Por Trivia Demir

La primera semana del último mes del año culmina con importante ruido político en Chubut siempre con vistas a las elecciones 2019. Hoy además de armar el arbolito y rezarle a la madre virgen, los tres principales partidos de Chubut se reúnen a revisar sus estructuras y armar una etsrategia para enfrentar el juego de adelanta-miento que lanzó Mariano Arcioni con lo que queda de la estructura del ChuSoTo desnaveisado y del massismo federalizado. En el medio, la situación social y económica provincial corre por un peligroso carril paralelo donde las asimetría de ingresos y egresos se pincelan al ritmo de sectores tan disímiles como estatales, petroleros, pesqueros, industriales, comerciantes, prestadores de servicios, a la par de un ampliado arco variopinto de desocupados de norte a sur y de este a oeste que por ahora `changuean´ y van peleando disgregados por el territorio, una coyuntura compleja.
En Chubut además, el mejor de los anuncios de esta semana fue que se lograba empezar a pagar normalmente, abandonando el escalonamiento que permitió hacer caja. El peor de los anuncios fue que la provincia no pagará ningún bono compensatorio por el desafaje inflacionario, porque no poseería los recursos. Dos serían las causas, la primera es no adherir a la propuesta de nación de abonar este plus, y la segunda que se trata de ahorrar ese dinero para hacer frente al adelantamiento electoral que implicaría unos 300 millones de pesos al desdoblar el proceso del nacional. Sólo el costo de la actualización del padrón representa por ejemplo 5 millones de pesos a Chubut, por el capricho de ir a las urnas en junio en lugar de octubre. Esos cuatro meses de diferencia especula Arcioni le permitirían un mejor escenario como para lograr su reelección.

Los que buscan reactivar la economía

A la par, a nivel nacional, los Ejecutivos provinciales muchos de los cuales también buscan mantenerse en el poder, por el contrario buscan insuflar dinero al mercado para mover la alicaída actividad económica, golpeada por los coletazos de la megadevaluación. Con la mirada puesta en reactivar el consumo en medio del enfriamiento de la actividad económica, más gobernadores avanzaron en las últimas horas en la aplicación de un combo de pagos extra para trabajadores públicos, jubilados y beneficiarios de planes sociales, que incluye el otorgamiento de bonos de fin de año, el adelanto del aguinaldo de diciembre y mayores recursos para beneficios sociales.
En esa línea, el jueves el radical correntino Gustavo Valdés (ECO-Cambiemos) se sumó al lote de mandatarios que abonará un plus de fin de año. En este caso, será de la mano de un bono de $6.000 para estatales y jubilados, que se acreditará en dos tramos (este mes y enero).
“A lo largo de diciembre estaremos volcando 4.160 millones de pesos a los ingresos de los correntinos, porque entendemos que tiene un efecto dinamizador de nuestra economía”, enfatizó Valdés. En ese paquete incluyó los salarios, el bono y los plus extraordinarios que paga mensualmente a activos y pasivos.
Valdés se sumó así al grupo de gobernadores de distintas banderías políticas que apostaron a esta estrategia, y que incluye a Ejecutivos de Cambiemos (como la bonaerense María Eugenia Vidal -lo pagará el 20 de este mes, a docentes y a estatales- y el jujeño Gerardo Morales); del peronismo (como el sanluiseño Alberto Rodríguez Saá, el cordobés Juan Schiaretti, la fueguina Rosana Bertone, el pampeano Carlos Verna, el formoseño Gildo Insfrán y el riojano Sergio Casas) y de fuerzas provinciales (como el misionero Hugo Passalacqua, el santiagueño Gerardo Zamora y el rionegrino Alberto Weretilneck ).

Un paso que arrastra beneficios

“Estamos convencidos de la espiral de beneficios para toda la economía que significa poner en movimiento estos recursos. Más consumo, más trabajo”, aseguró días atrás el misionero Passalacqua, en referencia al mix integrado por el aguinaldo, el bono y los salarios. “Hasta los primeros días de enero, el Gobierno de la provincia va a pagar a sus trabajadores $11.800 millones”, señaló ayer, en tanto, Manzur, en lo que respecta a la decisión de Tucumán de apostar al gatillo, y no a un bono de fin de año.
“Esto beneficia al trabajador y al comercio, que la está pasando mal por la recesión. Hemos visto en los índices nacionales que noviembre fue el mes de mayor baja en el consumo”, sostuvo, por su parte, el ministro de Gobierno, Regino Amado.
Precisamente, como Manzur, otros distritos no se sumaron a la avanzada de instaurar el pago de una suma fija navideña por única vez, por un mix de razones que van desde las urgencias económicas al argumento de que ya rige una cláusula gatillo -como Tucumán- que actualiza los salarios por inflación.
En ese combo entran, entre otros, además del mandatario tucumano, el mendocino Alfredo Cornejo, el sanjuanino Sergio Uñac, el santafesino Miguel Lifschitz, el salteño Juan Manuel Urtubey, el entrerriano Gustavo Bordet, el neuquino Omar Gutiérrez y la santacruceña Alicia Kirchner. La ingeniería para insuflar mayores recursos al mercado y potenciar la actividad económica incluye además el adelanto del aguinaldo en algunos distritos. Una variante por la que optó, por caso, la bonaerense Vidal.

La UCR y Pro activaron el armado electoral de las provincias

La otra comidilla de último momento, fue la parrillada parlemitana en la que se decidió mirar para el interior profundo, antes que sea demasiado tarde para el armado. Dicen que entre corte y corte, el jueves a la noche el asador de Don Julio no dio abasto porque el pleno de la cúpula de la UCR y parte de la mesa chica de Pro pelaron cuchillos, atacaron garrones y limaron sus asperezas activando el armado electoral de las provincias de cara a 2019. La “amplitud” hacia dirigentes externos a Cambiemos que avala el Gobierno, sin embargo, sigue siendo un contrapunto con los hombres fuertes del radicalismo que quieren jugar solo con los propios.
Con el calendario de los comicios pisando los talones de Cambiemos -muchos distritos adelantaron elecciones- los socios de la coalición de gobierno acordaron abrir una mesa de coordinación electoral para estudiar a fondo cada provincia y elegir si conviene apuntalar a un candidato único o ir a una interna.
“Fue una buena reunión, salió bien. El foco está en las provincias que adelantaron los comicios. Va a ser un calendario provincial intenso. No hay una estrategia uniforme definida aún”, señalaron off de record fuentes calificadas. Consultados sobre la posibilidad de sumar referentes que hoy estén ubicados fuera Cambiemos, respondieron: “Desde 2015 que somos abiertos. Podemos ampliar la base de Cambiemos cuidando nuestra identidad y respetando nuestros valores y objetivos”. En el radicalismo, sin embargo, pretenden ajustarse a un “acuerdo”. “Con el Presidente se había acordado que en las provincias donde gobierna Cambiemos, decide el gobernador; en las que no gobernamos, nos vamos a encolumnar detrás de la mejor figura, ya sea de Pro o de la UCR y que donde no hay figura, vamos a una interna o una PASO”, subrayaron cerca del partido ya hacia los postres. Con esta definición seguramente la reunión de ambos partidos que conforman Cambiemos en Chubut tendrán lineamientos para ordenar hoy sus armados.
En tanto el PJ la tiene bastante más complicada. Con `más caciques que indios´, al decir de un experimentado `compañero´ del Valle, el peronismo tratará de poner el caballo adelante del carro, definiendo una fórmula detrás de la cual se encolumnen todos los esfuerzos, más allá de que se mantenga `tapada´ hasta último momento. Lo contrario sería resignarse otra vez a someterse al escarnio de los egos, y alcanzar un porcentaje electoral que lo estanque nuevamente en periférico tercer lugar electoral.

Fuentes: NA, Ambito Financiero, MI, propias