Afectado por una brusca recesión de la economía, el Estimador Mensual Industrial (EMI) se contrajo un fuerte 11,5% interanual en septiembre, reportó este martes el INDEC. Se trata del peor dato registrado desde mayo de 2009.
El acumulado anual del EMI, respecto de igual período del año previo, arrojó una baja del 2,1% en el noveno mes del año. Analistas consultados por Reuters estimaban una baja del 7,1 por ciento en la producción industrial de septiembre.
“Es la mayor caída en mucho tiempo, la baja más importante desde mayo de 2009. De todos modos, no puedo decir que sorprenda, el dato era esperado”, dijo el economista Gabriel Caamaño, de la Consultora Ledesma.
Se dio por una combinación del derrumbe de la industria alimenticia, que a diferencia del EMAE sigue sufriendo las consecuencias de la seca por la menor disponibilidad de materia prima, y por el impacto de la mayor volatilidad macro que tuvo ese mes, explicó Caamaño.

Coctel explosivo

El impacto de la devaluación comenzó en la última semana de agosto e influyó de lleno en septiembre. En el octavo mes del año, el peso se devaluó un 26% y en septiembre otro 10%, en un contexto de una marcada desaceleración de la economía y altísima inflación.
Para Lorenzo Sigaut Gravina, economista jefe de Ecolatina, “muchos factores negativos confluyeron para el peor dato de la industria en mucho tiempo”. Entre ellos, destacó, “el desplome de la demanda interna, el elevado costo del financiamiento que hace muy costoso tener stock de producción, la incertidumbre, una menor molienda oleaginosa debido a la caída de oferta por la sequía, junto a una menor demanda de actividades conexas, como por ejemplo, la construcción”.
Como la serie histórica del EMI se discontinuó y la actual no se reestimó para atrás, los datos históricos del INDEC no son comparables, por lo tanto para detectar una caída similar o peor a la septiembre de 2018 es necesario empalmar con el componente del Estimador de la Actividad Económica (EMAE).
De esta forma, “si se analiza al subsector industria del EMAE con el EMI, se observa que, más allá de que tienen alguna diferencia, dan parecido, por lo que de esta comparación concluimos que es el peor dato desde mayo de 2009”, explicó Caamaño.

Caída por sectores

Durante septiembre, solo cerró en alza la producción de “Metálicas Básica” con alzas del 2,8% en la elaboración del Acero Crudo, y del 2% en el Aluminio Primario.
La industria alimenticia en su conjunto bajó 3,2% con una caída del 8,8% en la molienda de cereales y oleaginosas, afectadas fuertemente por la menor cosecha de soja. En tanto, el sector textil se desplomó 24,6%, el Papel y Cartón 8%, y los productos editoriales 21,6%.
Por su parte, la producción de petróleo bajó 11 %; la de Caucho y Plástico 20%; y la de sustancias y productos químicos 4,7%, entre otras. El sector automotriz bajó 15,7%, la metalmecánica 20,5% y la producción de minerales no metálicos, ligados a la construcción, bajaron 3%.

Malas perspectivas

En el marco del informe del EMI, el Indec consultó a las empresas industriales sobre las perspectivas para el último trimestre de la demanda interna y el 60,7% de las compañías anticipó que habrá una baja; el 30,5% prevé un ritmo estable; y 8,8% espera un aumento.
En tanto, entre las firmas exportadoras, el 54,7% de los consultados no anticipa mayores cambios hasta diciembre inclusive; 28,6% espera una suba; 16,7% vislumbra una disminución.
Con todo esto, el 64,3% de las empresas industriales no espera cambios en la dotación de personal durante el cuarto trimestre; 29,8% anticipa una disminución; y 5,9% prevé un aumento.

Problemas del sector textil

La Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) alertó por los “niveles elevados en las tasas de interés” ya que “complican extremadamente la cadena de pagos” y advirtió por la caída de 20,4% interanual de las exportaciones durante los primeros nueve meses del año y por una baja del 1,8% en la producción.
Desde el organismo destacaron que, en números concretos, la tasa de interés de descuento en cuenta corriente para las PyMEs en septiembre llegó a 64,5% promedio anual, según el Banco Central de la República Argentina (BCRA).
Por otra parte, la suba del dólar tuvo varios impactos en los precios. En primer lugar, encareció los productos importados o con contenidos importados, al tiempo que incrementó el precio interno de los bienes que se exportan.
Asimismo, la decisión del Gobierno de dolarizar las tarifas de diversos servicios públicos (gas, electricidad y combustibles), combinada con un recorte de subsidios, generó un fuerte encarecimiento de dichos insumos.
En este sentido, las expectativas del mercado (relevadas por el BCRA durante octubre) sitúan a la inflación en 47,5% anual para 2018. De confirmarse en los hechos, esta cifra sería la más alta desde 1991, por encima incluso del 41% de 2002, durante la crisis de la salida de la convertibilidad.
Semejante shock de precios golpea fuertemente al poder adquisitivo de los salarios, jubilaciones, pensiones y asignaciones familiares, todo lo cual deprime el consumo. El Instituto Estadístico de los Trabajadores (IET) registró una caída de 12,4% en el poder de compra de los salarios de los trabajadores formales entre septiembre de 2018 y septiembre de 2017.

La construcción cayó un 4,2 por ciento

El índice serie original del indicador sintético de la actividad de la construcción (ISAC) registró una baja de 4,2% respecto a igual mes del año anterior, la peor caída en más de un año y medio, informó este martes el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC).
El acumulado del índice serie original durante los nueve meses del 2018 presenta un aumento de 6,4% respecto a igual período del 2017.
En septiembre de 2018, el índice de la serie desestacionalizada arroja una variación negativa de 0,8% respecto al mes anterior y el índice serie tendencia-ciclo registra una baja de 0,6% respecto al mes anterior.
El Indec consultó a las empresas que se dedican mayormente a realizar obra pública y el 69,1% de los encuestados aseguraron que la actividad descenderá en el último trimestre del año, contra solo un 1,5% que anticipa un crecimiento, mientras que el 29,4% restante no prevé mayores cambios.
En tanto, entre los que mayormente realizan obra privado, el 48,8% de los consultados consideraron que la actividad estará en baja hasta diciembre, contra un 7,3% que prevé una suba y un 43,9% que no avizora mayores cambios.