Si bien se entiende que la hepatitis consiste netamente en la inflamación del hígado y hay diversas variaciones de esta enfermedad, las tres principales (A, B y C) representan un problema a nivel mundial, ya que son la séptima causa más frecuente de mortalidad en todo el planeta.
Estas tres “especies” de la hepatitis, las virales, además de significar un tema de urgente tratamiento a nivel global, también lo es a nivel regional y local, teniendo en cuenta que su impacto principal radica en las complicaciones que pueden generar en los organismos, incluso algunas son potencialmente mortales.

Datos de la OMS

Al brindar detalles sobre el posicionamiento en el séptimo puesto del ranking de causales de muerte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) precisó que cerca de 1.400.000 personas mueren anualmente, tanto por hepatitis agudas como por las complicaciones de las hepatitis crónicas. De hecho, la tasa de mortalidad global por estas afecciones supera a la mortalidad por VIH, tuberculosis y malaria.
Según la entidad mundial sanitaria, aproximadamente unos 2.000 millones de personas se han infectado con el virus de la Hepatitis B, de los cuales unos 350 millones (17,5%) padecen actualmente una hepatitis crónica por este virus.
En tanto, siempre de acuerdo a datos aportados por la OMS, la prevalencia a nivel mundial de la Hepatitis C es cercana al 3%, lo que representa unos 170 millones de personas. Respecto a la incidencia de la Hepatitis A, cerca de 1,4 millones de individuos se infectan cada año en todo el mundo, pese a que existen vacunas altamente efectivas. De acuerdo a esta última información, se puede analizar que uno de los principales inconvenientes que deberían afrontar las campañas de concientización sobre la enfermedad es la falta de conocimiento por parte de la población.

Un millón de argentinos

La situación en nuestro país también denota un inconveniente de urgente tratamiento, ya que se estima que cerca de un millón de argentinos tiene algún tipo de hepatitis. Debido a esto, especialistas y referentes de la salud nacional destacaron la importancia de que las personas se realicen un test para su diagnóstico temprano y que la enfermedad no progrese y se convierta en una cirrosis o cáncer de hígado.
Desde la Asociación Argentina para el Estudio de las Enfermedades del Hígado (AAEEH) consideraron a esta patología viral como una “epidemia silenciosa”, considerando que la mayoría de las personas desconocen estar infectadas. Esto repercute en que con el correr de los años se desarrollan diversas enfermedades hepáticas, lo que causa fallas del hígado, cáncer y hasta el necesario trasplante.
Teniendo en cuenta esto, la entidad considera que es fundamental tomar conciencia de la importancia que tiene realizarse un test de diagnóstico y vacunarse a tiempo, evitando daños irreparables en el hígado. Además, resaltan la detección a tiempo de la Hepatitis C, la única que hasta ahora es curable, que la padecen más de 400.000 argentinos, pero que entre seis y siete de cada diez lo ignora.

Problema de salud pública

Por su parte, el doctor Ezequiel Ridruejo, médico hepatólogo y presidente de la AAEEH, remarcó que esta situación refiere al “equivalente de cuatro o cinco estadios de fútbol repletos, cientos de miles de personas que no saben que tienen una enfermedad grave que va ocasionándoles daños irreversibles en su hígado y puede desencadenar en una cirrosis, falla hepática, cáncer, u otras afecciones no hepáticas y necesidad de trasplante”.
Insistiendo con que la Hepatitis C representa un problema de salud pública preponderante, la OMS asumió el tema como una de sus prioridades y estableció como objetivo lograr su erradicación para 2030. “Hoy es una enfermedad curable y nuestro país cuenta con los medicamentos que pueden curar a más del 95% de los casos, algo prácticamente sin precedentes en la historia de la medicina moderna. Es una enfermedad que no da síntomas, por lo que es necesario salir a buscar a los portadores del virus y encontrarlo”, sostuvo Ridruejo.

Desafíos a encarar

Además, el presidente de la AAEEH destacó que, si bien se trata de una enfermedad curable, existen dos desafíos dentro de la sociedad respecto a la temática. Por un lado, hizo referencia a la detección, considerando que es una patología asintomática y hay que encontrar a quienes la padecen. “Para ello, necesitamos el apoyo de todo el sistema de salud. Los médicos deben solicitar dentro de los análisis de rutina el test de la hepatitis. Y debe haber disponibilidad de los reactivos para efectuar el test en los hospitales y centros de salud de todo el país. Sólo así podremos ir combatiendo con más éxito esta enfermedad”, agregó.
En cuanto al segundo desafío planteado, el médico hepatólogo manifestó que consiste “en lograr tratar a los pacientes más rápido, es decir, antes de que la enfermedad progrese. Hoy se está tratando a los pacientes con grados avanzados y descompensados de cirrosis y daño hepático, pero es fundamental poder anticiparnos y curar el virus antes de que ocasione daño irreversible”.
Vale aclarar que en muchos países ya están tratando y curando a pacientes que no presentan un compromiso severo en su salud, produciendo así una mejor calidad de vida y mínimos riesgos de progresión luego de la cura.

Situación global

El doctor Gottfried Hirnschall, director en la OMS del Departamento de VIH/SIDA y del Programa Mundial contra la Hepatitis, enfatizó que “nos encontramos todavía en la fase inicial de la respuesta a la hepatitis víricas, pero el horizonte es prometedor. Cada vez son más los países que ponen los servicios de lucha contra estas infecciones a disposición de los afectados. El precio de una prueba diagnóstica es inferior de un dólar, y un tratamiento curativo de la Hepatitis C puede costar menos de 200 dólares. Sin embargo, los datos ponen claramente de manifiesto la urgencia con la que debemos subsanar las deficiencias en materia de detección y tratamiento”.
Desde la entidad global también emitieron un informe en el que hace un análisis de los distintos tipos de variaciones de hepatitis durante el año pasado donde muestra que, a pesar de las dificultades, algunos países ya están aplicando medidas eficaces para ampliar los servicios contra estas enfermedades.

Ejemplo argentino

De los tres tipos de hepatitis más peligrosos (A, B y C) uno sufrió una gran mutación a nivel mundial tras la implementación de una iniciativa de nuestro país. Puntualmente, en 2005 en Argentina se comenzó a aplicar la vacuna de la Hepatitis A en los niños, lo que generó un notable cambio en la disminución de los nuevos casos y las complicaciones por esta infección, que prácticamente ya no se observan. El ejemplo argentino fue tan destacado que incluso fue tomado como referencia para las posteriores campañas lanzadas por la OMS.
La implementación de la vacunación gratuita universal contra la Hepatitis A, incluida en el Calendario Nacional de Vacunación en 2005, se logró reducir considerablemente la necesidad del trasplante hepático infantil. De hecho, hasta antes de esta medida, la patología hepática mencionada era la primera causa de trasplante de hígado en niños.

Sin erradicación

El caso de la Hepatitis B es totalmente diferente al mencionado anteriormente, ya que si bien existe una vacuna efectiva, también incorporada en el Calendario Nacional de inmunizaciones, todavía su prevalencia se mantuvo estable durante la última década.
Siguiendo en la misma línea de la situación de la Hepatitis B en el país, la OMS definió a la Argentina como un país de baja prevalencia que afecta a menos del 2% de la población. Igualmente, la vacunación contra esta patología no ha logrado tener el mismo impacto que tuvo la de la Hepatitis A, teniendo en cuenta que, si bien todos los niños están vacunados, los adultos no, y esa es la principal franja etaria donde se muestran las nuevas infecciones que se transmiten, principalmente, por vía sexual.
Al respecto de esto, el doctor Marcelo Laurido, médico infectólogo de Helios Salud, precisó que “la Hepatitis B tiene una vacuna altamente eficaz que logra hasta un 97% de eficacia. Además, en su forma crónica, la Hepatitis B es una de las principales causas de cáncer de hígado por lo que podemos decir que es una de las primeras vacunas ‘anti cáncer’ que tuvimos en el ámbito de la medicina”.

Hepatitis C

Por último, hay que informar que en Argentina unas 600 mil personas tienen Hepatitis C, lo que representa cerca del 1,5% de la población. Si bien la cantidad es considerable, el problema mayor es que el 80% de este grupo no tiene conocimiento de su situación, por lo que los individuos diagnosticados y tratados no alcanzan el 15% del total de los afectados por este virus.
Vale remarcar que la Hepatitis C se adquiere principalmente a través del contacto con la sangre entre personas infectadas y, en segundo lugar y de manera menos frecuente, por medio de relaciones sexuales sin protección. El primer dato es sumamente relevante para entender porqué son los adultos quienes sufren mayormente esta patología, ya que en Argentina no se pudieron realizar análisis para detectar esta infección en la sangre hasta 1992. Esto produjo que mucha gente que recibió transfusiones o fue sometida a distintos tipos de intervenciones pudiera haberse contagiado antes de esa época.
Respecto a su tratamiento, Laurido indicó que en los últimos años se produjo una revolución médica, ya que por primera vez existe un tratamiento que tenga la capacidad de eliminar una enfermedad infecciosa. La medicación contra la Hepatitis C es tan efectiva que con la toma diaria de uno o dos comprimidos por vía oral durante un promedio de 12 semanas se cura más del 95% de la gente.