El vicepresidente de Bolivia, Alvaro García Linera, fue una de las figuras convocantes de la segunda jornada del Foro Mundial del Pensamiento Crítico que se desarrolla en Ferro Carril Oeste. Advirtió que neoliberalismo transita una etapa “zombie” porque “está fosilizado y es en sí mismo contradictorio”. Y advirtió que la gestión económica “duradera” es el mayor desafío de los gobiernos progresistas. Los aportes de la izquierda y el debate por las victorias culturales en el diagnóstico de un intelectual clave de la región. La segunda jornada del Foro Mundial del Pensamiento Crítico reflejó una vez más el reconocimiento que se ganó en los últimos años el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera. Considerado como uno de los intelectuales de izquierda más agudos de esta época, autor de libros muy recomendados como La potencia plebeya, el número dos de Evo Morales movilizó con su presencia a participantes de toda América Latina que se acercaron hasta el pabellón principal de Ferro. En el predio se escuchaban acentos y modismos típicos de Bolivia, de Brasil, de Colombia y de Argentina. Junto a García Linera estaba el politólogo español Juan Carlos Monedero, uno de los fundadores de Podemos. Ambos habían sido convocados para hablar sobre “el futuro de la izquierda y de la dignidad humana”. Pero en la charla también se coló la polémica abierta el día anterior por Cristina sobre la dicotomía izquierdas-derechas, a la que consideró “perimida”.
Una de las definiciones centrales de la charla, que empezó Monedero y siguió García Linera, fue el balance crítico sobre “la primera oleada de los gobiernos progresistas y de izquierda” de la región. El vicepresidente boliviano adelantó que se proponía analizar ese ciclo “con frialdad siberiana”. “Como esta primera oleada ha culminado, tenemos que analizar las condiciones de posibilidad que la hicieron posible. Tenemos que revisar virtudes, errores y límites de nuestros gobiernos. Y así prepararnos para la segunda oleada de los gobiernos progresistas de la región”, subrayó García Linera y de ese modo expuso los ejes que organizaron su disertación y la de Monedero. “Yo voy a mencionar ocho logros, seis dificultades, seis tareas y una esperanza generadas por nuestros gobiernos en la primera década de este siglo”,adelantó el intelectual y dirigente del Movimiento al Socialismo.
Monedero no tardó en presentar uno de los problemas a ser abordados con García Linera. ¿Cómo se puede combatir al neoliberalismo cuando no se trata sólo de un modelo económico sino también de un sentido común? García Linera aportó algunas claves. “La política es una lucha por la conducción del sentido común, en eso todos coincidimos. En ese sentido, las izquierdas en nuestra región supieron estar a la altura de la disputa cuando un pedazo del sentido común dominante se resquebrajó. Así logramos triunfos electorales, aprovechando los estallidos catárticos de América Latina. Para eso fueron importantes las victorias culturales previas, como decía Gramsci. Pero el nuevo sentido común transformador que las izquierdas traen al llegar al gobierno es apenas una capa superficial que se monta sobre un sedimento conservador muy arraigado. Por eso, si los gobiernos no hacen un esfuerzo planificado para transformar y revolucionar ininterrumpidamente las pautas del sentido común establecido, nos encontramos ante un fenómeno repetido: ¿por qué los compañeros que salieron de la pobreza votan en contra de los gobiernos progresistas que los beneficiaron?”, se explayó el boliviano, provocando un silencio demoledor que requiere urgentes respuestas.