LA INSPIRACIÓN LA DEFENSA DEL SER EL RELATO LO ESCRITO

Seres en obra


El Diario | Suplemento 152 Aniversario

Para entender la Gesta Galesa en Chubut, hay que entender la lógica de los celtas, una nación cultural dispersa en grupos tribales que impregnó desde Europa gran parte del mundo desde la edad de hierro. Tal vez fueron los primeros en atravesar el Tigris arrastrando escritos, sin embargo no son tantas las certezas que la cultura celta estuvo dispuesta a imprimir, además de sus cuerpos tallados de días, noches, símbolos y sentidos

De todas las corrientes que emigraron, los celtas mantuvieron una constante: la búsqueda de una tierra prometida.
Sería “El viaje de Brad”, aquel cuento del siglo VII que invitaba a esos “Otros Mundos” hacia donde cumplir la misión alegórica de llevar una rama de manzano de Emain.
Territorios cristalinos, de capullos generosos, caballitos de mar briosos, dulce armonía y ninguna tristeza. Un reino mágico “más allá del océano del oeste”

La inmigración galesa trajo ese espíritu pegado en el alma. Y la comunicación fue clave para mantener el espíritu vivo. La prensa fue uno de los pilares para la construcción social, y los primeros periódicos consistían en que cada uno donaba una hoja donde se escribían las principales novedades y luego se repartían entre los vecinos.
Y porque los caminos de preservar el ser son interminables, las historias, las canciones y los poemas fueron y son la especialidad de los bardos pero a costa de oralidad, los escritos se convirtieron en piezas casi sagradas.

La memoria conserva la tradición, y cuando lo desea le da sentido a la luz de Awen, el fluir de la inspiración. Todo sucede a través de los seres.

Por eso los bardos, el primer estadio iniciático debían estudiar siete años y llegar a memorizar trescientos sesenta y cinco historias, una por cada día del año, luego reformularlas en cuentos que enseñen e inspiren, capaces de conservar conceptos como de mover al público.

De este modo, la historia se transformaba en mitos y leyendas que informaban un sentido de identidad personal y cultural.

Aquellas letras eran las verdaderas maestras de la transformación. A través de ellas se aprendía el comportamiento correcto, las creencias de los antepasados, la naturaleza de los dioses, la magia que conserva la vida cotidiana y sus increíbles desafíos, el Otro Mundo y sus habitantes, el ir y venir por el ser.

Ellos, solo eran el medio. Como el periodismo que intentamos…


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