La situación económica que está atravesando el país tiene fuertes repercusiones en diversos aspectos sociales. Uno de ellos es el empleo, que ha tenido un cimbronazo en los últimos 12 meses. Datos oficiales revelan que en el último año se perdieron unos 119.500 empleos registrados y el impacto se concentró básicamente entre los asalariados del sector privado. La caída en el empleo se explica además por el impacto negativo de la incertidumbre financiera sobre nuevos proyectos privados.
Específicamente, las industrias manufactureras fueron las que explicaron la mayor parte de ese retroceso, arrastradas por la contracción del mercado interno, el incremento en los costos por la devaluación del peso respecto al valor del dólar y la suba de tasas. Así, se contabilizaron 49.500 posiciones menos que el mismo mes del año inmediatamente anterior.
El impacto se concentró básicamente entre los asalariados del sector privado, donde se registraron unos 69.900 trabajadores menos que un año atrás. Mientras que en octubre se destruyó uno de cada 100 puestos de trabajo que existían 365 días atrás.
Asimismo, el sector manufacturero no sólo tuvo resultados negativos en los últimos 12 meses, sino que también fue uno de los más golpeados durante la gestión presidencial de Mauricio Macri. El estudio revela que de los 35 meses en los que el actual mandatario estuvo a cargo del Ejecutivo Nacional, dicho rubro registró caídas en 34, contabilizando así 115.000 puestos menos desde que comenzó el gobierno de Cambiemos. Esto significa que en menos de tres años se destruyó el 9% del empleo industrial que existía a fines de 2015.

Peor caída desde 2002

Dicha contracción laboral, que se acrecentó fuertemente en los últimos meses, llevó a que el Estimador Mensual Industrial del Índice Nacional de Estadística y Censos (INDEC) compute las caídas más profundas desde la crisis de 2002. Puntualmente, en octubre del corriente año se registraron 7.100 empleos registrados menos que en septiembre.
En tanto, la medición sin estacionalidad sufrió una caída de 8.600 posiciones, mientras que la contracción del mercado interno y la incertidumbre financiera se complementan con los aumentos de tarifas y la apertura comercial para explicar la crisis laboral sectorial.

Cambio de paradigma

Teniendo en cuenta esto, resulta importante destacar que el sostenido deterioro en la actividad fabril provocó un cambio de paradigma. Actualmente, el comercio minorista se consolidó como el principal empleador de la economía de nuestro país, por lo que por primera vez en más de dos décadas el stock de trabajadores registrados en el comercio superó al de la industria.
Esta lógica tiene varias consecuencias, pero una de las principales es que se sustituyeron posiciones laborales con salarios elevados por puestos caracterizados por inestabilidad y menor nivel de ingresos. No obstante, si bien se convirtió en la rama de actividad con mayor cantidad de personas, el comercio también sintió el descenso en las ventas al mercado interno. Puntualmente, octubre contabilizó 2.500 puestos menos que el mes anterior, mientras que la comparación interanual manifestó una pérdida de 17.500 empleos.

Diversos factores

El crédito solicitado por el Gobierno Nacional al Fondo Monetario Internacional (FMI) también tuvo su respectivo impacto en la situación laboral de Argentina, ya que el ritmo del ajuste fiscal comprometido para poder acceder a dicho préstamo hizo que se acelere la caída de posiciones en la construcción. En tanto, las razones para la pérdida de 5.000 puestos mensuales en la medición sin estacionalidad y 11.700 empleos en la comparación interanual exceden a los recortes que se realizaron en la obra pública.
La caída en el empleo se explica además por el impacto negativo de la incertidumbre financiera sobre los nuevos proyectos privados. El compromiso oficial por alcanzar el déficit cero permite anticipar que el sector continuará restando trabajadores registrados. Como sucede con la industria, el nivel de empleo registrado en la construcción está por debajo del observado antes del recambio presidencial.
Por su parte, los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) destacaron que se perdieron 1.800 posiciones en el sector, al mismo tiempo que existen otras tres actividades que muestran una cantidad de trabajadores inferior a la que mostraban a finales de 2015: transporte, minería y actividades empresariales.

Contradicciones a los datos oficiales

Los datos aportados con anterioridad corresponden a cifras oficiales de la Secretaría de Trabajo y Empleo de la Nación, que en los últimos días difundió los resultados de sus respectivas investigaciones. La información oficial mostró también que los ingresos promedio marcaron en octubre un incremento del 25,4% en un año, mientras que los precios escalaron un 45,9%, lo que conlleva a una fuerte pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores.
En contrapartida de estas cifras brindadas por el Gobierno Nacional, desde el Centro de Estudios del Trabajo y Desarrollo (CETyD) de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) afirmaron que entre diciembre de 2017 y de 2018 se destruyeron 170.000 puestos de trabajo registrados, de los cuales la mayoría responden a empleos de calidad (asalariados del sector privado). En detalle, el 51% de los nuevos desempleados corresponde al grupo mencionado anteriormente, el 41% eran independientes, mientras que el 8% eran asalariados públicos.
El CETyD también estimó que el año terminará con una pérdida en los salarios reales de hasta el 13%. El contractivo desempeño del empleo registrado en un contexto de pérdida de poder adquisitivo se conjuga con el incremento del desempleo que alcanzó al 9% en el tercer trimestre de 2018. El alza fue de 0,7% frente al 8,3% que había marcado en el mismo período del año pasado.
Por su parte, el último informe del staff del FMI pronostica que, a pesar del profundo ajuste fiscal exigido para habilitar los siguientes desembolsos, la economía argentina comenzaría a recuperarse a partir del segundo semestre de 2019. De todas formas, los técnicos del organismo multilateral recomiendan continuar con la estrategia de represión salarial y volvieron a sugerir la introducción de modificaciones en la regulación laboral.

Desempleo en Chubut

Vale recordar que semanas atrás se presentaron los números oficiales que refieren a la situación laboral de los distritos más poblados de todo el país. En la oportunidad, se precisó que Rawson-Trelew cuenta actualmente con una tasa de desocupación de 7,9%, siendo inferior a la del promedio nacional (9%), pero ampliamente superior a la tasa de Comodoro Rivadavia-Rada Tilly (3,9%) y el promedio de la Patagonia (5,6%).
En tanto, la tasa de actividad de Rawson-Trelew es del 47,7%, mientras que en Comodoro Rivadavia-Rada Tilly dicha cifra alcanza al 38,6%. En la Región Patagónica el número llega al 42,5%, al mismo tiempo que en todo el país es del 46,7%.

Gobierno de Chubut