El Intercambio Comercial Argentino (ICA) se mantendría en terreno positivo en octubre, tras cortar el mes previo una racha de 20 meses consecutivos de déficit, avalado por una disminución en el nivel de importaciones, reveló un sondeo de Reuters.
Las proyecciones de cuatro analistas locales y tres extranjeros, arrojaron un superávit promedio de 371 millones de dólares, mientras que la mediana reflejó un dato positivo de 410 millones de dólares para la balanza comercial argentina del décimo mes del año.
“La brusca devaluación del tipo de cambio y la caída del consumo frena las importaciones, que anotarían por segundo mes una caída de doble digito”, dijo Horacio Larghi de la consultora Invenomica.
Añadió que el rubro “vehículos automotores se estima que registrará una de las caídas más fuertes consecuencia de la contracción de la venta de vehículos en el mercado local”.
Las estimaciones de los analistas consultados oscilaron entre un saldo negativo de 200 millones de dólares y un superávit máximo de 526 millones de dólares para la balanza comercial de octubre.

Efectos de la devaluación

El intercambio comercial de Argentina tuvo un superávit en octubre de 277 millones de dólares y en los 10 primeros meses del año registró un déficit de 6.175 millones de dólares, informó el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec).
“En los diez meses de 2018 las exportaciones totales acumuladas aumentaron 3,3% respecto de igual período del año anterior (1.613 millones de dólares). Los precios aumentaron 7,3% y las cantidades se redujeron 3,8%. Las importaciones acumuladas de los diez meses del año respecto de igual período de 2017 aumentaron 3,2% (1.760 millones de dólares)”, dijo el Indec en su informe.
En octubre, las ventas al exterior fueron por 5.354 millones de dólares, 1,4% más que el mismo mes del año pasado, y las importaciones llegaron a los 5.077 millones de dólares, 18,2% menos.
Durante el mes pasado crecieron 31% las ventas de combustibles y energía al colocarse bienes por 389 millones de dólares, y aumentaron 4,4% las manufacturas de origen agropecuario, al venderse productos por 2.027 millones de dólares.

Evolución durante diez meses

En el transcurso de este 2018 las exportaciones argentinas llegaron a los 50.988 millones de dólares, 3,3% más que en el mismo período del año anterior, mientras que las importaciones alcanzaron los 57.164 millones de dólares, 3,2% más que en 2017.
Las exportaciones de productos primarios se contrajeron 11,3%; las de manufacturas de origen agropecuario aumentaron 0,6%; las de origen industrial crecieron 9,3%; y las de combustibles y energía ascendieron 82,6%”, especificó el Indec.
De este modo, el déficit de la balanza comercial durante los primeros diez meses del año se situó en los 6.175 millones de dólares.
El mayor saldo negativo en el intercambio comercial fue con China, al registrarse un déficit de 7.235 millones de dólares.
También con el Mercado Común del Sur (Mercosur) que integra con Paraguay, Brasil y Uruguay, Argentina mantuvo un déficit de 1.966 millones de dólares.

Contra la producción local

Uno de los objetivos económicos impulsados por la actual administración del Gobierno Nacional es la intención de reinsertar al país en el mundo, motivo por el cual se desarrolló una apertura a la competencia externa dentro de Argentina y también a la exportación de materias primas hacia otras latitudes.
Al respecto, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) precisó que durante la gestión del presidente Mauricio Macri las exportaciones acentuaron la primarización, manifestando un fuerte avance de los productos sin valor agregado, en contrapartida de los bienes con mayores niveles de elaboración. De hecho, la primarización de la canasta exportadora reveló en los últimos meses la mayor sequía de las últimas cinco décadas.
En otro orden, como resultado del incremento de las importaciones y la apertura del comercio exterior, los productos foráneos continúan creciendo en detrimento de la producción local, generando la destrucción de puestos de trabajo y también de la capacidad de exportación de las empresas nacionales. Además, según un documento publicado por la Universidad de Avellaneda (UNDAV), esta situación provocó “una reversión del proceso de sustitución de importaciones y un desahorro de divisas que amplifica los problemas generados por la restricción externa”.

Déficit comercial histórico

En tanto, el último Informe de Comercio Argentino (ICA) mostró que, como consecuencia de que el aumento en las importaciones superó ampliamente la suba de las exportaciones, en los primeros nueve meses del corriente año la balanza comercial registró un saldo negativo de 6.453 millones de dólares, lo cual representa un incremento del 26,5% con respecto al déficit de 2017.
Según la UNDAV, este guarismo entonces se configura como el más alto en términos nominales de la historia argentina para dicho período, o al menos desde que se tienen registros mensuales (año 1992), pero también uno de los mayores si se mide en términos reales y en términos de las exportaciones nacionales.

Industria nacional en caída

Por su parte, desde la Casa Rosada anunciaron públicamente que cuando tomaron la decisión de eliminar los controles de capitales y las políticas de administración del comercio lo hicieron con el fin de que estas medidas, sumado a la devaluación del peso que se desarrolló en 2016, hagan que Argentina sortee los problemas de la restricción externa a través del incremento de las exportaciones.
Si bien en el año 2016, producto de las ventas de la cosecha retenida durante el 2015 y la recesión provocada por la devaluación, el balance comercial mostró un superávit, desde enero de 2017 las cuentas externas han mostrado números en negativos. Por otra parte, la política de endeudamiento externo como forma de solventar los desequilibrios del comercio exterior, “lejos de resolver los problemas estructurales de la economía argentina, intensificaron el estrangulamiento externo”, según la alta casa de estudios bonaerense.
“Las elevadas tasas de interés como “remedio” anti-inflacionario y forma de atraer capitales externos, los aumentos en los costos productivos, la caída en el consumo y el aumento de las importaciones –entre otros motivos- determinaron la crisis de la Pyme Argentina”, remarcaron.