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El pacto fiscal firmado por todos los distritos argentinos –salvo San Luis- con el Gobierno Nacional, preveía, entre otros aspectos, que las provincias no podían incrementar el gasto por encima de la suba de precios. Debido a esto y que al término del tercer trimestre de 2018 la recaudación provincial por el impuesto a los Ingresos Brutos reveló un incremento superior a la inflación, por lo que los gobernadores pudieron mejorar sus cuentas fiscales.
Esta realidad fue revelada por el propio Ministerio del Interior de la Nación, que publicó datos respecto a las cifras acumuladas hasta septiembre del año pasado. Puntualmente, sólo en cuatro jurisdicciones la presión tributaria sobre el sector privado se mantuvo con incremento por debajo de la regla del 29,45% que rige para las erogaciones en base al Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
Las provincias en cuestión son Buenos Aires (24%), Mendoza (27%), Misiones (27%) y Corrientes (28%), que de todas formas pudieron recibir un 60% más en concepto de coparticipación, por efecto del acuerdo con Nación para devolver la retracción del 15% de financiamiento para la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES), y compensaciones por eventuales pérdidas tras la disolución del Fondo del Conurbano.
En el otro extremo de la situación de Buenos Aires, Mendoza, Misiones y Corrientes se ubicó Neuquén, que logró recaudar un 70% más por medio de este tributo que los economistas macristas critican cada vez que pueden por considerarlo “distorsivo”. De hecho, el pacto fiscal también estableció alícuotas máximas para los diversos sectores de la economía y en muchos casos eso les dio margen a los mandatarios provinciales a incrementar durante el 2018 los porcentajes en los casos en donde habían quedado por debajo de la cota fijada, aunque ese efecto no estará presente durante este año.
Un claro ejemplo de esto podría ser Salta, donde los Ingresos Brutos aportaron un 62% más que en 2017 a las arcas provinciales; en tanto en Tierra del Fuego el alza fue del 48%, y en La Rioja y Río Negro del 44%. Por su parte, en Tucumán la recaudación de este impuesto avanzó 43%, en San Juan 40% y en Chubut 38%.
Estos factores actuaron en conjunto con la licuación que hubo en los salarios estatales y el freno en la obra pública para mejorar considerablemente el resultado fiscal y financiero de las provincias, el cual en el acumulado hasta el tercer trimestre mostraba un rojo en sólo cuatro casos: Córdoba, Santa Cruz, Jujuy y Chaco. Un año atrás, la mitad de los 24 distritos argentinos estaban en esa situación. Por su parte, Chubut se encontró en una de las mejores posiciones respecto a las provincias que terminaron el 2018 sin déficit fiscal, aunque esta realidad se explicó por los bajos aumentos salariales estatales y el freno a la obra pública.
En ese sentido, el déficit provincial consolidado pasó de 23.000 millones de pesos en 2017, explicado casi en su totalidad por la históricamente deficitaria Buenos Aires, a un superávit de 74.000 millones de pesos en 2018.
En cuanto a los ingresos por regalías hidrocarburíferas, se vieron beneficiadas por la devaluación y la suba en el precio del petróleo, ya que pasaron de 22.511 millones de pesos a 41.254 millones, lo cual equivale a un salto del 83%. En este grupo se ubicaron todas las provincias patagónicas y Mendoza, con una disparada del 118% para Chubut, 98% para Neuquén, 90% para Río Negro, 89% para Santa Cruz y 87% para Tierra del Fuego.
Otro de los rubros donde también se observaron importantes aumentos en relación a 2017 fue en el impuesto inmobiliario, por ejemplo en Buenos Aires (55%), Río Negro (52%), Corrientes (49%), San Luis (47%), Mendoza (42%) y Córdoba (40%).
En la mayor parte de los casos, los ingresos por transferencias corrientes por parte de la Nación se mantuvieron casi sin variaciones.

Gobierno de Chubut