La vicepresidenta Gabriela Michetti oficializó la convocatoria a sesionar este miércoles para tratar el proyecto de legalización del aborto. El debate arrancará 10.30 y la duración dependerá del acuerdo al que arriben los senadores, aunque se espera que la votación se produzca, como mínimo, durante la madrugada del jueves.
En el decreto firmado este lunes por la presidenta de la Cámara alta figuran el proyecto aprobado en la Cámara de Diputados sobre interrupción voluntaria del embarazo, y además una serie de pliegos judiciales que se votarán al inicio de la sesión.
El proyecto de aborto legal, seguro y gratuito se encamina al rechazo, dado que hasta ahora hay 37 senadores por el “no”, 31 por el “sí”, una abstención anunciada -de la neuquina Lucila Crexell- y una ausencia -la puntana Eugenia Catalfamo, de licencia por embarazo-.
El debate podría iniciar con una discusión reglamentaria, dado que el proyecto no consiguió dictamen de comisiones la semana pasada por la negativa del sector “celeste” a firmar despacho y la insuficiente cantidad de firmas de la facción “verde”.
A pesar de que ya fue votada la “preferencia con o sin dictamen” para el proyecto en cuestión, los legisladores que se oponen a la ley podrían reclamar la habilitación del tratamiento por los dos tercios de los votos, aunque aclaran que no pondrán obstáculos para ello.

“Salvar la ley”

Ante el escenario desfavorable para la ley de aborto en el Senado, jóvenes radicales reclamaron a los senadores del partido que voten a favor para “salvar la ley”, ya que 9 de los 12 integrantes del bloque se disponen a rechazarla. El pedido fue formulado este lunes en una conferencia de prensa de la que participaron el exsenador Ernesto Sanz y el vicegobernador bonaerense, Daniel Salvador.
Desde el Comité Radical, la titular de la Juventud Radical, Luciana Rached; el secretario general de la Franja Morada, Juan Pablo Cebrelli; el presidente de la Federación Universitaria Argentina (FUA), Bernardo Weber; y la dirigente Pamela Martín García exigieron al bloque que acompañe el proyecto aprobado en la Cámara de Diputados.
También estuvieron los diputados nacionales Fabio Quetglas, Alejandra Martínez, Lorena Matzen, Brenda Austin, Miguel Bazze, Karina Banfi, Alejandro Echegaray, Claudia Najul, Facundo Suárez Lastra, Carla Carrizo y Martín Lousteau, quienes votaron a favor de la ley el pasado 14 de junio.
Rached resaltó que el radicalismo es “el partido político de los derechos humanos de ayer, de hoy y del futuro, y de la ampliación de derechos como la patria potestad compartida, el divorcio vincular, el artículo 14 bis (de la Constitución Nacional) y el sufragio universal”.
“Los abortos clandestinos existieron y existen. Las mujeres abortan desde siempre”, remarcó la dirigente del radicalismo, y subrayó que por eso “la aprobación o rechazo de esta ley impactará en decenas de miles de mujeres, que anualmente sufren las consecuencias del aborto clandestino: infecciones y muertes”.
“Tenemos que hablar de mejores políticas públicas, porque de esto se trata, de una cuestión de salud pública que defienda a los más desamparados. Es una realidad, hay quienes sufren más que otros”, destacó Rached y concluyó: “Nos queda ser responsables, legislar sobre una realidad. El 8 de agosto el radicalismo tiene la obligación de salvar esta ley”.
A su turno, Weber enfatizó que “la penalización absoluta que en los hechos existe en nuestro país no hizo más que contribuir a la prevalencia de abortos inseguros, a derroteros interminables para acceder a los servicios de salud, y al estigma tanto de la persona que requiere un aborto como al equipo de salud encargado de realizarlo”.