Las actividades físicas suponen una esencial disciplina, la cual muchas veces colabora en la construcción del carácter de los jóvenes, formando valores como el compañerismo, la amistad, el ordenamiento y la responsabilidad.
A su vez, el fin social del deporte en muchas sociedades del mundo, es paliar varias de las problemáticas arraigadas en el seno de la misma; entre ellas, la delincuencia y las adicciones.
Uno de los ejemplos de políticas públicas que expuso al deporte en su rol de actividad integradora de niños y adolescentes, es la ciudad de Puerto Madryn, donde distintos programas que abarcan una serie de disciplinas deportivas buscan “sacar a los chicos de la calle”, en el mejor sentido de la frase; es decir, apartarlos de las “malas compañías” y enseñarles a trabajar sobre sí mismos, una base que resulta indispensable de ser trabajada desde los primeros años de vida de las nuevas generaciones.
En su carácter de inclusivo, el deporte en Puerto Madryn, así como también en la provincia del Chubut en general, ha sabido cosechar sus victorias; prueba de ello ha sido el crecimiento de la población que se ha sumado a dichos programas, así como también ciclos como “Fútbol Valorado” y “Fútbol Noche”, realizados en la ciudad del Golfo, que han servido de ejemplo para otras ciudades que padecen problemáticas severas que afectan a los jóvenes, por ejemplo, la provincia de Santa Fe.

El mar, un bálsamo para los problemas

En este contexto, una de las aristas del deporte como agente de inclusión en Madryn ha sido el ciclo de prácticas de la Escuela Náutica Municipal “El Potrero es el Mar”, con acciones orientadas a la integración de niños, adolescentes y adultos a través de una serie de actividades deportivas; todas ellas, apuntadas a quienes concurren a la red de Centros Integrales de Tratamiento de las Problemáticas de Consumo (CIT), la cual depende del Ministerio de Salud de la Provincia del Chubut
Desde el año pasado, pacientes de los CIT asisten a clases de deportes náuticos en la Escuela Municipal, en el marco de una iniciativa de la Subsecretaría de Deportes de la Comuna, destinada a promover la enseñanza de las disciplinas que se desarrollan en las aguas del Golfo Nuevo en tres niveles: recreativo, competitivo y profesional.
Otro de los fines de dicho ciclo de actividades es que “niños y jóvenes de distintos barrios puedan establecer su propia relación con el mar”, además de promover “la convivencia, incentivar al cuidado del medio ambiente y apostar a la inclusión de personas con discapacidad”.
Dichos programas están destinados, principalmente, a quienes se encuentran atravesando una etapa de recuperación de adicciones, enmarcados en un trabajo en red que busca fortalecer el entramado social.
Fútbol para erradicar las adicciones

En febrero de 2017, el intendente de Puerto Madryn, Ricardo Sastre, se reunió con el gobernador de la provincia de Santa Fe, Miguel Lifschitz, con el objetivo de asesorarlo respecto de “Fútbol Noche”, programa que fue emulado en dicha jurisdicción, en el marco de un intercambio de políticas públicas por parte de ambos frentes.
El objetivo del Municipio de la ciudad costera, a través de dicho programa, es revertir la situación de consumo en menores de 25 años, de carácter incipiente en algunos barrios, así como incentivar, simultáneamente, a que los jóvenes de asentamientos humildes practiquen deportes; sumado a ello, los clubes de golf, náutica y rugby ofrecen becas para adolescentes de barrios periféricos que se muestren estén interesados en la actividad.

Discapacidad, deporte e inclusión

A lo largo y ancho del país, existen varios dispositivos de inclusión vinculados al deporte; partiendo del fin social de trabajar sobre aquellas capas y segmentos donde, muchas veces, las instituciones han fallado en mostrar su presencia, la premisa de acercar a los más jóvenes a una construcción ética integral.
Una de las asociaciones con mayor trascendencia en el país en ese sentido es “Abrazo de Gol”, entidad con fines benéficos vinculada a la realización de talleres, actividades y cursos deportivos, así como también en el ámbito de otros rubros como la cocina, el arte y el teatro, para la inclusión de personas discapacitadas.
La labor de dicha agrupación fue declarada “De Interés” por la Cámara de Diputados de la Nación, que puso en relieve el rol integrador de la asociación civil sin fines de lucro que trabaja “con chicos y chicas con discapacidad mental (trastornos del espectro autismo, trastornos generalizados del desarrollo, retratos madurativos, etcétera) a través del deporte, para desarrollar habilidades sociales y fomentar una verdadera inclusión”.

Construyendo puentes

A nivel mundial y con injerencia en nuestro país, el Fondo de las Naciones Unidas para la infancia (Unicef) ha sabido cumplir un importante papel en el desarrollo del deporte como nexo entre los jóvenes y su proceso de integración social.
El programa “Deporte para el desarrollo”, por ejemplo, comprende la práctica de disciplinas a fin de sortear las “barreras sociales”.
En este contexto, desde dicha asociación señalan que “el deporte y los juegos son importantes porque constituyen elementos vitales en la salud, la felicidad y el bienestar de las niñas, niños y jóvenes; la investigación revela que la participación de los jóvenes en actividades recreativas estructuradas contribuye a su desarrollo físico y psicosocial, además puede enseñar los valores fundamentales y las habilidades para la vida -trabajo denodado, disciplina, trabajo en equipo, imparcialidad y respeto hacia los otros- que conforman el comportamiento de los individuos y les ayudan a perseguir sus objetivos y responder apropiadamente ante los acontecimientos de sus propias vidas y ante los de los demás”, agregando que “el deporte comprende todas las formas de actividad física que contribuyen a la buena forma física, el bienestar mental y la interacción social: el juego, la recreación, actividades deportivas organizadas, ocasionales o de competición, y deportes o juegos autóctonos”.

Derribando murallas y prejuicios

Sumado a ello, desde Unicef manifiestan que “la labor de Deporte para el Desarrollo se basa en su misión de garantizar que todo niño tiene derecho a la recreación y el juego en un ambiente seguro y sano, un derecho fundado en el Artículo 31 de la Convención sobre los Derechos del Niño, así como el derecho al deporte, que está expresamente contenido en otros tratados internacionales”.
Esto, “también reconoce iniciativas basadas en el deporte como una estrategia de programa para conseguir objetivos de desarrollo específicos, incluidos, muy notablemente, los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM)”, entre ellos las esferas temáticas de “la supervivencia y desarrollo infantiles; educación básica e igualdad de género; prevención, tratamiento, atención y apoyo en relación con el VIH/SIDA; protección infantil contra la violencia, la explotación y el abuso; y promoción de políticas y alianzas en pro de los derechos de los niños”.
Todo ello “puede contribuir a la comunicación para el desarrollo y proporcionar el apoyo psicosocial en situaciones de emergencia humanitaria”, además de “ayudar a luchar contra la discriminación y la exclusión de grupos marginados, incluidos los niños y niñas con discapacidad”.

La paz de los pueblos

En otro orden, en el marco de los “Objetivos para el Desarrollo del Milenio” propuestos por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el deporte cumple un rol esencial en el alcance del “desarrollo y la paz”, a través de un trabajo interinstitucional que busca analizar, detalladamente, el potencial del deporte en el cumplimiento de las metas establecidas por dicha entidad.
Una de las conclusiones de dicho informe fue que “el deporte, desde el juego y las actividades físicas hasta el deporte organizado y de competición, es una manera poderosa y rentable de apoyar los objetivos de desarrollo y paz. Los muchos beneficios derivados del deporte y la actividad física no sólo son disfrutados por los individuos, sino que se sienten en toda la sociedad. Por lo tanto, las agencias de las Naciones Unidas, los gobiernos y los interesados realmente necesitan integrar el deporte y la actividad física en las políticas y programas de una amplia gama de sectores, entre los que se incluyen la salud, la educación y el desarrollo económico y social. Al promover el deporte de forma estratégica, sistemática y coherente, se puede comprender el potencial del deporte como herramienta para el desarrollo y la paz”.

Oportunidades para todos

Sobre este punto, el relevamiento de Naciones Unidas indicó que “cuando el deporte se utiliza como instrumento para el desarrollo y la paz debe ejecutarse teniendo en cuenta la equidad y haciendo que sea relevante culturalmente. Los programas deportivos deben basarse en el modelo ‘deporte para todos’, asegurando que todos los grupos tengan la oportunidad de participar, en especial aquellos que obtienen beneficios adicionales, como las mujeres, las personas discapacitadas y los jóvenes. Los programas deportivos deben ser diseñados específicamente para poner de relieve las habilidades y los valores esenciales que pueden aprenderse a través del deporte”, sumando a ello que “cuando se potencian al máximo los aspectos positivos del deporte, se convierte en una forma poderosa y rentable de apoyar distintos objetivos de desarrollo y paz” y que “es el momento oportuno para que el sistema de las Naciones Unidas se dé cuenta del gran potencial del deporte como herramienta viable y práctica para el desarrollo y la paz”.