Por TriviaDemir

Los números finitos que comienzan a calcularse hacia 2019 reeditan el viejo dilema de los repartos en un país federal gobernado casi unitariamente. La aprobación del Presupuesto llevó alivio al Gobierno nacional pero dejó latente un conflicto que comenzará a tomar forma en los próximos meses, en medio de un contexto que muchos avizoran restrictivo para las economías provinciales. En un encuentro entre funcionarios del Palacio de Hacienda y diputados y ministros de Economía provinciales, los funcionarios del interior había reclamado que se modifique la normativa que estipula los procesos para que las provincias contraigan deuda en el exterior. Como respuesta, el Gobierno hizo circular un borrador de decreto pero se negó a aplicar esos cambios en el Presupuesto.

El PJ alerta sobre este criterio ´amiguista´

“Nosotros reclamamos que aquellas provincias que cumplen con el programa de financiamiento ordenado cuenten con el aval para tomar deuda. El Gobierno dice que no porque tiene que ordenar la búsqueda de financiamiento externo. La realidad es que de esa manera se asegura que la Nación no compita con las provincias en un contexto en el que se prevé que las ventanas de tiempo para salir al exterior a buscar fondos van a ser muy cortas”, explicó a El Cronista uno de los legisladores del PJ que llevó adelante la discusión con funcionarios de Hacienda e Interior.
Como paliativo sí se introdujeron avales de endeudamiento por casi u$s 5000 millones para las provincias de Córdoba, Jujuy, Neuquén, Chaco, Santa Fe, Entre Ríos, Buenos Aires, la Ciudad de Buenos Aires y San Juan.
“Esta modificación para la cual accedieron algunas provincias es para obras de infraestructura en donde el préstamos es bilateral -como por ejemplo una obra en donde el financiamiento sea de China-.
Decidieron dejar afuera a los organismos multilaterales, como el BID, el BM, la CAF, que son los que más obras financian. Para estos casos hay que pedir los avales a la Casa Rosada”, agregó la misma fuente.
Esta decisión se vio reflejada en algunos presupuestos provinciales, donde decidieron no incluir el pedido de deuda, como son los de Santa Cruz, Formosa, Santiago del Estero. Además, dejó herida a buena parte de los gobernadores que habían solicitado al Ejecutivo nacional entrar en los cambios al Presupuesto, ya que a algunos sí los habilitó.
“No hay fondos para nuevas obras, lo poco que hay está concentrado en la Ciudad de Buenos Aires y en la provincia de Buenos Aires. Todo lo demás pasa a ser contratos de Participación Público Privada pero en el interior son obras de difícil repago por lo que no va a ser de mucha utilidad. Hay varios gobernadores molestos con esta decisión y se va a empezar a notar el año que viene cuando no haya fondos para obras y empiecen a culpar a la Casa Rosada”, explicaron desde una gobernación que no fue favorecida.

Los privados con visto ´bueno´

Los otros avales que aparecieron en el Presupuesto son para empresas públicas. Así, autorizaronn al Invap una garantía de ejecución, anticipo y operaciones de prefinanciación de exportaciones por u$s 75 millones para proyectos de exportación en las áreas nuclear espacial y radares y para la Administración General de Puertos u$s 15 millones de deuda bancaria para gastos de capital y obras de relleno.
El tercer aval otorgado es para Aerolíneas Argentinas por u$s 375 millones para cancelar la deuda con el BNDES por la compra de aviones.

Vidal da pelea

María Eugenia Vidal libraa la par su propia batalla por el Presupuesto: discute plata y política con un fuerte ruido que llegó temprano a las costas de Chubut, y es que podría adelantar también las elecciones como su amigo, el gobernador Mariano Arcioni
La gobernadora insiste con su reclamo para actualizar el Fondo del Conurbano. Más allá de las fotos que intentan desinflar mediáticamente la tensión por el recorte a las finanzas provinciales, la gobernadora no afloja. La cuestión se resume en el reclamo para compensar la pérdida real que sufre el Fondo del Conurbano. Es un tema difícil y a la vez crucial para el oficialismo en la perspectiva del año electoral que viene. Y eso mismo impide mirarlo de manera unilateral: la suerte de la gobernadora y la del Presidente al menos por ahora se juegan en la misma mesa. Y se juega bastante más que 19.000 millones de pesos. En medios cercanos a Vidal destacaban este lunes dos puntos. El primero, que la erosión sufrida por el Fondo del Conurbano a raíz de la escalada inflacionaria –junto al ajuste que afecta a la Provincia para achicar el déficit nacional – “complica seriamente” la gestión. La segunda, que una vez saldado el trámite del Presupuesto, hacia fin de año y según como vaya funcionando la economía, la demanda bonaerense deberá tener una respuesta concreta. Sobrevuela la idea de un decreto, aunque no sería la única opción.
Visto con mayor profundidad, se trata de un problema de arrastre que no ha buscado solucionar ninguno de los gobiernos democráticos, más allá de parches como el propio Fondo del Conurbano. En rigor, el debate es planteado tradicionalmente desde La Plata en base a dos preguntas complementarias: cuánto aporta la Provincia en términos económicos –medidos por PBI o por recaudación, según se prefiera- y cuánto recibe finalmente en números de coparticipación. Un debate que también coincide con los interrogantes que se hacen los chubutenses e incluso su líder de turno.

Fuentes: NA, AF, MEN, Parlamentario, propias