Un menor identificado como “C.T.”, de 16 años, quien estaba siendo buscado por la policía desde el lunes a la tarde, se entregó días atrás en la Oficina Judicial de Comodoro Rivadavia, acompañado de su abogado Daniel Fuentes.
En la audiencia de control de detención y apertura de investigación, el fiscal Adrián Cabral imputó al joven de “homicidio agravado por el uso de arma de fuego”; fue señalado de ser el autor de al menos dos disparos con una pistola calibre 22, uno de los cuales ingresó en la parte posterior del cuello de la víctima, Kevin Oñatibia.
De acuerdo al relato del fiscal, el día del hecho, a “Cochi” Oñatibia lo acompañaba D.L. Habían terminado de comer en la casa de Oñatibia y a las 22:15 horas salieron. Según el testigo, iban caminando cuando los interceptó un automóvil negro con vidrios polarizados, del que bajaron dos hombres.

“No era para tanto”

Uno de esos hombres, según el fiscal, fue identificado por el testigo como “Nico” Rúa, quien portaba una pistola en la mano izquierda. Mientras que del lado del acompañante bajó una persona alta, de tez blanca y un arma de fuego en una mano. Se acercaron a hablarle a Oñatibia y el testigo escuchó cómo que reprochaban algo que Kevin había publicado en Facebook.
En ese momento el joven más alto, sin decir una palabra efectuó dos disparos. Mientras Kevin se desplomaba malherido, Rúa le cuestionaba al atacante: “Eh, no era para tanto”. Luego subieron al auto y escaparon, indicó Cabral.
Entonces, el testigo se fue corriendo hasta la casa de la familia de Oñatibia y se dirigieron con la hermana de este al lugar del ataque.

Investigan llamadas y mensajes

En la inspección ocular en el sitio del homicidio, la Policía encontró marcas de neumáticos y dos vainas de calibre 22.
Una hermana de la víctima le dijo a la Fiscalía que Kevin había estado usando el teléfono de la madre el día anterior porque él no usaba teléfono, y que le mostraba a ella los mensajes que se escribía con el usuario del Facebook C.T., que lo amenazaba de muerte. También, en esas conversaciones estaba “Nico” Rúa. Ella le dijo a Kevin que lo dejara y que su hermano le respondió que no quería que lastimen a nadie porque tenían “fierro”.
La joven le entregó el teléfono celular a los investigadores. Ella sospecha de “Nico” Rúa porque siempre lo amenazaba a su hermano, describió. Y contó que hace tres meses cuando estaban afuera del edificio del barrio 30 de Octubre donde vivía Kevin, Rúa lo amenazó con un arma en medio de una pelea.

Amenazas de muerte

El fiscal Cabral leyó ante todos los presentes en la sala el contenido de los mensajes que recibía Oñatibia: “Que me pusiste vos en mi Facebook/ estás re loco/ quien te conoce a vos gil de mierda/ ojo con lo que comentás en la foto/ querés problema decime/ cuando sea y donde sea, avísame/ mano a mano gato/ contesta nenita”.
Mientras que mensajes de audio sostenían: “qué onda gil de mierda, bajá al Centro y nos recagamos a palo gil de mierda/ dale gato, acá esta todo el aguante/ mano a mano”.
En los mensajes se escuchan tres voces diferentes y una de ellas sostiene: “te voy a hacer mierda/ guachito rata de mierda/ voy allá con mi fierro, andá que te haces el vivo/ qué onda ‘Cochy’ soy el Nico Rúa, querés que nos agarremos a tiros, vos sabes que yo ya te hice mierda/ no te confundas yo te rompí todo guachito, no soy como los otros giles que andas bardeando vos gato”.

El imputado tiene “prontuario”

El fiscal pidió dos meses de medida de coerción para el menor de edad en el Centro de Orientación Socioeducativa (COSE) de Trelew, por el riesgo procesal de entorpecimiento ya que conoce al testigo y por la gravedad del delito: un homicidio consumado por la espalda con arma de fuego, sumado a que el adolescente sospechoso del crimen ya tiene una causa en trámite cuando tenía 15 años por robo.
Mientras, a Rúa el fiscal lo imputó de amenazas con arma de fuego, un delito que tiene entre 1 y 3 años de prisión. También señaló que registra una suspensión de juicio a prueba por un delito de robo agravado con una pena de 2 años y 6 meses.
Es decir que, si se llega a encontrar culpable a Rúa en un juicio, la suspensión sería revocada y la condena sería de cumplimiento efectivo. De ese modo, Cabral citó los riesgos procesales de fuga, y de entorpecimiento ya que el testigo lo conoce, por el que solicitó dos meses de prisión preventiva.