Este mes tuvo lugar la 85 Asamblea del Consejo Federal de Educación, a la cual asistió, en representación del Chubut, la ministro de Educación Graciela Cigudosa.
La convocatoria se realizó en la localidad bonaerense de San Fernando y estuvo presidida por el titular de la cartera educativa nacional, Alejandro Finocchiaro, con asistencia perfecta de los 24 ministros provinciales.
Uno de los temas centrales fueron las Becas Progresar, que integran un programa orientado a mejorar la inclusión y fomentar la matrícula de carreras consideradas estratégicas para el desarrollo del país, estimulando a los más jóvenes para que estudien y, mejor aún, lleguen a graduarse en tiempo y forma.
El Consejo Federal de Educación es el organismo de concertación, acuerdo y coordinación de la política educativa nacional para asegurar la unidad y articulación del Sistema Educativo Nacional. Su presidente es el Ministro de Educación de la Nación y se encuentra a su vez integrado por la máxima autoridad educativa de cada jurisdicción y tres representantes del Consejo de Universidades.
En este contexto, la ponderación de carreras estratégicas en distintas áreas ha sabido constituirse como un patrón ligado al desarrollo de las distintas industrias presentes en el país; tal es así que, por ejemplo, el avance en las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) dio lugar a un abanico extenso y novedoso de opciones académicas, ajustadas a los requerimientos del mercado y a la demanda de la propia sociedad.

Una base frágil de cara a la universidad

Dicho escenario también tiene su correlato negativo, teniendo en cuenta que ya en agosto del año pasado, el titular de la cartera nacional de Educación anticipó que ya no se financiarían carreras que no fueran consideradas “estratégicas para el desarrollo del país”, citando como contrapartida las carreras de Enfermería e Ingeniería en Petróleo, con una amplia demanda en varias jurisdicciones nacionales.
La puesta en marcha de este nuevo esquema se enmarca, sin embargo, en una base con indicadores difíciles de digerir para los hacedores de políticas públicas, teniendo en cuenta los bajos resultados que, por ejemplo, obtuvo el país tras las últimas Pruebas Aprender.
Estas revelaron un diagnóstico preocupante, tras el relevamiento realizado en 2016 en 31 mil escuelas públicas y privadas del país, dando cuenta de un sistema hasta entonces frágil y con dificultades estructurales e históricas que han perdurado hasta el día de hoy.
Entre los resultados principales, el informe arrojó que el 46,4 por ciento de los alumnos de 5 y 6 año del secundario no comprende un texto básico, mientras que el 70,2 por ciento no puede resolver cuentas o problemas matemáticos muy sencillos.
En el área de Ciencias Naturales, el 36,3 por ciento tuvo el rendimiento más bajo, mientras que en sociales fue del 41,1 por ciento.
Estas debilidades en la formación del Nivel Medio, sin duda tienen su impacto en el curso del mundo académico, ponderando la deserción y disminuyendo los índices de graduación de los alumnos universitarios.

En las privadas hay mayor promoción

En Ciudad Autónoma de Buenos Aires, otro de los datos que dejaron las Pruebas Aprender, de cada 100 alumnos solo 41 finalizaron sus estudios en una institución del Estado, mientras que en las privadas lo hicieron 82 de 100.
En la provincia de Chaco, se graduaron 90 de cada 100 ingresantes a escuelas privadas en 2003, pero apenas un 28 por ciento de los que cursaron en una pública. En el conurbano bonaerense, por su parte, el 60 por ciento alcanza su título en el sector privado, mientras que en el estatal, la cifra desciende de manera drástica a un 30 por ciento.
El hecho de que la graduación en las escuelas secundarias privadas sea casi el doble que el de las escuelas estatales es una señal de alerta, ya que este comportamiento tan diferente indica la existencia de una significativa desigualdad, la cual se traduce, también, en el rendimiento académico durante los estudios superiores.

Más alumnos, menos graduados

Otro informe titulado «Lejos de la igualdad de oportunidades en la escuela secundaria», elaborado por la Universidad de Belgrano, hace referencia a la «brecha educativa», señalando que los sistemas privado y estatal tienen en el conurbano, prácticamente, la misma cantidad de graduados secundarios en 2014 (34.000 y 36.800, respectivamente).
Sin embargo, en el primer grado estatal había más del doble de alumnos que en primer grado privado en 2003 (120.922 contra 56.982).
Teniendo en cuenta solamente las estadísticas de los estudiantes secundarios, este fenómeno se potencia cuando se revela que durante esa década hay un significativo incremento de la matrícula secundaria, en el orden del 15,1 por ciento, ya que se incorporaron al sistema 511.540 nuevos alumnos.
Además, la matrícula privada creció más que la estatal; un 20,1 por ciento contra un 13,2 por ciento; es decir, hubo más alumnos pero menos graduados.
En 2014, en las estatales secundarias hubo 195.620 graduados, contra los 612.694 alumnos que se registraron en primer año en 2009; o sea, solo el 31,9 por ciento. Esta relación casi se duplica en las privadas, con un 62 por ciento. En ese contexto, los alumnos inscriptos en primer año en colegios secundarios privados conformaron apenas un 24 por ciento del total, pero estas mismas escuelas aportan nada menos que un 38 por ciento del total de los graduados. Entonces, en 2014 las escuelas estatales graduaron el 62 por ciento del total de egresados del nivel secundario.

Qué son las STEM

Desde hace varios años en Argentina, las denominadas disciplinas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Matemática por sus siglas en inglés) han sido foco de una gran demanda, principalmente desde el sector privado.
Sin embargo, el grueso de los estudiantes continúa abocado a las carreras humanísticas y sociales, generando una vacancia de 5 mil puestos en otras áreas de interés a cubrir, como por ejemplo las carreras de Sistemas y software.
Consecuentemente, al tiempo que surgen nuevas necesidades y áreas de estudio, las carreras universitarias más “populares” siguen siendo las mismas que hace dos décadas; en 2015, por ejemplo, las carreras más elegidas según el Ciclo Básico Común (CBC) de la Universidad de Buenos Aires fueron Medicina, Psicología, Derecho, Contador Público, Administración de Empresas y Arquitectura, en ese orden.
La realidad difiere en países como Alemania, donde hay un graduado de Ingeniería cada 2 mil habitantes, contra la cifra de un graduado argentino cada 6 mil personas.
Más cerca aún, en Brasil la estadística apunta a un graduado cada 4 mil habitantes; es decir que la cifra de 5.500 ingenieros graduados anualmente en Argentina, según datos de la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación, aún queda lejos de la demanda de las distintas empresas y sectores.

Crisis de falta de ingenieros

Concretamente, según especialistas, el total de graduados en áreas de Sistemas, por ejemplo, en una base anual, es la mitad de lo que dicha industria requiere: hoy día se reciben 4 mil personas al año en dicho área de carreras, y pese a ello, la actividad de los servicios informáticos y el software ha venido creciendo, en el último lustro, a razón de un 10 por ciento anual.
En Argentina, el sector de Telecomunicaciones, Tecnología, Servicios Informáticos y Software emplea alrededor de 450 mil personas, y la demanda continúa en aumento.
Otro indicador preocupante es que la matrícula de ingresantes a carreras relacionadas con los sistemas alcanza los 20 mil alumnos, pero de los cuales se reciben unos 4 mil anualmente.
Una de las empresas que desarrolló una novedosa alternativa para incrementar el acceso a las carreras del área de Sistemas fue Globant, que actualmente emplea a unas 3 mil personas.
Desde 2010, la empresa impulsa el programa “Teste.Ar”, que capacita a jóvenes en estado de vulnerabilidad, muchos de los cuales abandonaron sus estudios secundarios, en el testeo de videojuegos y aplicaciones, como una primera herramienta de inserción laboral.
En una gran cantidad de casos, ello despierta interés y vocación en continuar incursionando en las carreras del ámbito informático.

Un universo de carreras a disposición

Las dos Casas de Altos Estudios más importantes a nivel provincial, la Universidad Nacional de la Patagonia “San Juan Bosco” (UNPSJB) y la Universidad del Chubut, han ido adaptándose al cambio de paradigma en la demanda de nuevos graduados.
Tal es así que, por ejemplo, la UNPSJB, hoy cuenta con opciones terciarias y de grado, orientadas a mercados específicos y nuevos requerimientos: algunas de ellas son las Tecnicatura Universitaria en Administración Ambiental, la Licenciatura en Administración de Empresas Turísticas, Ingeniería Forestal, en Petróleo, Civil con Orientación Hidráulica y la Licenciatura en Sistemas con Orientación en Planificación, Gestión y Control de Proyectos Informáticos.
Por su parte, la Universidad del Chubut también abrió el abanico y actualmente ofrece la Tecnicatura en Desarrollo de Software, Licenciatura en Redes y Telecomunicaciones, Licenciatura en Administración de Áreas Naturales, Licenciatura en Enfermería y, más ajustado a los tiempos que corren, la Tecnicatura Universitaria en Energías renovables.
Todo ello, una prueba de que, sin duda, la educación universitaria continúa adaptándose a los tiempos que corren, por lo cual queda en juego el desafío de las políticas públicas para fomentar un mejor acceso a dichas carreras, incrementando los indicadores del Nivel Medio y generando un mayor caudal de futuros universitarios.