La autoproclamación de Juan Guaidó como “presidente encargado” de Venezuela, llevó a Nicolás Maduro a denunciar un intento golpista pergeñado en Washington y a romper relaciones políticas y diplomáticas con los Estados Unidos. En una jornada de máxima tensión, con manifestaciones callejeras, enfrentamientos entre sectores chavistas y antichavistas (ver pág. 19) y denuncias cruzadas de “usurpación”, la oposición dio el primer paso con el juramento de Guaidó, quien se proclamó presidente en su condición de jefe de la Asamblea Nacional, con el inmediato respaldo de Estados Unidos. Parado frente a una multitud reunida en Caracas, Guaidó hizo su juramento y justificó su conducta en artículos de la Constitución venezolana, más la ilegalidad que la oposición le atribuye al proceso que llevó a Maduro a su reelección. “Juro asumir formalmente las competencias de la Presidencia de Venezuela”, dijo Guaidó ante la ovación de antichavistas que apoyan a la Asamblea Nacional, con un ejemplar de la Constitución de la mano y la otra apuntando al cielo. La autoproclamación se produjo veintidós días después del inicio del segundo mandato de Maduro y apenas unos minutos antes de que la Casa Blanca emitiera un tuit con el que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció a Guaidó como presidente legítimo e interino de Venezuela. La reacción de Maduro se demoró más de dos horas. El jefe de Estado salió a un balcón del palacio Miraflores y en un discurso desafiante anunció la ruptura de relaciones “políticas y diplomáticas” con EE. UU. y le dio un plazo de 72 horas al personal diplomático de ese país para abandonar Venezuela.

Pero desde la otra vereda, Guaidó instó a todos los países, a través de un comunicado de la presidencia de la Asamblea Nacional, a desconocer cualquier orden de evacuación de embajadas o de expulsión del país que pudiera emitir Maduro. “Solo el pueblo pone al presidente, solo el pueblo lo quita. El pueblo venezolano le dice no al golpe de Estado y no a la intervención”, sentenció en su discurso Maduro, quien dijo que la orden de dar un golpe en Venezuela surgió desde la casa Blanca. “Aquí no se rinde nadie”, exclamó. Escoltado por su esposa, Cilia Flores, y el jefe de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello, Maduro habló ante miles de seguidores y militantes oficialistas que concluyeron ahí la “movilización revolucionaria”. “He decidido romper relaciones diplomáticas y políticas con el gobierno imperialista de los Estados Unidos”, anunció el mandatario, apenas un rato después de que Washington reconociera a Juan Guaidó como presidente interino. “Somos la mayoría, somos el pueblo de Hugo Chávez. Estamos en el gobierno por la voluntad popular”, añadió Maduro.

Ante sus seguidores, remarcó que su gobierno está “en este Palacio por voluntad popular”, llamó a defender “el derecho a la paz”, y afirmó que “nadie debe meterse en los asuntos internos de Venezuela”. Volvió a cargar luego contra Estados Unidos al lamentar que “desde Washington quieren imponer un presidente a Venezuela”, e ironizó sobre el hecho de que “los gringos no tienen amigos, sino que tienen intereses”. Maduro también alertó que se busca nombrar “un gobierno títere” en su país, y advirtió que el pueblo venezolano “no quiere volver a la época de intervenciones promovidas por Estados Unidos”. Al proclamarse como presidente interino, Juan Guaidó afirmó: “Juro asumir formalmente las competencias del Ejecutivo Nacional como el presidente encargado de Venezuela para lograr el cese de la usurpación, un gobierno de transición y tener elecciones libres”.

El ingeniero de 35 años que asumió la jefatura legislativa el pasado 5 de enero, dijo estar facultado por la Constitución. “Hoy doy el paso con ustedes, entendiendo que estamos en dictadura”, dijo, enardeciendo a la gente que gritaba: “Guaidó, amigo, el pueblo está contigo”. “Ojalá la familia militar se ponga del lado de esta Constitución, manifestó, al anunciar que la ley de amnistía se imprimirá el fin de semana.