Está claro que para Conmebol el negocio siempre estuvo por encima de todo. En la primera final en La Bombonera,cuando estuvo a punto de hacer jugar el partido a pesar del diluvio, el sábado intentando dejar en un segundo plano el factor violencia y ayer, en medio de un clima de incertidumbre, cargado de idas y vueltas, cuando anunció cerca del mediodía que el partido se jugaba. Sin embargo, sin otro remedio, Alejandro Domínguez, el presidente de la entidad que rige el fútbol continental, afirmó cerca de las dos de la tarde y con mucho público
en las inmediaciones de un Monumental ya habilitado, que “la final será reprogramada” y que mañana martes habrá una reunión en Asunción de la que participarán Rodolfo D’Onofrio y Daniel Angelici.

En principio, si bien no es oficial, esta frustrada final podría desarrollarse el sábado 8 o domingo 9, siempre en el escenario de Núñez y con público. Esto viene a cuenta porque durante algún momento de la mañana de domingo se especuló con la posibilidad que el partido se juegue en otro país sudamericano o hasta en Emiratos Arabes, como previa al Mundial de Clubes. Claro que esta decisión fue cambiada de un momento a otro. Porque allá por el mediodía, desde el hall central de un Hotel Alvear de Madero abarrotado de periodistas, el propio Domínguez había asegurado que “el partido se va a jugar.

No vamos a dejar que unos inadaptados arruinen todo”. ¿Qué pasó en el medio? Boca presentó oficialmente (lo recibió Gonzalo Belloso) todo el detalle médico de las lesiones de Pablo Pérez y otros cinco futbolistas. Y esto cambió definitivamente la postura y el discurso de Domínguez. “Esto no es fútbol. Hay un equipo que fue agredido y no
queremos que se juegue para que no haya desigualdades en las condiciones deportivas. Queremos que gane el mejor, que no haya excusas”, anunció el titular de Conmebol. “Es una vergüenza que estemos viviendo una situación así. Es una vergüenza la imagen que se ha mandado al mundo”, cerró Domínguez. Y al rato, ya a través de su cuenta de twitter, el dirigente paraguayo sostuvo que “hago un llamado a que todos los actores del fútbol sudamericano fijemos como prioridad y unamos esfuerzos para identificar, entender y combatir las causas y los actos de violencia que cada año manchan nuestro fútbol”.

Por la tarde, cerca de las 17, el propio titular de Conmebol abordó en el Aeroparque Jorge Newbery un avión privado que a las dos horas lo depositó en el aeropuerto Silvio Pettirossi de Asunción. Y mañana, ya en la sede de Conmebol ubicada en la ciudad de Luque, recibirá a los presidentes de River y Boca para seguir dándole manija a una historia que ya tomó ribetes de novela.

Fuente: Diario Popular