El Estudio de Seguimiento y Adherencia al Implante Subdérmico en Adolescentes y Jóvenes en Argentina, realizado por la Secretaría de Gobierno de Salud con el apoyo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Centro Latinoamericano de Perinatología, Salud de la Mujer y Reproductiva (CLAP-SMR), demostró un alto índice de adherencia en mujeres de entre 15 y 24 años.
La investigación, que fue llevada a cabo por la Dirección de Salud Sexual y Reproductiva a partir de una encuesta realizada a 1.101 adolescentes y jóvenes de todo el país, determinó un índice de adherencia al anticonceptivo de larga duración de un 88 % en el primer año y del 87% una vez cumplidos los dos años.
En el acto de presentación de los resultados del estudio, el secretario de Salud de la Nación, Adolfo Rubinstein, sostuvo que la realización de esta investigación “tiene mucho que ver con una nueva política enmarcada en la prevención del embarazo adolescente no intencional que hoy en Argentina lamentablemente es aún muy alto”.
La actividad se realizó en el marco de la conmemoración de los 15 años de la puesta en marcha del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable. En ese contexto, Rubinstein afirmó que el programa “ha acompañado el mejoramiento del acceso a la anticoncepción, a la información necesaria para tomar decisiones sobre anticoncepción y a la defensa de los derechos sexuales y reproductivos a lo largo de todo este período”.
Por su parte, la representante de la OPS/OMS en Argentina, Maureen Birmingham, reconoció “las implicancias profundas de la presentación de este estudio no solo a nivel nacional sino también desde la perspectiva regional y mundial, como muestra de una buena práctica en la reducción del embarazo no intencional de las adolescentes”.

Estadísticas

“En Argentina durante 2016 se registraron casi 97.000 nacidos vivos de madres adolescentes, lo que representa el 13% del total. Y en 7 de cada 10 adolescentes de entre 10 y 19 años el embarazo fue no intencional, lo cual constituye un riesgo para las adolescentes no solo desde el punto de vista biológico sino también desde el impacto global en su curso de vida”, detalló.
Tras señalar la importancia del desarrollo de “políticas que protejan la salud de las adolescentes facilitando el acceso a los servicios de salud, anticonceptivos y otras intervenciones”, Birmingham destacó que también es necesario “monitorear si el sistema de salud llega y responde de manera efectiva a las necesidades de los adolescentes, en particular aquellos que están en mayores situaciones de vulnerabilidad”.
La presentación contó con la participación, a través de una videoconferencia desde Washington, Estados Unidos, de la asesora regional de Salud del Adolescente de OPS/OMS, Sonja Caffe. Además, estuvieron presentes la directora del CLAP-SMR de la OPS/OMS, Suzanne Serruya; el asesor regional de CLAP-SMR OPS/OMS, Rodolfo Gómez Ponce de León, y la consultora nacional de la OPS/OMS en Salud Familiar, Género y Curso de Vida, María Victoria Bertolino.
Durante la presentación, el secretario de Promoción de la Salud, Prevención y Control de Riesgos, Mario Kaler, se refirió a las acciones que se vienen desarrollando desde el Estado para garantizar “el derecho a decidir sobre la salud sexual y reproductiva, el derecho a la información y el derecho a acceder a métodos anticonceptivos”.
La directora de Salud Sexual y Reproductiva, Silvia Oizerovich, explicó a su vez que “el objetivo del estudio fue conocer la experiencia de las mujeres con el implante y el porcentaje de adherencia, que es alto, lo que es muy bueno para poder ofrecerles este método a las usuarias como un elemento más dentro de la canasta de insumos”.

Resultados de la investigación

El Estudio de Seguimiento y Adherencia al Implante Subdérmico en Adolescentes y Jóvenes en Argentina evidenció que el porcentaje de mujeres que decide retirarse el implante antes del primer año de su colocación alcanzó el 11,9 %, mientras que en el segundo año de uso fue de 1,2%.
En cuanto al nivel de adherencia de acuerdo a las edades, determinó que la tasa de retiro es menor entre mujeres entre 15 a 19 años (11%), mientras que en las de entre 20 a 24 años asciende al 15%, lo que indica que este método anticonceptivo de larga duración constituye una estrategia significativa en el diseño de una política de prevención de embarazos no intencionales en la población adolescente.
En 2014 se priorizó como población destinataria del implante a las adolescentes de 15 a 19 años sin cobertura de obras sociales o empresas de medicina prepaga que hubieran tenido al menos un evento obstétrico en el año previo a la colocación y que residieran en las jurisdicciones que presentaban las mayores tasas de fecundidad adolescente. A partir del año siguiente, se extendió este insumo a nivel nacional a todas las mujeres de 15 a 24 años, sin obra social o prepaga, hubieran tenido o no un evento obstétrico.
Entre los beneficios que las usuarias declaran en el uso de este anticonceptivo figura su efectividad para prevenir embarazos, la comodidad de su colocación y la posibilidad de no necesitar recordar su toma diaria. Además, el estudio destaca la importancia de las consejerías e información hacia las usuarias para una toma de decisión de qué método usar, así como la relevancia de la capacitación en género y derechos al personal de la salud.