Ya en el segundo mes del año y entrando en el periodo previo al comienzo de clases en todos sus grados, comienza a surgir el interés de las familias en renovar los productos escolares. La estacionalidad en el consumo de estos productos está asociada a la concentración de la demanda entre los meses de febrero y marzo que, según diferentes estudios sectoriales, explica entre el 30% y el 40% de las compras de todo el año.
En este contexto, resulta relevante la variación de los precios que se han desarrollado en este segmento. Puntualmente, en entornos de alta inflación, se conjugan dos efectos diferenciados sobre la totalidad de bienes y servicios: por un lado, un fenómeno de réplica de cierto conjunto de productos sobre el nivel general de avance de precios. En todo esquema inflacionario, no hay grupo de productos o servicios que se mantenga enteramente invariable. Esto se vincula con el segundo factor, que es el de la modificación en los precios relativos entre los diferentes ítems.
Al sostenerse el proceso inflacionario, indefectiblemente se producen trayectorias de precios discordantes, y ritmo de aceleración a diferentes velocidades. Cuando se comparan a lo largo del tiempo estos desacoples en el costo de diferentes productos, se cae en cuenta del cambio en el precio relativo producto del proceso inflacionario.
De hecho, la canasta escolar ha tenido un crecimiento exponencial en los últimos dos años, teniendo en cuenta que la variación acumulada entre los primeros meses de 2016 y principios de 2018 alcanza al 115,5%. Esto quiere decir que actualmente los productos escolares básicos cuestan más del doble que hace dos años. No obstante ello, la suba más considerable se dio durante 2016, ya que en 2017 los precios de este segmento se incrementaron un 27,8%

Crecimiento superior a la inflación

Al respecto de esta temática, la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) realizó un informe en donde hizo una comparación entre los niveles inflacionarios que se desarrollaron entre 2017 y 2018 y el aumento que sufrieron aquellos productos de bienes y servicios que tienen algún tipo de vínculo con la educación durante el mismo período.
De todos los análisis, en el único sector del país en el que los elementos mencionados tuvieron una suba inferior al del general de todos los precios fue en la Patagonia: 21,1% contra 23,5%. En el resto de las regiones la lógica fue inversa: Región Pampeana (Aumento de productos escolares: 33%; inflación: 25,1%); Región Gran Buenos Aires (29,3%; 25,4%); Región Noreste (33%; 22,7%); Región Cuyo (34,8%; 25,3%); y Región Noroeste (39,8%; 24,7%).
De estos datos se desprende que la brecha en el aumento de precios llegó a ser de hasta 15 puntos porcentuales, para la región noroeste. Esto implica que los bienes y servicios de la educación se incrementaron un 62% más que el resto para las provincias de Catamarca, Jujuy, Tucumán, Salta y Santiago del Estero.
Con todo, en la media del país la separación entre el capítulo de educación y el nivel general es superior a los seis puntos porcentuales, lo cual constituye un cambio en los precios relativos considerablemente amplio. Cabe aclarar también que el segmento de educación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) tiene una ponderación global del 3,8% sobre el total de bienes y servicios de una canasta de consumo típica de una familia representativa. De este peso relativo, casi un 80% se explica por servicios educativos, tales como la cuota escolar en educación privada y el 20% restante se corresponde con textos, útiles y demás artículos de librería.

Costos por segmento

En cuanto a las diferencias en los estratos de consumo se puede determinar que en términos globales las canastas más caras fueron las que mayor incremento sufrieron, con un aumento medio del orden del 32,6% respecto al año anterior. En contraposición, la canasta “Premium” sólo subió un 23,1%, aunque el acumulado biuanual ya duplique su costo respecto a dos años atrás.
Las razones de este fenómeno de segmentación asimétrica no pueden desvincularse de la merma del consumo. Esto se debe a que los útiles y accesorios del segmento “Premium” son los que más sufrieron la caída en la demanda por efecto de sustitución con segundas y terceras marcas. Estos segmentos no vieron tan reducido su nivel de ventas, y pudieron remarcar precios en mayor medida.
Cabe aclarar que este efecto “desplazamiento” en la demanda termina siendo perjudicial, como efecto colateral, para los segmentos socioeconómicos medios y bajos, que ya no disponen de opciones más baratas para mover su canasta de consumo y no en todos los casos disponen de la opción de postergar compras o “reciclar” materiales de períodos anteriores.

Poder adquisitivo

Como es esperable, este fenómeno afecta la capacidad de compra de las familias. Con salarios, sueldos y demás ingresos que aumentan por debajo de la inflación general y de la inflación segmentada, el resultado previsible es de una disminución en las cantidades de productos de la canasta escolar que las familias pueden adquirir.
En el último año sólo se produjo una merma de capacidad de compra en el salario mínimo, vital y móvil, cercana al 8%. En cambio, la Asignación Universal por Hijo (AUH) vio virtualmente sostenido su poder adquisitivo de productos escolares (0,2%), mientras que el programa de becas Progresar, verificó un importante incremento del 8,7%. Estos resultados, igualmente, se oponen con lo ocurrido en el acumulado de los dos últimos años. Así, como producto de la falta de actualización monetaria del programa de becas al estudio primario, secundario y universitario, entre los años 2016 y 2017, se produjo un deterioro de su poder adquisitivo del 35,5% en los últimos dos años.

Costo de la educación

Continuando el análisis dentro del contexto económico, hay que destacar también que la situación macro tiene influencia en los bienes que integran la canasta de consumo de bienes y servicios de la educación. Por un lado, el aumento generalizado de precios, en especial de servicios públicos, tiene impacto directo en aquellos bienes cuyo proceso industrial utiliza dichos insumos. Por ejemplo, la pasta celulosa y el papel se realizan consumiendo grandes cantidades de energía. Por eso, los cuadernos y las hojas para la escritura están dentro de los bienes que más aumentaron.
Por otra parte, muchos de los productos relativos al consumo educativo son de carácter transable, por lo que la producción nacional puede verse afectada por la competencia externa, afectando la industria y el empleo. En ese sentido, la UNDAV destacó que la producción nacional coexiste con elementos y útiles escolares que son elaborados a menor costo en economías de producción masiva a escala, como por ejemplo China. El incremento del dólar de las últimas semanas también es un factor explicativo del aumento que se viene verificando en los productos relativos a la educación.

Situación educativa en general

Además de los costos que tienen los productos de la canasta educativa y toda la influencia que esto tiene, también se pueden agregar a esta problemática los inconvenientes de infraestructura que presentan muchos establecimientos públicos.
Similar circunstancia se produce con la paritaria docente que tiene lugar antes de comenzar cada ciclo educativo. Al respecto, el informe de la UNDAV afirmó que “la calidad de la enseñanza no puede apartarse de un salario docente adecuado para sustentar las cuestiones materiales de quienes están a cargo del proceso educativo en el aula”.
En tanto, muchas de las políticas públicas impulsadas por el gobierno nacional tampoco ayudan a acompañar esta situación. Puntualmente, no hay artículos escolares en el listado de Precios Cuidados, a la vez que se registra una disminución en los textos escolares que el gobierno hace entrega para los distintos niveles educativos en las escuelas públicas.
Además, según la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA), en el presupuesto se han recortado los fondos destinados a la formación docente, que crecen menos que la inflación. Algo similar sucedió con el programa Conectar Igualdad (hoy Educación Digital), que presentó recortes reales por un 52%, o los programas socioeducativos (como el Plan Fines) que se contrajeron un 8%.

El gobierno acordó con los empresarios una canasta económica

Como consecuencia de todos estos inconvenientes económicos, el gobierno nacional llegó a un acuerdo con los empresarios y se elaborará un listado de 27 productos escolares que podrán ser financiados con el programa “Ahora 12”. Además, se estableció que el incremento anual promedio de esos productos sea del 18,5%.
Por su parte, el secretario de Comercio, Miguel Braun, destacó “el compromiso de librerías y fabricantes en términos de la reducción de márgenes para ofrecer esos precios y para cumplir con el abastecimiento necesario para que las familias encuentren los productos para el nivel inicial y la escuela primaria”.
La lista impulsada por la Secretaria de Comercio y las cámaras de la Industria de Artículos de Librería y de Papelerías, Librerías y afines, que estará vigente hasta el 31 de marzo, incluye: bolígrafos, cartuchos, correctores, lapiceras, lápices, marcadores, gomas, sacapuntas, cartuchera, adhesivos, témperas, tijera, cuadernos, repuestos, papel glace y artículos de geometría y medición.
Tras este acuerdo entre el gobierno nacional con la Cámara de la Industria de Artículos de Librería (CIAL) y la Cámara Argentina de Papelerías, Librerías y Afines (CAPLA), también los supermercados decidieron sumarse a la iniciativa y también ofrecerán el pack. Específicamente, las más de mil sucursales que hay en todo el país de Changomás, La Anónima, Carrefour, Coto, Día, Jumbo, Walmart y Vea también ofrecerán un listado de entre seis y 34 productos para la vuelta al colegio.