Por Trivia Demir

“Yo conocía a uno que, cuando escribía alguna carta, ponía lo más importante en la posdata, como si fuera algo accidental”, decía Francis Bacon. Y lo mismo hace la política. Te habla de lo que quieren para no hablar de lo que no quieren. Por eso, todo indica que ante la imposibilidad de mostrar logros de gestión, sobre todo económica, el gobierno de Mauricio Macri optará por la seguridad como uno de los ejes principales de su campaña para las elecciones presidenciales del año próximo. Y lo mismo sucederá en Chubut, donde el ministro de Gobierno ya anunció una nueva unidad de investigaciones del narcomenudeo. Con qué la va a financiar, no se sabe, porque hoy por hoy no puede sostener con absoluta holgura la estructura de seguridad que ya existe y presumiblemente viene fracasando en el tema; por lo que mal se puede esperar que una nueva estructura resuelva tamaña encrucijada. Por ahora no ha dado mayores detalles de la idea del siempre vigente `Capitán América´, el tema es que no exagere tanto con soluciones sobre las cuales después deberá rendir cuentas, temen en Fontana 50. Por ahora lo dejan hacer, y como Macri, Arcioni pondrá el eje de debate en el tema que es de interés público y que en la Provincia tiene que ver con los permanentes casos de inseguridad y violencia urbana que mellan la vida comunitaria. Los planteos gruesos de gobierno y sobre todo un plan serán resguardados bajo siete llaves, porque sabe que de no mediar un acurdo amplio con el disgregado peronismo, sus planes serán centro de ataques de campaña ajena de manera permanente. Por ello, la inacción es la mejor herramienta. El verano playero y las numerosísimas “fiestas” provinciales serán el caballito de batalla en el que se montará Arcioni para anclar su campaña apresurada sacándole bastante ventaja al resto de los aún desconcertados oponentes.

El molde de la campaña

En tanto, la apuesta de la Casa Rosada por la “mano justa” y la “doctrina Chocobar”, que estrenó con la presentación del nuevo protocolo policial de uso de armas de fuego, generó críticas de la oposición e, incluso, el rechazo de algunos aliados. “No vamos a ir al fascismo”, lanzó Elisa Carrió, que interpretó la decisión como un giro del Ejecutivo hacia el estilo Jair Bolsonaro , el polémico militar que ganó las elecciones presidenciales en Brasil.
La pregunta es si “¿Puede haber un efecto Bolsonaro en la campaña? O sea ¿Aparecerán candidatos con posturas extremistas?”
En el Pro confían en que reforzar las propuestas relacionadas con la seguridad y el orden público (como la actuación frente a los piquetes) les permitirá retomar el vínculo con el sector de sus votantes que está descontento con los resultados económicos. Y anticipan que la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich , no será la única vocera. Una encuesta de Poliarquía, del 9 de diciembre pasado, mostró datos alentadores para la estrategia del Ejecutivo: `6 de cada 10 argentinos apoyan la nueva reglamentación policial´, replicó La Nación.
Mientras que otros analistas consultados coinciden en que no hay un terreno fértil en la Argentina por ahora para que brote un candidato con propuestas similares a las de Bolsonaro.

Bajando un cambio

Enrique Zuleta Puceiro, de la consultora OPSM, considera que “la sociedad está poco interesada en una política de crispación” y que la renovación de la dirigencia política argentina “supone una barrera para el intento de ‘bolsonarización'”. “Por el momento, las chances de una ‘bolsonzarización’ son bajas, pero pueden ser estimulados artificialmente por el Gobierno o la oposición y sobre todo los medios”, explica.
“Hoy la Argentina tiene una representación consolidada en ambos extremos ideológicos y es poco probable que alguien pueda erigirse como una opción nueva frente a esa oferta política”, apunta Mario Riorda, politólogo y experto en comunicación política.
Federico Aurelio, director de la consultora Aresco, también observa que es “poco probable” que emerja y se instale un candidato como Bolsonaro, quien asumirá el próximo 1° de enero. “En Brasil no había dos fuerzas políticas como el macrismo y el kirchnerismo, que tienen núcleos lo suficientemente relevantes para dificultar la aparición no solo de un Bolsonaro, sino de una tercera opción”, indica. Y añade: “Hoy el 70% del electorado está eligiendo a Cambiemos o Unidad Ciudadana. El resto de las opciones, que incluye de la extrema izquierda a la derecha, tiene un techo de 30 puntos”. Sin embargo, Aurelio apunta que podría haber postulantes que quieran aprovechar algunas demandas similares a las del electorado brasileño, como el pedido de “mano dura” frente al delito, para “posicionarse”.

Clamor y temor

No solo el Gobierno optó por priorizar una agenda más vinculada a la derecha. El senador peronista Miguel Ángel Pichetto -que aspira a competir por la presidencia- reclamó posturas más firmes para combatir el delito y abogó por discutir la política migratoria, aunque criticó al presidente electo de Brasil y aclaró: “No soy el Bolsonaro argentino”. En cambio, el diputado nacional Alfredo Olmedo (Salta somos Todos) se compara con el líder del Partido Social Liberal, con quien habló durante una reunión informal en Brasil. El economista liberal José Luis Espert también busca posicionarse como una opción de la derecha porque percibe que hay un descontento con la política tradicional.
Según Aurelio, el Gobierno buscará llevar la discusión a las temáticas en las que la sociedad evalúa mejor su gestión. “Cuando le preguntás al argentino en qué va a pensar a la hora de elegir, entre los que dicen en la economía arrasa el kirchnerismo, y entre los que responden en la seguridad arrasa el macrismo”, asevera el consultor. Y señala que la posibilidad de que Macri logre instalar los ejes de lucha contra el delito, el narcotráfico y la corrupción dependerá de la situación económica. Si se agudiza la crisis, como ocurrió entre mayo y agosto, le resultará más engorroso.

Por acción u omisión

Para Pablo Knopoff, de Isonomía, “es difícil” que la agenda vinculada a la seguridad o migración se imponga en la Argentina “con la potencia” que tuvo en Brasil, ya que todavía esos temas quedan “relegados” frente a las preocupaciones de la ciudadanía por la economía.
“Como estrategia de campaña, la política de la crispación funciona bien en Buenos Aires y los principales centros conurbanos del interior. El miedo a la inmigración, la reacción contra las políticas identitarias, el regeneracionismo y el integrismo republicano son rasgos característicos de cierta cultura política de las elites porteñas. No llegan a configurar un rasgo nacional, aunque la importancia de los medios tiende a ampliar esa influencia básica”, opina Zuleta Puceiro.
En el instituto Patria, el búnker de Cristina Kirchner , prevén que la seguridad se debatirá durante la campaña. Comentan que “los números no acompañan al Gobierno para mostrar efectividad” en esa materia y que el delito aumentó por la crisis. No planean endurecer su postura y proponen combinar el equipamiento y profesionalización de las fuerzas con políticas para mejorar la situación económica.

Desenmascarando el marketing

En el Frente Renovador vinculan el protocolo de Bullrich con una maniobra “oportunista” de la Casa Rosada para correr el foco de la economía. Aseguran que Sergio Massa , de buen vínculo con el exalcalde de Nueva York Rudolph Giuliani, mantendrá la misma línea discursiva en materia de combate contra el crimen que durante las últimas campañas.
“El protocolo fue un fenomenal hecho comunicacional. Desde el punto de vista práctico, no hace más que reproducir reglamentaciones que ya existían en las fuerzas, salvo en un caso como el de Chocobar”, dice Diego Gorgal, asesor en seguridad del massismo. Para Gorgal, el “efecto” Bolsonaro se ve en el Gobierno porque “necesita dar ciertos mensajes para no discutir otras cosas”.
Un referente de Alternativa Federal, el sector del peronismo dialoguista que lanzaron Massa, Pichetto, Juan Manuel Urtubey y Juan Schiaretti , cree que “no hay lugar” en la Argentina para que surja un candidato similar a Bolsonaro. “Cuando un gobierno fracasa la agenda ‘dura’ se vuelve relevante”, plantea. Cómo sea, la inseguridad y posiblemente el narcotráfico sean los temas cantados que atraviesen la campaña que ya arrancó con el primer día de 2019 y promete calentarse al ritmo del trote político estival. `Siempre pulsar algo de la fibra facha que pervive en casi todos, da consenso´, razonan los asesores expertos en campañas. Entre otras cosas, son temas que evitan hablar de los tarifazos, los ajustes obligados al bolsillo del trabajador y la complejidad económica que le espera al argentino y al chubutense medio. Habrá que ver…

Fuentes: La Nación Reuter, NA, ZST, propias