El uso de animales para espectáculos de entretenimiento está cada vez más en el centro del debate. A los espectáculos circenses y la tauromaquia, otras actividades también se han sumado a la lista que cuestiona el tratamiento que reciben los animales. Entre ellas, las tradicionales cabalgatas de Reyes Magos. El uso de dromedarios, caballos, camellos y otros animales ha sido habitual en la mayoría de localidades, pero poco a poco se está suprimiendo esta práctica por una oferta distinta de entretenimiento para pequeños y mayores, sobre todo, debido a algunos incidentes que han ocurrido.
Según publica La Vanguardia, el debate ha llegado a Figueres (Alt Empordà), en España, donde pese a que este 2019 seguirá usando animales en el pasacalles, podría eliminarlos en 2020.

Petición

La idea nació por parte de la plataforma El Sendero de Lugh y el impulso de uno de sus miembros, Ismael Santos, que inició una petición en la página web change.org para recoger firmas y presentar una petición formal al Ayuntamiento. En su escrito, el colectivo habla del sufrimiento de los animales en las condiciones en las que están durante las cabalgatas y recuerda que en 2018, un caballo falleció durante este evento en Terrassa (Vallès Occidental). También destaca que en Catalunya se han tomado otras medidas para la protección de los animales como la prohibición de las corridas de toros y su presencia en circos.
Pese a que los caballos y otros animales son domésticos, la petición destaca que no están adaptados “a las condiciones antinaturales que les supone desfilar y estar expuestos a golpes, caídas sobre el asfalto, andar entre el gentío, música, gritos, luces artificiales, los destellos de flashes e incluso algún eventual elemento de pirotecnia”, una situación que les produce estrés, precisamente la causa de la muerte del caballo en Terrassa. Además, hacen referencia a un estudio de la asociación de veterinarios AVATMA, que afirma que el sufrimiento en estos eventos es una realidad.
Durante el mes de diciembre, la petición ha conseguido más de 1.700 firmas, y ha trascendido el ámbito local con una petición al Ayuntamiento por parte de FAADA e incluso con el apoyo de la estudiosa Jane Goodall.

Debate abierto

El Consistorio se ha planteado el compromiso de tomar una decisión consensuada para la cabalgata de 2020. “Para estas fiestas es demasiado justo, pero para el año siguiente haremos una consulta entre el pleno municipal, el Consejo de Infantes y las entidades teatrales que participan en la organización de la cabalgata”, explica el Ayuntamiento. Aseguran que, como los niños son “los que más disfrutan de este evento”, deberían tener parte de responsabilidad en la toma de decisiones al respecto.
Pero para El Sendero de Lugh, la decisión del Ayuntamiento no es la más acertada. Uno de los miembros de la plataforma, Ismael Santos, celebra que se pretenda debatir el asunto, pero explica a La Vanguardia que la decisión debería tomarse por parte de abogados animalistas, veterinarios “y otros expertos que entiendan sobre el tema”.
“La cabalgata de Reyes no deja de ser un circo sin carpa”, afirma Santos, que pese a admitir que en Figueres nadie monta en los animales, asegura que sufren estrés ya desde antes de que comience el desfile. “Durante su traslado, pasan por el medio del tráfico: yo mismo vi a unos burros hace dos años pasando por entre los coches en marcha, esto no puede ser ético”, critica. Además, el activista señala que, aparte del sufrimiento de los animales, pueden suponer un peligro para los espectadores del desfile. “El estrés puede hacer que pierdan el control y a veces es muy difícil controlarlos”, dice.

Ejemplos a pocos kilómetros

Aunque el uso de animales en cabalgatas de Reyes sigue siendo mayoritario, hay un municipio muy cercano a Figueres que hace tiempo que no los emplea, Roses. Este pueblo costero cuenta cada año con un desfile donde el espectáculo y el entretenimiento lo ofrecen disfraces, juegos de luces y decoraciones preparados por los organizadores y voluntarios.
Fuentes del ayuntamiento afirman que hace tiempo que es así y que la gente no echa en falta la presencia de caballos u otros animales. El pleno municipal, además, aprobó que el municipio fuera respetuoso con los animales en 2016, lo que supuso que se eliminaran las actividades de correbou y empaitada d’ànecs (atrapar patos) de la Fiesta Mayor.
Otros ejemplos de cabalgatas libres de animales en España se encuentran en ciudades como Madrid, Valencia, Zaragoza, Cádiz, Valladolid o Tarragona. Y este 2019, está previsto que otros municipios se sumen a la iniciativa, como es el caso de Terrassa.