no se habría encontrado tan “protegido”.
Otra cuestión que se conoció por estos días fue que el hombre no gozaba de protección por parte de la Justicia Federal con asiento en Rawson, así como tampoco del Tribunal Oral Federal, por lo que dicha gestión fue realizada directamente por el Ministerio de Seguridad de la Nación.

Crimen narco

La detención de Quiroga tuvo lugar a metros del ingreso al barrio Solanas de la Patagonia, en las afueras del casco céntrico de Puerto Madryn, y la situación de la causa, vencimiento de plazos mediante, permitió que los implicados continúen moviéndose libremente por la ciudad, sumando a ello la consternación de la comunidad a partir de la “extracción” del testigo protegido y de su traslado a otra localidad, por temor a que las amenazas conlleven a un nuevo homicidio como el ocurrido en enero de 2015.
Aquél año, precisamente el 13 de enero, uno de los implicados en la operatoria de la “banda” fue ultimado de varios disparos en su vivienda del barrio Pujol II, luego de que un vehículo con tres personas abordo se dirigiera a la misma, ubicada en la calle Leleque.
La víctima, identificada como Jorge Huenchueque, recibió cinco disparos de manera inmediata.

La segunda víctima

Incluso, un año antes de que fuera hallada la droga, el 20 de enero de 2013, Rubén Orlando Larsen, apodado “El Negro”, fue asesinado en su casa, también en el Pujol II, sobre la calle Río Mayo.
El hombre había salido de su casa y se dirigió a la vereda para atender al presunto comprador de una camioneta de su propiedad; le habían gritado que saliera y, cuando se asomó por la ventana, recibió un disparo que terminó con su vida.
Aparentemente, y según las primeras versiones de la investigación, se presume que el crimen podría haber estado vinculado a una disputa territorial entre bandas.

Tercer homicidio

La tercera víctima vinculada a Arenas Blancas fue Pedro Gustavo Machao Pazos, quien se encontraba gozando de arresto domiciliario tras haber sido aprehendido, junto a otros integrantes de una “banda”, por el delito de abigeato.
Aparentemente, Machao Pazos se dedicaba junto a un grupo de conocidos al robo y comercialización de ganado, y tras una serie de varios allanamientos encabezados por el entonces jefe de la Unidad Regional Puerto Madryn, comisario mayor Ricardo Cerda, fue imputado y posteriormente confinado a su domicilio, donde permanecía por orden de la Justicia.
El 16 de enero de 2017, sobre las 19 horas, un sujeto tocó la puerta de la casa de Machao, a pocos metros del barrio Pujol II y en el asentamiento denominado Alta Tensión. Al abrirse la puerta y advertir que el preso se encontraba sentado mirando televisión, le disparó dos veces al corazón y se retiró del lugar.
Fue detenido tiempo después y, polémica mediante, beneficiado por la Justicia local para que pueda realizar salidas y hacer ejercicio, dado que padecía de sobrepeso.

Con antecedentes

En el caso de Machao Pazos, el hombre tenía un historial importante ligado al tráfico de estupefacientes; en enero de 2011, una investigación de la Justicia Federal de Mendoza culminó con un allanamiento en su casa, hacia donde presumían que se dirigían unos 34 kilos de marihuana que la Policía había incautado de un auto que había salido del departamento mendocino de Las Heras.
A su vez, en septiembre de 2015, Gendarmería se encontró con 163 tizas de cocaína, aproximadamente unos dos kilos, que habían sido abandonados al costado de la Ruta Nacional 3, a la altura del control de Arroyo Verde, durante un operativo de rutina.
Versiones apuntaban a que Machao Pazos se había deshecho del cargamento por temor a quedar detenido, y hay quienes presumen que la pérdida de dicho bolso es lo que pudo haberle costado la vida, tras haber sido ultimado un año y medio más tarde en su vivienda de Puerto Madryn.

Municipalidad de Puerto Madryn