La pasajera Adriana Etcheverry que viajó, el 26 de octubre, en un vuelo de Aerolíneas Argentinas, en el tramo desde Mar del Plata hacia Trelew, pasando por Bahía Blanca, donde se realizó un cambio de tripulación formalizó una denuncia ante lo que considera un accionar inadecuado de una tripulante.
Etcheverry dice que la comisario de abordo “en lugar de hacer su trabajo y estar atenta al vuelo por si se presentaba alguna eventualidad, literalmente, se sentó escondida detrás de la puerta de un compartimento de guardado y se puso a bordar, dejando a la vista un bolso abierto con agujas en su interior y una tijera que estaba al alcance de cualquier persona que fuese al baño, que está pegado a la cabina de mando”, mencionó en la queja realiza en Aerolíneas, en la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) y hasta informó de lo ocurrido al ministro de Transporte de la Nación, Guillermo Dietrich; también, habló con el Capitán al arribar a su destino, además de remitir documentación de lo ocurrido a este medio.

“Estamos en manos de la tripulación”

De acuerdo a la pasajera, quien remarcó que desde la ANAC “me dijeron que el personal de abordo no puede realizar ninguna otra tarea que no sean las propias del vuelo”, la comisario en cuestión “se mostraba ansiosa, ajena al trabajo y tanto durante el despegue como en el aterrizaje mandaba mensajes y estaba pendiente de sus dos celulares”.
Sin embargo, tras denunciar lo ocurrido a través de varios canales, “por toda respuesta obtuve un mail automático de Aerolíneas Argentinas con un Número de Reclamo que no se puede seguir, porque no existe ninguna opción en la página de Internet”, lamentó la usuaria de la aerolínea, quien remarcó la necesidad de que “esta situación se conozca, se difunda y tanto Aerolíneas Argentinas como los organismos pertinentes, tomen las medidas necesarias para que no vuelva a ocurrir ya que todos estamos en manos de la tripulación completa cuando viajamos en avión”.

El relato en primera personal

La experiencia, descrita como realmente pavorosa por la pasajera, comenzó ni bien el avión comenzó a carretear por la pista, al salir desde Bahía Blanca con destino intermedio a Trelew, ya que luego el vuelo terminaba en Comodoro Rivadavia.
Desde ese momento, “la Comisario se mostró nerviosa y pendiente de sus celulares; mandar mensajes escribiendo rápidamente y poner a cargar su celular fueron sus prioridades en el inicio del vuelo, en lugar de estar atenta a los protocolos usuales, como recorrer los asientos y verificar que todo esté en orden entre los pasajeros”, relató la mujer en su denuncia realizada en AA y ANAC, agregando que “en cuanto terminó con los celulares y recién comenzado el vuelo abrió una puerta contigua a la puerta de acceso al avión (lugar de guardado de matafuegos y otros elementos de seguridad) y, abatiendo dicha puerta 180 grados, para que le sirviera de pantalla por delante del asiento que usa para el despegue, se puso a bordar sobre cañamazo”.
También, “cada tanto apoyaba sobre el asiento, un bolso chico negro que dejaba abierto y del que sacaba hilos de colores, agujas y tijeras que, quedaban al alcance de cualquier pasajero que fuese al baño delantero junto a la cabina; estuvo concentrada en la tarea de bordado hasta que comenzó el descenso final para el aterrizaje en la ciudad de Trelew, y en ese momento guardó todo, se puso la chaqueta del uniforme y el pañuelo y su atención volvió a los celulares: recuperar el que se estaba cargando y mandar mensajes desde uno y otro hasta que el avión se detuvo”.

Pedido de sanción

Como si ello fuera poco, la mujer apuntó contra la tripulación completa de dicho vuelo (AR2600): “El resto de las auxiliares de abordo, se comportaron como cómplices cubriendo a la Comisario, ya que, cuando se detuvo el avión en Trelew, fui yo y no ellas, quien comunicó al Capitán lo que estaba sucediendo en la aeronave a su cargo”, al tiempo que planteó que la mencionada empleada “carece de autoridad para exigir a sus subalternos que cumplan con su deber siendo ella misma quien no lo cumple, infringe las reglas y arriesga la seguridad de los pasajeros exhibiendo objetos punzantes prohibidos abordo, se muestra desconectada de su trabajo estando a miles de kilómetros de altura, no cumple con la función principal del personal TCP, relacionada con la seguridad y el confort de los pasajeros; siendo quien debe asistir a quien lo necesite y orientar a toda persona abordo si hubiera que resolver situaciones adversas”.
Por otra parte, pidió a las autoridades “se evalúe la actitud de complicidad del resto de las integrantes de la Tripulación de Cabina de Pasajeros” y solicitó “que se sancione a esta empleada de la línea argentina de bandera y sugiero que se le asigne un trabajo administrativo en tierra, donde el riesgo es aparentemente menor”.

Municipalidad de Trelew