El Gobierno francés se mostró dispuesto a hacer más concesiones al movimiento de los “chalecos amarillos”, incluyendo la suspensión para todo 2019 (y no por seis meses, como se había anunciado el martes) del incremento del impuesto a los combustibles y un posible restablecimiento del gravamen a las grandes fortunas, pero la protesta parecía crecer al ganar el apoyo de sindicatos y agricultores.
El aumento de los impuestos y los precios de los combustibles estaba previsto a partir del próximo 1 de enero y era justificado por el presidente, Emmanuel Macron, como un intento de alentar a los conductores a que cambien sus autos por otros más ecológicos, en sintonía con los compromisos ambientales de Francia. Según fuentes oficiales citadas por el diario Le Figaro, el jefe de Estado aceptaría ahora dejarlo sin efecto a lo largo de todo 2019 a la espera de un acuerdo con los “chalecos amarillos”.
El Ejecutivo había anunciado el martes la suspensión de ese gravamen por seis meses, así como un congelamiento de los precios del gas y la luz para frenar las protestas que sacuden Francia desde hace tres semanas y que han derivado en la peor crisis de la presidencia de Macron.
Pero estas medidas parecían ser insuficientes y sólo dos depósitos de combustibles fueron desbloqueados tras los anuncios, mientras que las convocatorias para salir a las calles el sábado fueron ratificadas. Asimismo, los sindicatos y los agricultores de Francia se comprometieron ayer a unirse a las protestas nacionales.
El Gobierno quiere evitar a toda costa que se repitan las escenas de caos del fin de semana pasado, cuando miles de manifestantes tomaron el Arco del Triunfo, montaron barricadas en el corazón de París y prendieron fuego a vehículos, ante la impotencia de la policía y la mirada incrédula de residentes y turistas.