Este martes 20 pasado, en horas de la noche se produjo un motín en la Comisaría Primera de Esquel, luego de una protesta de detenidos que pedían un horario más extendido de distracción. Los presos quemaron colchones y frazadas, por lo que debió intervenir el cuerpo de Bomberos para controlar el siniestro. También participaron efectivos de Infantería, Criminalística y Fiscalía.
Tres días después, la Defensa Pública solicitó una audiencia para que sean escuchados cuatro de los internos que aseguran no haber participado del motín, pero que denunciaron malos tratos posteriores al motín, como ser que les retiraron todas las pertenencias personales, que los colchones y la ropa de cama quedaron empapados y que se les cortaron las visitas.
Ante esto, la funcionaria María Elena Cimadevilla abrió un legajo para investigar el posible delito de vejaciones, entrevistó a los detenidos y requirió a comisaría las constancias de los efectos personales de cada uno de ellos para establecer si hubo daños.
Finalmente, el juez José Colabelli ordenó la realización urgente en un plazo de 24 horas de un informe detallado sobre el estado de las instalaciones, de modo tal que se determine el grado de afectación que provocó el motín y la intervención de Bomberos: “Si no está en condiciones voy a autorizar a la comisaría a realizar los traslados pertinentes y a disponer la clausura, que se ha postergado”, aseguró el Magistrado.

Pedidos al juez de ejecución

A su vez, la defensora Gladis Cerda solicitó ante el juez José Colabelli, que le devuelvan las pertenencias a los cuatro detenidos que presentaron el reclamo, que se normalicen las visitas, que se solicite urgente la provisión de ropa de cama y colchones y que se realicen los arreglos necesarios a las instalaciones.
Por su parte, Cimadevilla solicitó que se informe en qué condiciones está la seccional, para saber si pueden seguir alojados allí los presos o deben ser reubicados.
Los reclamos de los cuatro internos fueron coincidentes en varios puntos. Que luego de apagado el fuego, la policía ingresó a los calabozos y mojó los colchones y pertenencias, que se les retiraron todas las pertenencias personales, quedando en la celda solo el colchón y ropa de cama empapados y que hasta el momento esta situación no fue subsanada. “Teníamos muchas cosas que nos trae la familia. Necesitamos que nos pasen nuestras pertenencias, que teníamos, como siempre”. Uno de los detenidos sostuvo que se llevaron hasta el cepillo, la pasta de dientes, el jabón, que no pudo higienizarse desde entonces. También reclamaron por las visitas ya que el miércoles no les permitieron ser visitados.
“Que podamos continuar con los talleres y las actividades que veníamos realizando… Que los que no tuvimos nada que ver con este asunto podernos quedar y el resto ya verán ustedes que hacen con ellos”, indicó otro. “Solicito que siga todo como antes, venía todo genial, no teníamos ningún tipo de queja, no supe del reclamo, cuando lo supe me pareció un disparate”, mencionó uno de los internos. “Que evalúen nuestra conducta porque no todos nos portamos igual. Los que estuvimos en ese momento, antes de que empiecen a prender fuego y todo eso, quisimos hacerlos reflexionar para no hacerlo, pero tampoco nos podemos poner a pelear entre internos ni con la policía, por eso muchos se metieron en sus calabozos nada más…”

Golpeados después de la revisación médica

También denunciaron que luego de ser vistos por el médico y de que este redactara los certificados, fueron llevados a una sala, esposados y golpeados por un policía: “Ya estábamos todos reducidos. Yo no tenía que ver con el problema y cobré”, dijo uno. Otro de los imputados sostuvo que se puede constatar del certificado que no estaba golpeado cuando fue llevado al médico, los golpes fueron propinados después de que todo había terminado.
Detallaron que el agresor fue un policía en particular, “Infantería hizo lo que tenía que hacer, pero después de que ellos ya habían reducido a toda la población carcelaria, nos encerraron en un cuarto, pero ahí este policía empezó a pegarle a todo el mundo”.

Qué dijo el comisario

El Jefe de la Comisaría Primera Juan Cruz Campos destacó que los propios detenidos consideraron ilógico el planteo de los que iniciaron el motín: “En la comisaría hicimos un buen trabajo, adaptamos una comisaría muy antigua”. Indicó, además, que se requirieron reformas y que debido a la emergencia carcelaria se asumió un compromiso para poder mantener a los presos en ese lugar, sin llegar a clausurarla. Indicó que no tuvieron ninguna queja de los detenidos, atribuyendo el motín a “circunstancias propias de cada detenido”.
Aclaró que la visita no se hizo porque la única puerta de ingreso está dañada y no está en condiciones de brindar seguridad. Por efecto del calor, la puerta se dobló, la seguridad de trabas también. Actualmente está en refacción. “La visita no la van a perder pero lleva su tiempo y su reparación. No tengo otro lugar…”, indicó.
Campos contó que se hicieron muchas peticiones para que los detenidos estén bien, pero que las soluciones no corresponden a su órbita, a su cargo está el cuidado. Indicó que ante la urgencia de reemplazar los colchones, se informó a cada familiar para que lleven un colchón y los elementos necesarios. Además se realizó el requerimiento de colchones y la refacción de la puerta por la vía administrativa.

Gobierno de Chubut