El día posterior al anuncio de las subas de las tarifas de gas y electricidad en 2019, Javier Iguacel renunció como secretario de Energía, cargo al que había asumido en reemplazo de Juan José Aranguren.
Los analistas que observan de cerca al gabinete nacional advierten que la renuncia de Iguacel se debe a que la relación con el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne nunca anduvo por los mejores carriles, y recientemente se había vuelto más compleja. Otro factor determinante, fue Vaca Muerta, ya que el ahora exfuncionario, tenía opiniones encontradas con otros integrantes del Gabinete sobre la gestión en torno a esa fuente de energía.

Un andar inconcluso

Luego de su paso por Vialidad, Iguacel estuvo al frente durante seis meses de la Secretaría de Energía, que pasó a depender del Ministerio de Hacienda, liderado por Nicolás Dujovne.
Desde el Ministerio de Hacienda confirmaron la designación de Gustavo Lopetegui como Secretario de Energía.
“Gustavo Lopetegui se desempeñaba hasta el momento como asesor del Presidente de la Nación. Desde diciembre de 2015 hasta septiembre de 2018 Lopetegui se desempeñó en el cargo de secretario de Coordinación de Políticas Públicas de la Jefatura de Gabinete”, señaló la cartera en un comunicado.
El exfuncionario afirmó esta decisión en su cuenta de Twitter, e indicó que seguirá acompañando la transformación del Gobierno: “Por razones que expliqué al Presidente, renuncié al cargo de sec. de energía, poniéndome a disposición para seguir acompañando la transformación q lleva adelante. La tarea para construir un país unido, honesto y justo es titánica. Requiere pasión y perseverancia”.

Las razones del alejamiento

Según revelan los analistas, desde el entorno de Iguacel advierten que “no estamos pudiendo hacer lo que queremos. Estamos atados de pies y manos con Dujovne”, y le dieron sentido a los rumores que circulaban respecto de la relación entre el Secretario y el Ministro.
Una de las razones del alejamiento, fue negativa a bajar los costos de la nafta. Un ejemplo “claro” de que se sentían “atados de pies y manos” está relacionado con el precio de las naftas. Iguacel quería bajar 10% los importes, pero desde Hacienda le bajaron el pulgar.
Otro punto de debate, el gasoducto de Vaca Muerta-San Nicolás. “Dujovne quiere que lo haga el Estado para controlarlo, cuando los privados ya tienen la plata para hacerlo”, añadieron.
Advierten además, incapacidad para tomar decisiones. Desde el entorno del ahora exfuncionario dispararon aún más e indicaron que “de ahí para abajo todo. Dujovne no conoce nada de energía y se metía”.
Más aún, refirieron a recortes de inversiones en el sector de hidrocarburos. “No darle la 46 a las petroleras, lo que implica que no inviertan en Vaca Muerta el año que viene”, señalaron. La resolución 46 regula los subsidios a las empresas que extraen gas y establece un plan de abastecimiento de servicio para el invierno.
El desgaste sea quizá la razón más evidente, ya que la cartera de energía tiene una alta exposición, Iguacel se hizo una figura conocida a nivel nacional. Sin embargo, también sufrió un rápido desgaste debido a que fue la cara visible de polémicos aumentos de nafta, luz y gas. El traspié de octubre, cuando el Gobierno intentó compensar a las empresas gasíferas por la devaluación, fue un punto que debilitó su gestión.

Suba de tarifas

Iguacel presentó su renuncia un día después de que la Secretaría de Energía anunciara una suba de la tarifa de electricidad para los hogares de la Ciudad y el Gran Buenos Aires. Los incrementos serán escalonados hasta el 55% entre febrero y agosto inclusive.
De manera paralela, y por efecto de la suba de la tarifa de electricidad a nivel mayorista, en el resto del país se producirá un incremento en torno al 35% en similar período.
Para los clientes de las distribuidoras Edenor y Edesur los aumentos de tarifas serán del 26% en febrero, 14% en marzo, 4% en abril y otro 4% en agosto.
De esta manera, un cliente de Edenor que en diciembre consumió 300 kilowats/hora y pagó $ 819 pasará en marzo a abonar $1.184, según las estimaciones oficiales.
En tanto, en la provincia de Santa Fe, donde un cliente con un consumo similar pagó en diciembre $1.399, pasará a abonar $ 1.742 debido a que el primer tramo del aumento será de 15%.
En el caso de Córdoba, distrito que tiene una de las tarifas más altas del país, un cliente de igual nivel de consumo que en la actualidad paga $ 1.788, pasará a abonar $ 2.194, con el ajuste del 15% que aplicarán las provincias.
Además, desde la cartera habían señalado que la boleta del gas registrará una suba del 35% en 2019, en base a estimaciones preliminares.
Con el aumento del 26% dispuesto para marzo en la electricidad, un tercio de los hogares pasará a pagar menos de $600 por mes; mientras que alrededor del 70% de los usuarios abonará alrededor de $1.275, en la región del AMBA, según los cálculos oficiales. Con estos incrementos, y los que se den a nivel provincial, los subsidios que el Estado aporta al consumo de electricidad llegaran a u$s2.565 millones el año próximo, contra u$s4.355 millones de 2018 y u$s11.465 millones de 2015.

Nuevas medidas

Los funcionarios y técnicos de la Secretaría de Energía trabajaban para definir los montos de deuda que mantienen con Edenor y Edesur por el suministro de electricidad a barrios carenciados, deudas que serán transferidas al gobierno porteño y al bonaerense.
Las fuentes destacaron que el incremento de la electricidad no será mayor debido a la disminución del costo mayorista a partir de una mayor producción de gas natural, que permite desplazar el consumo de fuel oil en las centrales térmicas.
Además, se produjo un desplazamiento en la generación térmica de electricidad por maneras más eficientes como el ingreso de energías Renovables que aportaron 660 megawats este año y llegara a casi 3.000 MW en el 2019.
A esto se le sumará la repotenciación y extensión de la vida útil de la Central Nuclear Embalse, en Córdoba, que aportará otros 683 megawats.