Por Trivia Demir

La política argentina está haciendo verdaderos malabares para tratar de reinventarse casi un año antes de las elecciones generales. El posible desdoblamiento electoral primero pesó como un argumento opositor de pretender hacerle sentir el rigor al centralismo de lo que podían por lo menos 17 de los 24 distritos federales. Un clamor que en algunos casos se convertía en amague de someter a la población a cuatro o cinco elecciones por provincia, considerando el escrutinio nacional y un posible ballotage, y restarle fuerza a un gobierno que no ha sabido labrar alianzas fuertes con otros sectores. Con esto, además se presumía de una manera de evitar el ´arrastre´ endilgado a la unificación de las elecciones nacionales que generalmente se producen en octubre. Sin embargo, de a poco el presunto clamor opositor fue apareciendo como conveniencia también del oficialismo, acostumbrado a gobernar legitimado apenas por un puñado de las provincias más habitadas en el epicentro del territorio.
El ruido más fuerte a este apresuramiento fue el del caso de Chubut, donde el Gobernador pretende conseguir un mandato propio a través de una reelección de la mano de ChuSoTo y del Frente Renovador massista, y que ahora terminaría complicándose, porque en definitiva si adelantan también los principales distritos macristas, lo que parecía un desdoblamiento, ya no lo sería demasiado. Porqué si la cosa sigue así, hasta podría adelantar la Nación, y se terminó el rollo y a llorar el arrastre a otra Iglesia.

Buenos Aires marcará el paso

El dato clave que El Diario filtró off de record hace varias semanas de manera casi lateral, antes que ningún otro medio, pero evitando sobreexponer a la encumbrada fuente de Balcarce 50 que no pudo evitar la ´sugerencia´, fue la posibilidad de desdoblamiento de provincia de Buenos Aires, el territorio que debe pisar fuerte siempre en la previa cualquier candidato a presidente que se precie. La alternativa que la gobernadora María Eugenia Vidal adelante las elecciones es casi un hecho para el oficialismo, aunque esté encapsulado en el laboratorio de los expertos en romper las prácticas proselitistas que tan bien maneja la oposición.
Aunque en principio se muestran verdaderas idas y vueltas en Cambiemos ante la posibilidad que se definiría por decreto, y además que estaría hablándose oficialmente en el mes de febrero. Recién en ese mes se dará un debate “serio” en el oficialismo sobre la conveniencia o no de impulsar la jugada, dicen.
Sin embargo, el tema sobrevoló la cumbre nacional de intendentes convocada por Mauricio Macri y Rogelio Frigerio como para compartir “experiencias de gestión”, teñida por la bronca de los radicales, la preocupación por el impacto de la crisis económica en muchos distritos y el faltazo de la mayoría de los opositores. En rigor, en total se presentaron unos 1000 intendentes; casi 800 menos que en 2016.

Los pro y los contra

La posibilidad de que Vidal desdoble la elección genera muchas dudas en Cambiemos, que quedaron expuestas en las contradicciones que hubo sobre el tema en las últimas semanas y se charlaron en los pasillos del Centro de Exposiciones y Convenciones. “El caso se trabaja al estilo PRO: hay una investigación abierta del equipo de Durán Barba y Santiago Nieto, que buscan chequear qué es lo que más le conviene a Mauricio”, resumió un intendente y aseguró que recién se resolverá en febrero, cuando todas las cartas estén sobre la mesa. Pese a la resistencia inicial que la idea generó en la Casa Rosada, sobre todo en Marcos Peña, ya nadie oculta que hoy es objeto de debate.
Lo cierto es que muchos intendentes del Conurbano -como Martiniano Molina, Ramiro Tagliaferro, Nicolás Ducoté y Néstor Grindetti- se verían muy beneficiados si pudieran evitar el arrastre que tendría una boleta de Cristina Kirchner en sus distritos. Sin embargo, todos procuran ser cautos sobre el tema porque saben que podría terminar perjudicando a Macri en los comicios nacionales.
“Hay que estudiar bien si le sirve a Mauricio”, se limitan a responder. El que también pide hacer un análisis “serio” es Horacio Rodríguez Larreta, que se mueve en tándem con Vidal en la interna de Cambiemos y empezó a insinuar que no hay que descartar la idea.
En el círculo íntimo de Vidal abre algunas dudas. “Claro que nos ayudaría a retener la Provincia, ¿pero qué hacemos si después Cristina gana la nacional?”, grafican cerca de la gobernadora y admiten que preferirían perder antes que verse forzados a “lidiar” con la ex Presidenta.
Los más entusiastas repiten el argumento de Emilio Monzó, que asegura que la reelección de Vidal en Provincia sería un impulso para la de Macri. “Ella sin ser candidata lo hizo ganar a Esteban Bullrich el año pasado, acá puede pasar lo mismo”, dicen quienes imaginan un papel protagónico de la gobernadora en la campaña nacional.
Además, creen que de ser así los intendentes del PJ “no movilizarán nada” para la campaña de Cristina. “Tendríamos todo el aparato provincial trabajando para Mauricio”, dicen y aclaran que si Vidal decide desdoblar la elección de la nacional tiene tiempo hasta marzo y aseguran que puede hacerlo por decreto. La posibilidad de que Vidal desdoble la elección genera también temor en las filas del PRO sobre una posible reacción en cadena de los aliados radicales como Gerardo Morales y Alfredo Cornejo, que seguramente seguirían sus pasos.

Crece la ´avenida del medio´

Para algunos miradores de coyunturas, de lo que se trata es de evitar que la realidad le siga sumando a añoranzas de Cristina a una clase media que viene cada vez más golpeada y desilusionada. En el progresismo solo aparece la imagen de Cristina tras de quién no puede crecer ni el pasto en términos de liderazgo. Por eso el PJ con aspiraciones ha ido reagrupándose y posiblemente mostrando el sector político con más movilidad, dinámica y crecimiento los últimos meses. Como siempre la incógnita es que hará después con ese capital porque la historia dicta una fuerte tendencia a fungir con la cúpula gobernante los años subsiguientes a cada escrutinio. Esta semana la alternativa electoral que construye el peronismo federal desde hace más de un año sumó un nuevo capítulo además de siete gobernadores peronistas que adhirieron al proyecto en el que ya participaban legisladores de las provincias que gobiernan y que hasta el momento tenía como principales caras visibles a Sergio Massa, Juan Schiaretti, Juan Manuel Urtubey y Miguel Pichetto. El encuentro del peronismo no K tuvo lugar en la Casa de Entre Ríos en la Ciudad de Buenos Aires, donde estuvieron Gustavo Bordet, el anfitrión, Mariano Arcioni de Chubut, Sergio Casas de La Rioja, Juan Manzur de Tucumán, Rosana Bertone de Tierra del Fuego, Domingo Peppo de Chaco, y Hugo Passalacqua de Misiones. Los siete ampliaron la denominada foto de los cuatro, que integraron el líder del Frente Renovador, Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey (Salta), Juan Schiaretti (Córdoba) y el senador nacional Miguel Pichetto, quienes también estuvieron presentes.
También se sumaron a la cumbre un grupo de diputados de Argentina Federal y del Frente Renovador con Pablo Kosiner, Diego Bossio, Martín Llaryola, Eduardo “Bali” Bucca, Marco Lavagna y Raúl Pérez. También los senadores Carlos Caserio y Pedro Guastavino. Todos cerraron el día comiendo un asado en el quincho que hay en la sede que tiene la gobernación de Entre Ríos en el centro porteño.

Sumar es restar

El cónclave sirvió para ampliar el nuevo esquema político, acordar la convocatoria a otros sectores del arco político como el socialismo, el radicalismo y los partidos provinciales, y marcar las diferencias que existen con el kirchnerismo. El objetivo fue tomar distancia de Unidad Ciudadana y acentuar el perfil ´opositor´ frente al gobierno que conduce Mauricio Macri. Los gobernadores destacaron que “el país tiene derecho a una alternativa al ciclo cumplido del pasado y al fracaso del Gobierno de Macri”, al tiempo que destacaron que “la Argentina necesita otro camino, mirando hacia el futuro. Esta es nuestra prioridad. Esto nos convoca y por ello trabajaremos”. Todos mostraron voluntad para integrar un nuevo frente político nacional significa un avance en el diseño de la identidad del espacio. Un esquema que se forjó en paralelo al kirchnerismo y en el que todos los que participan están convencidos que el ciclo de Cristina Kirchner culminó. En base a esa idea troncal los gobernadores comenzaron a adherirse a un proyecto que tiene como objetivo romper la polarización entre la ex presidenta y Mauricio Macri. De ahora en adelante los gobernadores trabajarán para sumar dirigentes y tejer alianzas por fuera de los límites del peronismo. En ese sentido, se profundizará el diálogo con el gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz; la líder del GEN, Margarita Stolbizer; el dirigente radical Ricardo Alfonsín; y los gobernadores que representan partidos provinciales como Omar Gutiérrez, del Movimiento Popular Neuquino, y Alberto Weretilneck, del Frente Juntos Somos Río Negro.
El peronismo federal ya anunció además que trabajará en las próximas semanas para armar una actividad importante y nacional antes de fin de año, que serviría como lanzamiento del espacio político y que consolide la alternativa electoral ante los ojos de la sociedad, que sería en Córdoba. Precisamente una provincia que tuvo un importante gesto de acercamiento con Cristina que preocupó a Cambiemos, y fue durante la definición del Consejo de la Magistratura. Ninguna casualidad.

Fuentes: NA, LPO; Politica Argentina, propias