Más de un centenar de alumnos de la Escuela 7707 del barrio Pujol de Puerto Madryn se movilizaron desde hasta la plaza San Martín, donde reclamaron al Gobierno Provincial por la histórica falta de obras en el edificio, donde la semana pasada se desplomó parte de la mampostería del techo de uno de los baños.
Los estudiantes y docentes habían sido recibidos por autoridades provinciales hace dos años, e incluso habían acordado un proyecto para la construcción de una nueva escuela; sin embargo, no sólo ello no se ha concretado, sino que el establecimiento continúa presentando inconvenientes serios en su infraestructura: “Nosotros no estamos en condiciones de estar en clases, no podemos arriesgar nuestra vida para seguir estudiando”, advirtió uno de los estudiantes.

Sin calefacción

“Estamos reclamando porque, desde hace años, nos prometieron el edificio y hasta el día de hoy no hemos recibido respuesta”, lamentó uno de los estudiantes y denunció que “se nos caen los techos, las puertas, los caloramas siguen rotos como lo estaban el año pasado y somos la única escuela de Madryn con orientación en Educación Física, pero tenemos un sólo SUM (Salón de Usos Múltiples) para compartir entre todos los cuartos, quintos y sextos años”.
Además, se refirió a lo ocurrido hace pocos días en uno de los baños de mujeres del establecimiento, donde la mampostería de parte del techo literalmente se desplomó: “La semana pasada se desplomó el techo del baño de mujeres, afortunadamente no había ninguna alumna pero, de haber sido así, hubiera sido un caos”.

“No podemos arriesgar nuestra vida”

En cuanto a las refacciones a realizar en ese techo, lo cual implicó una movilización previa de los estudiantes, el alumno expresó que “fueron y nos dijeron que la escuela no estaba en las condiciones, pero hasta nosotros, que no somos obreros, sabemos eso” y advirtió que “lo único que hicieron los porteros fue abrir un baño que teníamos cerrado, porque se le tapan las cañerías, y estamos usando ese; nosotros no estamos en condiciones de estar en clases, no podemos arriesgar nuestra vida para seguir estudiando”.
En el establecimiento cursan poco más de 400 alumnos, la mayoría del barrio Pujol II, donde está ubicado el establecimiento.

Arreglos provisorios

A principios de 2016, tanto a estudiantes como a docentes de la escuela les habían prometido no sólo la sede nueva, sino también una serie de obras de refacción que permitirían utilizar los espacios del edificio en plenitud.
Sin embargo, hasta el momento, ello no ha ocurrido: “Lo único que logramos el año pasado fue que nos arreglaran un poco las ventanas, las puertas y que nos pusieran los protectores a las columnas, que son de fierro y las teníamos todas descubiertas”, sostuvo.
En cuanto a los techos, “fueron arreglados, y con el tema de la calefacción en el SUM, recibieron parches de cinta, lo básico; pero nosotros no estamos por lo básico solamente, sino por lo que nos prometieron ellos”.

“La escuela es de todos”

Sobre este punto, planteó que “nosotros estamos estudiando para el día de mañana ‘ser alguien’, y por mi parte, por ejemplo, no estoy reclamando por una nueva escuela para mí; hoy es mi último año, por lo que estoy luchando por una escuela nueva para los chicos que vengan el día de mañana” y añadió que “este colegio es de mi barrio, yo me crié acá y es de todos, no solamente de los que estamos estudiando”.

Comparten el SUM varios cursos

Sin embargo, los estudiantes de distintos cursos deben compartir algunos espacios, entre ellos el SUM: “El año pasado se compartía mucho el SUM, estábamos los cuartos, quintos y sextos al mismo tiempo haciendo gimnasia, hoy no tanto, pero en los otros turnos se sigue compartiendo. Están los chicos de gimnasia de la tarde, que van a la mañana y tienen educación física, y nosotros estamos con las materias de la Orientación y compartimos el SUM, pero no se puede. Se divide la mitad del lugar para que en un sitio estén ellos y en el otro nosotros, y nunca se puede usar el espacio completo para hacer gimnasia”.

Municipalidad de Puerto Madryn