La Justicia condenó este miércoles a 5 años y 8 meses de prisión al ex ministro de Transporte Julio de Vido en el proceso por un accidente ferroviario que en 2012 causó la muerte de 51 personas, informó el tribunal.
El ex ministro fue hallado culpable del cargo de defraudación contra la administración pública, pero fue absuelto de la acusación de estrago culposo.
De Vido se encontraba bajo detención preventiva por otras causas de corrupción.
Esta es la primera condena a De Vido e implica también su inhabilitación política. El fallo puede ser apelado.
El ex ministro sostuvo este miércoles en sus últimos alegatos desde la cárcel, que es víctima de “persecución política, mediática y judicial” y que su condena fue “una decisión política del presidente (Mauricio) Macri”.

Familiares satisfechos

Paolo Menghini, padre de Lucas, una de las víctimas del accidente, se declaró satisfecho con el fallo y anunció que apelarán la absolución del cargo de estrago culposo.
“Es una condena ejemplar. Un fallo histórico. Estamos satisfechos. Somos padres, hermanos, viudos, viudas. Hoy, con De Vido condenado, Argentina es un país mejor”, dijo Menghini a la prensa a la salida del tribunal.
El caso de Lucas Menghini, un músico de 20 años, fue uno de los más dramáticos. Dos días después del accidente, perros entrenados descubrieron el cuerpo sin vida del joven aplastado entre los hierros de dos vagones.
Los familiares denunciaron negligencia en la labor de los rescatistas. La mayoría de los pasajeros eran trabajadores que se dirigían a Buenos Aires desde la periferia de la capital.
La justicia ya había condenado en diciembre de 2015 a dos ex secretarios de Estado de Transporte con penas de seis y ocho años de prisión.
También en aquel momento fue condenado el concesionario de Trenes de Buenos Aires (TBA) Claudio Cirigliano, que recibió una pena de nueve años de cárcel.
El accidente ocurrió el 22 de febrero de 2012 cuando un tren de pasajeros se estrelló contra el muro de contención en el final del andén en la terminal de Once.
El accidente causó 51 muertos, entre ellos una mujer embarazada, y 789 heridos. El tren de la línea Sarmiento llevaba 1.200 pasajeros.
El hecho causó tal conmoción que la entonces presidenta Cristina Kirchner decidió volver a estatizar y modernizar el servicio de ferrocarriles.
Los servicios de ferrocarriles habían sido privatizados en la década de los años 1990 por el gobierno de Carlos Menem (1989-99).
El accidente ferroviario fue el tercero más grave de la historia del país por la cantidad de víctimas. La línea Sarmiento de ferrocarriles transporta medio millón de personas cada día.

Palabras finales

Antes de la sentencia, el ex ministro de Planificación Federal Julio De Vido apuntó contra el gobierno del presidente Mauricio Macri por la acusación que recibe por la tragedia de Once, al ofrecer sus últimas palabras en el marco de un nuevo juicio oral por ese caso. “Por arte de magia o mejor dicho por arte de Macri me metieron por la ventana”, señaló De Vido, quien señaló que el jefe de Estado pidió su “detención en forma pública”.
Además, De Vido indicó que el ministro de Justicia, Germán Garavano, y “alguna diputada nacional”, en referencia a Elisa Carrió también pidieron su detención. Pero advirtió que ahora mantienen una “disputa publica por el mismo tema por el que pidió” su detención e ironizó: “pareciera ser que entre tantos arrepentidos hoy el ministro (Garavano) es uno más” porque “parece haber cambiado de opinión”.
De Vido comenzó su discurso emitido desde el penal de Marcos Paz, donde cumple prisión preventiva desde noviembre del año pasado por otras causas, con acusar una “persecución política, mediática y judicial”.
“Este juicio es la primera consecuencia directa. Sé dónde estoy y el motivo por el que estoy aquí. Es una decisión política de Macri”, acusó De Vido. En sus palabras leídas de un borrador, De Vido recordó que sus “maestros políticos y consejeros” fueron los expresidentes Juan Domingo Perón y Néstor Kirchner.
En ese sentido, dijo que el juicio que hoy llega a su fin comenzó en 2017, unos 15 días antes de las elecciones legislativas de ese año, y hasta señaló que el exvicepresidente de la Nación Amado Boudou, detenido por el caso Ciccone Calcográfica es “otro preso político”.
En un tramo de su discurso, disparó hacia el miembro de la Corte Ricardo Lorenzetti y el titular de la Cámara Federal Martín Irurzun, pues este último le dio nombre a la nueva doctrina por la cual una persona con influencia y peligro de entorpecimiento de la investigación debe cumplir prisión preventiva tal cual es el caso de De Vido.

Schiavi, Cirigliano y el motorman ya están presos

El viernes pasado se había entregado Juan Pablo Schiavi, el ex secretario de Transporte kirchnerista, condenado a cinco años y medio de prisión por la tragedia ferroviaria de Once, en la que murieron 52 personas. Su suerte había comenzado a sellarse un día antes, luego de que se conociera el fallo de la Sala III de la Cámara Federal de Casación Penal, en el que se rechazaron los recursos extraordinarios presentados por las defensas de los involucrados en el caso.
Poco antes había hecho lo mismo el empresario Sergio Claudio Cirigliano, propietario de Trenes de Buenos Aires (TBA), la concesionaria a cargo del ferrocarril Samiento al momento del choque, el 22 de febrero de 2012.
El primero en ponerse a disposición de la justicia fue Marcos Córdoba, el motorman de la formación al momento del siniestro. En el correr del día fueron entregándose todos los involucrados, hasta llegar al número de 19 condenados. El número 20 de esa lista que la Justicia consideró responsables de la tragedia de Once es Ricardo Jaime, quien antecedió a Schiavi en su cargo y no hubo que esperarlo en Tribunales porque está preso desde abril de 2016, en el marco de otra causa.