Todo indica que Argentina se prepara para un invierno con menos importaciones de gas desde Bolivia, y para aprovechar más la oferta interna. En los próximos meses empezarán a quedar atrás algunos vestigios de aquel esquema de compra de energía que caracterizó los últimos 15 años.
El nuevo secretario de Energía, Gustavo Lopetegui, ya tomó varias decisiones. La primera fue que las dos centrales que se construyen sobre el río Santa Cruz, Condor Cliff y Barrancosa, antes llamadas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic, seguirán su curso, pero, como dijo una fuente oficial, “ralentizadas”.
Esta nueva situación ha llevado a que la apuesta al gas boliviano, que se negoció hace más de una década con el gobierno de Evo Morales, ya no tenga la importancia de otros tiempos, al menos, en los meses más cálidos.
El gobierno anterior llegó a pagar 12 dólares el millón de BTU (unidad de medición británica) a Bolivia y hasta 18 dólares el gas que compraba para los barcos de Escobar y Bahía Blanca mientras los productores locales tenían un precio que apenas superaba 1,50 dólares. La situación se ha ido revirtiendo, aunque conlleva un precio mucho mayor en las tarifas.

Negociaciones

Por estos días una de las principales ocupaciones de Lopetegui es renegociar el acuerdo con Bolivia y habrá novedades pronto. Argentina pretende comprar en invierno todo lo que requiera y mantenerse a distancia el resto del año en vez de tener un mínimo constante.
Anticipan que habrá un ahorro fiscal importante después de esa firma que aún no está acordada. Con el contrato vigente en verano (1 de enero al 30 de abril y del 1 de octubre al 31 de diciembre) Bolivia debe exportar al país, un promedio de 17,2 MMmcd. En invierno la entrega como mínimo es de 20,9 MMmcd y un máximo de 24 MMmcd. En diciembre los volúmenes entregados por Bolivia, incluso cayeron hasta 7 MMmcd.

Gobierno de Chubut