Por Trivia Demir

El ánimo nacional no es precisamente el de un anfitrión feliz que recibe visitas con ganas y dispuesto a festejar tanto derroche de poder y glamour. Por el contrario, las incertidumbres personales dieron paso al hastío por las inconveniencias que el encuentro ocasiona a nivel operativo en una ciudad como Buenos Aires, que es la punta del iceberg invertido que representa a la Nación del asado y el mate, el tango y la zamba, Boca y River suspendido, y Macri y Cristina pulseando encuestas empardadas por la crisis de representatividad que se suma a la otra, la de los dolores permanentes de parto de un modelo a otro, quebrando en el medio las posibilidades materiales de planificación de cualquier vida, sea de la franja etaria que sea, el ciudadano criollo en cuestión.
Si bien la reunión de los mandatarios de las primeras potencias mundiales en la ciudad de Buenos Aires genera expectativa de un nuevo empujón externo a la alicaída economía argentina, no todas son rosas cuando se analiza en profundidad que queda después que se despidan los 20 grandes a sus potencias de orígenes.
Según detalla en su columna Andrés Asiain (*) desde Ambito Financiero, “Tras el aire fresco de los fondos del FMI que permitieron estabilizar el mercado cambiario y alejar temporalmente el fantasma del default, los funcionarios del gobierno del presidente Mauricio Macri se entusiasman con que el arribo de los principales mandatarios del mundo reviva el frustrado sueño de una `lluvia de inversiones´.
Pero los sueños de una reactivación externa chocan con la realidad de un modelo económico agotado. Si las inversiones externas no arribaron cuando la economía argentina disfrutaba de abundante financiamiento internacional y cierta reactivación interna, nadie en su sano juicio espera que vengan con un mercado de crédito cerrado y una actividad productiva sacrificada en el altar de las exigencias del FMI. Mucho menos cuando la política de deuda acordada con el fondo tiene implícito un default de la deuda en 2022 (D22), si no hay una previa reestructuración, o una renegociación de un nuevo acuerdo con el fondo”.

Lo que se dice y lo que pasará

Según los expertos “El acuerdo con el FMI prevé desembolsar el 90% de los fondos acordados durante el mandato de Mauricio Macri. En el último trimestre del 2018 están ingresando fondos por u$s 12.672 millones, de los cuales resta esperar el desembolso de u$s 7.260 en diciembre. Para el período hasta octubre de 2019 ingresarán fondos por u$s 20.592 millones. Luego, entre octubre de 2019 y 2020 ingresarán algo más del 9% de los fondos restantes. Y partir de 2021 el saldo comenzará a ser deficitario, debiendo Argentina pagar las amortizaciones.
Los años más complejos de vencimientos son 2022 y 2023, donde el acuerdo con el FMI implica pagos por u$s 21.183 millones y u$s 22.294 millones respectivamente.Tomando en cuenta otros vencimientos de deuda en moneda extranjera, los vencimientos para esos años rondan los u$s 40.000 millones. Un escenario que fuerza la negociación de un nuevo acuerdo con el fondo y/o una reestructuración de la deuda, para intentar evitar el default”.

Feo horizonte

Con ese horizonte de mediano plazo, la estabilidad cambiaria recientemente lograda debe entenderse como “una pausa al calor del ingreso de los dólares del FMI y las altas tasas en pesos, que favorecen la realización temporal de la bicicleta financiera (carry trade). Pero no como una solución al problema estructural de sobre-endeudamiento y déficit estructural de dólares. Como corolario de todo ello, es difícil que el año próximo electoral la corrida cambiaria no retome el ritmo que supo tener hace unos meses. Mucho más cuando la recesión económica golpeará las posibilidades electorales del oficialismo.
De ser así, en lugar de una baja de las reservas de u$s 4.691 millones para todo 2019, tal como prevén las proyecciones del FMI, las mismas podrían caer entre u$s 20 y 30.000 millones, dejando un nivel de reservas a su sucesor de entre u$s 26 y 36.000 millones. Eso siempre que se logre evitar el contagio de la corrida cambiaria al sistema bancario, donde una salida de plazos fijos del sistema podría tener consecuencias aún más graves. Por suerte, la experiencia de corrida cambiaria del presente año, demostró que los ahorristas mantienen por el momento la confianza en el sistema bancario, siendo los retiros de depósitos relativamente menores.
Tales escenarios son propios de una crisis estructural para nuestra economía insuperable a través de ajustes fiscales o devaluaciones contractivas. Las necesidades de dólares financieros en nuestro país parecen no tener una solución de mercado en el mediano plazo. El nuevo acuerdo con el FMI sólo pospuso temporalmente el fatal desenlace”*.

Los 4 temas que generan tirantez

En términos globales, con el inicio de la cumbre de líderes del G20 en Argentina, el organismo mantiene su optimismo respecto a la posibilidad de alcanzar un documento final de consenso, pero el escenario internacional anticipa temas “difíciles” sobre los que existen ásperas discusiones, como las exhibidas en materia de comercio, los aranceles al acero, las políticas sobre refugiados y el cambio climático. Es la primera vez que los líderes mundiales acceden a optar por una sede en Sudamérica, y eso también implica una señal.
Desde la última cumbre en Hamburgo en 2017, los líderes de los países miembros endurecieron su brecha interna en momentos en que se desataba la “guerra comercial” entre China y Estados Unidos.
En septiembre, el G20 ratificó el multilateralismo como sistema de comercio, en el marco de la reunión ministerial de Comercio e Inversiones que se llevó a cabo en Mar del Plata. Allí, a pesar de “una coyuntura crítica para la cooperación en comercio e inversiones internacionales”, llamaron a “mantener los mercados abiertos, abordar el desarrollo económico y revitalizar el sistema internacional de comercio”, según suscribieron en su documento.
Lo mismo ocurrió en las Ministeriales de Finanzas y Bancos Centrales, donde el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, descartó que Estados Unidos promueva el proteccionismo sino más bien “el comercio justo”, al tiempo que dijo estar dispuesto a sentarse con la delegación China “si ellos así lo desean” y ponía en discusión aranceles a la totalidad de bienes chinos que cada año ingresan a su país. En paralelo, el ministro de Finanzas de Alemania, Olaf Scholz, pedía medidas que garanticen el libre comercio.

La cuestión con el acero y el aluminio

El nuevo acuerdo entre Estados Unidos, México y Canadá (USMCA) se anunció el 1 de octubre, después de álgidas negociaciones que llevaron más de un año. Canadá impuso aranceles de represalia a EEUU desde el 1 de julio, sumando más presión al comercio entre los dos países, que anteriormente gozaban de un comercio libre de aranceles en estos productos.
En la última reunión entre el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue uno de los temas de conversación principales.
“El tema de las tarifas de acero y aluminio sigue siendo una preocupación para los canadienses, como lo es para muchos ciudadanos y empresas estadounidenses. Espero que podamos resolverlo antes de que nos encontremos en el G20 en Argentina”, confirmó Trudeau.

Qué hacer con los refugiados

Otros de los debates álgidos será el de los migrantes y refugiados, que afecta particularmente a la región: según ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados y OIM, la Organización Internacional para las Migraciones, la cifra de personas refugiadas y migrantes de Venezuela en todo el mundo ha alcanzado los tres millones.
De acuerdo a las cifras, Colombia alberga al mayor número de personas refugiadas y migrantes de Venezuela, con un total de más de un millón. Le siguen Perú, con más de medio millón y Ecuador, con más de 220.000. Asimismo, Argentina acoge a 130.000, Chile a más de 100.000 y Brasil, a 75.000 personas venezolanas.
Las caravanas, son todo un tema áspero que fundamentalmente involucra a América central y la frontera mexicana con Estados Unidos, donde llegaron ya miles de migrantes pese a las amenazas de arresto de Trump, quien también prometió enviar tropas. En este marco, también visita Argentina el presidente mexicano.

Cambio climático y riesgos planetarios

El punto más complicado es cómo y dónde se menciona el Acuerdo de París, del que se bajó EEUU y que no ha ratificado Turquía. Una opción podría ser apuntar al acuerdo consensuado en la reunión sobre energía, donde todos los integrantes del foro suscribieron una formulación en la que se destacó “la importancia que tiene el Acuerdo de París en la reducción de emisiones en aquellos países que están comprometidos con su implementación”.

Fuentes: * Director CESO, Ambito Financiero, NA.