El proyecto se analizó en la comisión de Asuntos Constitucionales del Concejo Deliberante y surgió luego de detectarse que en la ciudad petrolera, más allá de las normas generales de bromatología, no hay una reglamentación específica sobre la actividad.

“Creo que se necesita una normativa muy detallada que establezca cuáles son los requisitos y que garantice que el transporte de alimentos desde un local de comidas hasta alguien que lo pueda pedir, sea por vía telefónica o a través de nuevas aplicaciones, lo realice dentro de los marcos de la salud y de los controles de bromatología necesarios”, indicó el autor de la iniciativa, Nicolás Caridi.