La escolarización a partir de los tres años ha sido una de las principales medidas impulsadas por el Gobierno Provincial, tiempo atrás, en el ámbito de la política educativa.
Actualmente, la Ley de Educación Nacional 26.206, Ley de Educación Provincial VIII 91/10, la Ley Nacional 27.045 y Ley Provincial VIII 112/14 establecen como únicas secciones obligatorias a las Salas de 4 y 5, en tanto que, en el Chubut, se trabaja por universalizar la Sala de 3.
La importancia de insertarse en el universo educativo desde temprana edad ha sido señalada en distintas ocasiones por especialistas en la materia, quienes han puesto en relieve el efecto positivo de la educación inicial en el desarrollo infantil.
El origen de este tipo de educación, en el plano institucional, nació como una respuesta al abandono infantil, por lo cual, durante mucho tiempo, las instituciones dedicadas a los niños de temprana edad cumplieron la función de “alejarlos de los peligros”, llevando adelante el rol de custodia de las clases populares, donde no resultaba común ni frecuente que se debatiera sobre una verdadera preocupación educativa.
A pesar de dicho escenario, con la implementación de diversas políticas asistenciales, la atención educativa comenzó a tomar forma y fue entendida como uno de los factores que mejor podían potenciar el desarrollo infantil; ello hizo que surgieran instituciones dedicadas a tal fin.

La respuesta a un problema social

Consecuentemente, muchos países aceptaron la escolarización de “dos a tres años previa a la edad de acceso a la educación obligatoria entre las clases más acomodadas”, según expresaron los especialistas Mario Polacov, Cecilia Vaula y Cecilia Cuestas en el documento de investigación titulado “El impacto de la educación inicial en el desarrollo infantil”, publicado en 2016 a través de la Sociedad Argentina de Pediatría, Subcomisiones, Comités y Grupos de Trabajo.
“Aun así, la educación y el cuidado en los primeros años de vida siguió considerándose mayoritariamente como un asunto exclusivo del ámbito familiar, donde la intervención solo se justifica como respuesta a carencias o déficits”, indicó el informe.
Con el transcurso del tiempo, “la importancia de la atención educativa temprana, es ya un hecho ampliamente aceptado” y “la función originaria de la educación inicial, de carácter asistencial, influyó notablemente en su desarrollo, y hoy podría afirmarse que está vigente en casi todos los sistemas escolares del mundo, junto con la otra función, más reciente, de orientación propiamente educativa”, agregaron.

Educación y pedagogía inicial

Por su parte, el Estado argentino reconoció el derecho de los niños al cuidado y la educación desde temprana edad. “La Ley de Educación Nacional 26.206 otorga identidad propia a la educación inicial como ‘una unidad pedagógica’, y compromete un conjunto de objetivos relevantes para el desarrollo humano y social de la niñez”, sostuvieron los especialistas en el documento, destacando que “otro avance fue la sanción de la Ley 26.233 sobre Centros de Desarrollo Infantil, que promueve la promoción y regulación de dichos centros”.
Dicha Ley “entiende como Centro de Desarrollo Infantil, ‘a los espacios de atención integral de niños y niñas de hasta 4 años de edad, que además realicen acciones para instalar en los ámbitos familiar y comunitario, capacidades que favorezcan la promoción y protección de los derechos de niños’”.
En la misma línea, el informe sugirió que “a través de los objetivos promovidos en la Ley de Educación 26.206 y en la Ley 26.233 sobre Centros de Desarrollo Infantil, se reconoce la importancia de los procesos de crianza, socialización y formación en los primeros años de vida”.

Atender la primera infancia

En otro orden, la publicación de origen científico recordó que en el documento «Metas educativas 2021 – La educación que queremos para la generación del Bicentenario”, de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), se plantea como meta para los países miembros, «aumentar la oferta de educación inicial y potenciar el carácter educativo de esta etapa”, así como «garantizar una formación suficiente de los educadores que se responsabilizan de ella”.
También, “en la declaración de la XX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno (Mar del Plata, 2010), ellos se comprometieron a ‘incrementar la oferta de atención integral a la primera infancia y garantizar la calidad de los mismos’; en estos preceptos se recoge el conocimiento construido sobre la importancia de las experiencias de aprendizaje inicial y su impacto en los trayectos educativos y de integración social en las siguientes etapas de la vida”, manifestaron.

Cómo promover u “obstaculizar” el aprendizaje

En lo referido al desarrollo de la personalidad de los niños, conjugado a la dinámica educativa, el informe citado sostuvo que “desde la gestación hasta los primeros 3 años de vida existe un acelerado proceso de crecimiento y desarrollo en todas las dimensiones del niño; física, motora, intelectual, socioemocional, bases que asentará todo el desarrollo posterior”, añadiendo que “el niño es un constructor activo de su desarrollo, que no logra solo sino rodeado por su familia y cultura. Es así que en los primeros años de vida, a partir de la madre u otra persona significante, se consolidan las matrices de aprendizaje. En este escenario, el contexto puede promover u obstaculizar su desarrollo”.
La humanización “se da cuando las personas que rodean al niño no son sujetos pasivos o jueces de su desarrollo, sino compañeros que lo guían, ayudan a planificar y regular”, plantearon.
Por ello, “el niño autónomo construye su propio plan de acción desde su singular iniciativa a través del cuestionamiento, la sorpresa, el descubrimiento. No si está abrumado por el que debería ser, presente en el imaginario de los adultos, el intentar estimularlo para que utilice recursos o funciones que aún no tiene, obstaculiza su desarrollo obligándolo a utilizar esquemas no apropiados”.
Entre los dos y tres años, el niño “culmina un proceso que va desde el nacimiento hasta la adquisición del ‘yo’, es decir, hasta una relativa autonomía en el sentimiento de separación corporal y de identidad.

Acompañando el desarrollo del infante

Entre las particularidades de dicho período en la vida del ñiño, los expertos señalaron “el desarrollo del lenguaje, que emerge intensamente en la adquisición del vocabulario y la organización gramatical”, agregando que “se despliega la actividad motriz espontánea, tanto dirigida a lo externo, como objetos o personas, como así también centrada en su propio cuerpo, con balanceos, movimientos giratorios, caídas voluntarias, marcha, carrera, saltos”.
Aquí, “el ‘sentir’ predomina sobre el ‘hacer’, y tienen mucho valor tanto por las sensaciones corporales como los estados tónico-emocionales, mayoritariamente placenteros”.
También, hasta los tres años los niños adquieren “control de esfínteres”, desarrollan “juegos espontáneos de imaginación”, “grafismo espontáneo”, “control de la agresividad” y “la necesidad de crear su propia hoja de ruta ante los avatares inminentes de la tríada y de los sentimientos de exclusión”.
En el mismo punto, “la crisis de identidad es revolución normal pasajera que se acompaña de crisis ansiosa; ‘la crisis de los dos años y medio’ con exceso de agitación motriz, inestabilidad, irritabilidad, rabietas, agresiones, oposición sistemática; todos estos aspectos nos llevan a dos constataciones básicas, por un lado la importancia de la iniciativa espontánea de los niños a esta edad, y por el otro, la importancia de las diferencias interindividuales”, remarcaron.

Qué dicen los expertos

Según la Comisión de las Comunidades Europeas, «se observa que los alumnos que disfrutan de una educación preescolar superan mejor su escolaridad que los demás, siguen estudios más largos, y parecen insertarse más favorablemente», agrega el informe, sumando a ello que “no es preescolar, pues el niño de este nivel asiste a una escuela y ya está escolarizado».
Además, el documento planteó que “creer que el jardín de infantes es únicamente un sitio para que los niños jueguen o permanezcan mientras sus padres trabajan supone ignorar lo más importante, que es fundamentalmente el cimiento donde se apoya el futuro aprendizaje escolar”.
Es allí donde “las habilidades y destrezas deben ser estimuladas”.
Según expresiones de Ana Malajovich, docente de Ciencias de la Educación y Profesora de Jardín, recogidas por el informe, “un niño que va al nivel inicial tiene la oportunidad de conectarse con la palabra oral, escrita, con otros compañeros, desarrollar su lenguaje y conocer los productos culturales de su comunidad. Tiene contacto con las producciones artísticas, el mundo de la plástica, la literatura, la danza, la oportunidad de hacerse preguntas que nunca se haría fuera de la escuela y de ampliar su conocimiento del ambiente».

Buscando alternativas

Dentro de la amplia composición de la sociedad argentina, muchos padres escolarizan a sus hijos de manera temprana por necesidad, es decir, por conflictos de agenda laboral.
En este ámbito, también han surgido, con el paso de los años, diferentes alternativas a la escuela tradicional, lo cual ha llevado a las familias a analizar diferentes esquemas de enseñanza y aprendizaje, los cuales resultan esenciales en la formación del carácter del niño a una edad temprana.
Por ejemplo, quienes optan por una opción alternativa a la escuela tradicional alegan la rigidez y el carácter de “obsoleto” de la educación actual, no respetando el ritmo evolutivo de cada niño y donde parecerían solamente importar los resultados académicos, sobrecargando a los niños de contenidos, la mayoría poco prácticos, para la vida diaria.
En las escuelas alternativas se prioriza que el alumno quiera aprender, basándose en la premisa de que, lo que el niño no pregunta, es porque no le interesa, con lo cual quizás no sea el momento de enseñárselo.
Además, se otorga una mayor importancia a aspectos como la naturaleza, el juego libre y la autonomía del niño, evitando que éste permanezca demasiadas horas sentado, algo que puede perjudicar su nivel de atención.

Entre la “vieja” y la “nueva” escuela

En dicho contexto, especialistas en materia educativa sugieren que la actual “educación tradicional” duda de que un alumno que pase de los tres a los seis años en este sistema educativo sea capaz de llegar a primer grado de primaria con los mismos contenidos aprendidos que el resto de alumnos escolarizados con tres años, pudiendo “retrasar” el ritmo de la clase y requiriendo apoyo adicional por parte del plantel docente.
Las pedagogías más difundidas y conocidas en Argentina, actualmente, son la “Waldorf” y la “Montessori”, que ya llevan unos años de desarrollo, principalmente en provincias como Mendoza, por lo que poseen la suficiente solidez y se ha demostrado su eficacia; prueba de ello es que algunos niños han transitado toda su vida académica bajo dichas pedagogías y han accedido a una carrera universitaria o estudios superiores sin ningún tipo de inconveniente.