Al igual que las crías de los mamíferos, las de una araña saltarina llamada Toxeus magnus dependen por completo de la nutritiva leche que sus madres segregan para alimentarlas. Un reciente estudio publicado en la revista Science demuestra, además, que las madres arácnidas son favorables a la prolongación de la lactancia, ya que continúan cuidando y alimentando a sus crías con su fluido nutritivo similar a la leche, que contiene una cantidad de proteínas casi cuatro veces superior a la de la leche de vaca, ya en sus vidas casi adultos y mucho después de haber alcanzado la capacidad de alimentarse por su cuenta.
De acuerdo con los resultados, este comportamiento novedoso y peculiar es comparable funcional y conductualmente con la lactancia en los mamíferos y sugiere la posibilidad de que el cuidado materno a largo plazo con suministro de leche pueda ser más común en el reino animal de lo que se creía hasta la fecha.
En el caso de muchos animales, el crecimiento, el desarrollo y la supervivencia de los jóvenes depende totalmente de los nutritivos alimentos que, con frecuencia, les proporcionan sus progenitores. Los mamíferos producen sus propias sustancias nutritivas, como la leche, y amamantan a sus crías hasta que estas aprenden a valerse por sí mismas. Si bien se conocen casos de suministro similares a la lactancia en otras partes del reino animal, la intensidad y la duración de los cuidados parentales asociados son exclusivas de losmamíferos y se cree que aumentan la condición física, al facilitar que las crías aprendan conductas cruciales para la supervivencia.

Mejor salud

Zhanqi Chen y sus colegas de la Academia China de Ciencias en Yunnan, sin embargo, describen un comportamiento de suministro de leche sorprendentemente similar, pero particularmente desconcertante, en la Toxeus magnus, una especie de araña saltarina que se mimetiza con las hormigas. Las observaciones de laboratorio muestran que las crías jóvenes primero beben de las gotas depositadas en la superficie del nido y posteriormente succionan directamente de la abertura de puesta de huevos de la madre.
Según los autores, las arañas permanecieron en el nido y se alimentaron con leche de araña durante casi 40 días, poco antes de alcanzar la madurez sexual. Además, los investigadores descubrieron que, si bien la lactancia no era crítica para la supervivencia de la descendencia tras alcanzar la independencia, la presencia de la madre durante la juventud aseguraba en gran medida la salud general y la supervivencia de los adultos. La lactancia y los cuidados de la madre también parecen importantes para mantener el número de hembras adultas necesarias para el óptimo éxito reproductivo de la araña: los autores observaron que, si bien las madres dispensaron el mismo trato a todas las crías, solo se permitía a las hembras regresar al nido de reproducción después de la madurez sexual.