A principios de diciembre, la provincia del Chubut participó del Consejo Federal de Educación, en el marco de una reunión que tuvo lugar en la localidad de San Fernando, al norte de la provincia de Buenos Aires, y que contó con ministros de Educación de todo el país.
Desde el ámbito provincial, la subsecretaria de Coordinación Técnica Operativa De Instituciones Educativas y Supervisión, Graciela Cigudosa, representó a la cartera educativa del Chubut, en una convocatoria en la que se trataron distintos temas relacionados a la gestión educativa, el mejoramiento de la calidad de la misma, la necesidad de innovar en distintas áreas y, puntualmente, el proyecto “Secundario 2030”, el cual fue finalmente aprobado durante la jornada y que prevé nuevos lineamientos del Nivel Medio que incluyen trabajos por proyectos y prácticas educativas, entre otras cuestiones.
Se trata de una iniciativa, aprobada por unanimidad, que busca erradicar el denominado “fracaso escolar”, es decir la deserción, así como también potenciar la permanencia de los estudiantes en los colegios y tender nuevos puentes entre el nivel secundario y el mundo universitario y laboral.

Reorganización docente

Entre algunos de los puntos desprendidos del documento elaborado por Nación tras la asamblea, en referencia al Secundario 2030, está el ítem que establece que cada jurisdicción deberá elaborar su plan estratégico del Nivel Medio para el período 2018-2025, el cual deberá contar con una serie de acciones concretas para implementar cambios significativos en distintos aspectos.
Por un lado, se buscará renovar la organización de los aprendizajes en las instituciones del nivel, en función de los lineamientos acordados en el Marco de la Organización de los Aprendizajes (MOA) y a partir del desarrollo de un plan institucional en cada escuela secundaria.
También, reorganizarán de manera “progresiva” el trabajo docente, implicando ello una mayor concentración horaria, además de la conformación de cargos.
Por otra parte, buscarán implementar modificaciones al régimen académico en función de la propuesta pedagógica e institucional que proponga la jurisdicción, así como también desarrollar diversos dispositivos de formación docente y acompañamiento a escuelas, con modificaciones graduales a la propuesta de formación inicial para el nivel en cuestión

Aprendiendo más y mejor

Las pruebas Aprender 2016 arrojaron resultados altamente negativos, principalmente en lo referido a los alumnos de la escuela secundaria, donde quedó demostrado que el 70,2 por ciento de los estudiantes de quinto y sexto año no pueden resolver problemas matemáticos sencillos y que al 46,4 por ciento, es decir, casi la mitad, le cuesta comprender textos básicos. Pocos meses después de que se conocieran dichos resultados, surgiría la iniciativa “Secundario 2030”, que buscará mejorar dichos indicadores.
Actualmente, en Argentina, cinco de cada diez chicos no terminan el colegio, reduciendo de este modo la tasa de egreso al 48 por ciento, una cifra calificada como “preocupante” por especialistas en materia educativa. Según pié en la secundaria porque la tasa de egreso de solo el 48% es preocupante, pero no desatendemos la primaria. Los chicos empiezan a abandonar en segundo o tercer año, pero la mayoría ya arrastra una repitencia anterior».
En la resolución firmada por los ministros de casi todas las provincias a excepción de Chaco, hecho que dio lugar a la puesta en marcha de “Secundario 2030”, todo el grupo de representantes estuvo de acuerdo en que el Nivel Medio debe atravesar una serie de actualizaciones, en el marco de indicadores apremiantes y generaciones que, al día de hoy, poseen una formación mucho menor que décadas atrás.
De este modo, cada jurisdicción se comprometió a elaborar un Plan Estratégico del Nivel Secundario para el período 2018-2025, con tiempo para presentarlo hasta el 1 de noviembre del 2018.

Las claves del proyecto

El proyecto, sujeto a la aprobación del Ministerio de Educación de la Nación, describirá la propuesta pedagógica provincial, siempre alineada a una perspectiva macro.
En primer lugar, se tendrá en cuenta el trabajo por proyectos, donde a partir de un problema de la comunidad a lo largo de todo el año, se promoverá el trabajo interdisciplinar, con dos o más docentes como orientadores, rompiendo la lógica del “estudiante pasivo” y empujándolo a un modelo de acción propio de los tiempos que corren, donde la necesidad de la práctica a veces se equipara a los fundamentos teóricos de la formación académica.
Este ítem abarcará seis capacidades puntuales; por un lado, resolución de problemas, pensamiento crítico, «aprender a aprender» y, por otra parte, trabajo con otros, comunicación, compromiso y responsabilidad, junto con el desarrollo de competencias digitales.
En otro orden, las estadísticas actuales dan cuenta de que cada alumno, en promedio, rinde unos 30 exámenes por año en la secundaria, sumados estos a otros diez exámenes finales; sobre este punto, en aras de disminuir la deserción escolar, se alentará a otorgar notas por proyecto, calificaciones de desempeño y considerar el progreso del alumno fuera de las pruebas tradicionales, rompiendo un esquema de “premio-castigo” que ha signado la educación formal desde entonces.

Más cerca de la comunidad

A su vez, habrá “prácticas educativas en la comunidad”, que se diferenciarán de las prácticas profesionalizantes que caracterizan a muchas escuelas técnicas.
De este modo, alumnos del último año de bachilleres, orientados y evaluados por sus profesores, deberán colaborar en empresas u ONG, con el objetivo de aplicar los conocimientos en la práctica. A pesar de que esto último dependerá de cada jurisdicción, se planteará un total de 60 horas cátedra, es decir, 40 horas reloj, de extensión del aprendizaje fuera de las aulas.
Tampoco habrá más profesores “taxis”; en lugar de los docentes que dividen su tiempo en distintas instituciones, la reforma apunta a una planta funcional por escuela, ya que con la diversificación de horarios de muchos docentes, que dictan clases en varias escuelas al día, resulta muchas veces imposible que el mismo se involucre con un proyecto o curso de alumnos determinado.
En lo que refiere a la formación docente, se estipula dentro de “Secundario 2030” capacitaciones tanto iniciales como continuas para acercar a los profesores hacia el nuevo modelo de proyectos interdisciplinarios. En las escuelas pioneras que implementen el ambicioso proyecto, se trabajará con instrucción en campo.

Abandonar el colegio, más lejos

Uno de los puntos más fuertes del proyecto que busca reconfigurar la matriz educativa a nivel nacional y de cada una de las provincias que adhirieron al mismo, consiste en reducir lo máximo posible el índice de deserción escolar, que ubica a Argentina entre los países de la región con mayor cantidad de alumnos que abandonan sus estudios.
Según datos relevados por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) para el año 2016, solamente el 43 por ciento de los estudiantes argentinos termina la escuela media en los tiempos establecidos, al tiempo que que países como Perú, con 70 por ciento y Chile, con 68 por ciento, tienen un porcentaje más elevado.
México, Bolivia, Paraguay y El Salvador también se sitúan, incluso actualmente, sobre nuestro país en materia de finalización de estudios.
Como si ello fuera poco, actualmente el abandono de la escuela también ha crecido en las primarias argentinas, donde pasó del 5,1 en 2006 al 6,9 por cientoen 2011, según las últimas cifras difundidas Unesco.
Las mayores dificultades, según dicho relevamiento, son las que los chicos enfrentan durante el primero y segundo año del Nivel Medio, los cuales son denominados “filtros” en algunos casos y en los que uno de cada tres repite, en promedio.
Mientras tanto, aquellos alumnos con “sobreedad”, es decir, más edad que la correspondiente de manera regular al año que cursan, tienen seis veces más de probabilidades de abandonar los estudios.
De acuerdo con el último censo, la cobertura escolar pasa del 96,7 por ciento a los 14 años, al 81,8 por ciento a partir de los 15, a la vez que la mayoría de los que llega al cuarto año del Nivel Medio, logra finalizar sus estudios.

Un 40%, primera generación en el secundario

A fines del año pasado, un informe elaborado por el Centro de Estudios de la Educación Argentina (CEA), dependiente de la Universidad de Belgrano, demostraba que el nivel de abandono en las escuelas públicas duplicaba al de las privadas, y que existen diferencias entre los distritos: los de mejores desempeños, registrados en Capital Federal y La Rioja, duplican la tasa de graduación de Misiones, por ejemplo, donde apenas el 30 por ciento de sus alumnos finaliza la escuela media en el tiempo previsto.
Las cifras han puesto en alerta a las autoridades educativas desde hace largo tiempo, aún cuando la secundaria es de carácter obligatorio en el país desde el año 2006, cuando fue sancionada la Ley de Educación. A pesar de que la matrícula de alumnos creció a nivel general, y que más chicos ingresaron al sistema, también es cierto que, en muchos de los casos, el colegio no supo retenerlos o bien no dispone de las herramientas más efectivas para evitar la deserción.
Un dato adicional es que, del total de los alumnos del secundario a nivel nacional, hoy día un 40 por ciento se constituye como la primera generación en dicho nivel, es decir que sus padres no cursaron el Nivel Medio.

Aumento de la matrícula

Otro informe realizado por el CEA da cuenta que, de cada 100 ingresantes en escuelas secundarias estatales, tan sólo la mitad, en comparación con los establecimientos privados, consigue graduarse.
Según indicó, en ese sentido, el director del Centro, doctor Alieto Aldo Guadagni, “Entre 2003 y 2013, la escuela secundaria privada avanzó más que la estatal, tanto en matriculación como en graduación. Finalmente, según la UNESCO, existen nada menos que diez naciones latinoamericanas con una graduación secundaria superior a la nuestra. Todo esto nos dice que tenemos mucho que avanzar, procurando no sólo la efectiva universalización de la escuela secundaria, sino también la igualdad de oportunidades para todos los adolescentes cualquiera sea su nivel socioeconómico”.
Para la provincia del Chubut, los datos relevados por el CEA para el año 2013, dan cuenta de un llamativo indicador: del total de 3.699 alumnos que terminaron el secundario ese año, 2.965 (80,16%) pertenecían a la gestión estatal, mientras que 734 (19,84%) lo hicieron en establecimientos privados.
A su vez, entre 2003 y 2013, en la provincia del Chubut hubo una evolución del 23,46% en la matrícula educativa del nivel secundario: de 38.703 alumnos, pasó a incorporarse un total de 9.081 en tan sólo una década.