Uno de los problemas ecológicos más grandes de nuestros tiempos es la disposición final de los residuos, que lamentablemente en gran porcentaje terminan en los océanos. De esta manera se descubrió hace varios años lo que tristemente se conoce como la “isla de basura” o 2l “gran parche de basura”, que no es más que una gigantesca acumulación de residuos que flota toda junta en un sector del Pacífico norte.
Los parches de basura oceánica están formados por corrientes oceánicas rotatorias llamadas “giros oceánicos” que arrastran residuos marinos (basura, equipo de pesca y plástico) a un solo lugar, según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica. Hay varios de estos parches en el océano, entre ellos, dos en el Pacífico. El conocido como el Gran Parche de Basura del Pacífico se encuentra entre Hawai y California, y tiene aproximadamente el doble de tamaño que Texas, o tres veces el tamaño de California.
También conocido como “el continente de plástico”, esta isla tóxica está localizada entre las coordenadas 135° a 155°O y 35° a 42°N2 y su superficie se estima entre 700.000 y 15 millones de kilómetros cuadrados, según el criterio que se adopte en relación con la concentración de elementos de plástico que se fija como umbral para su definición geográfica. Se caracteriza por tener concentraciones excepcionalmente altas de plástico suspendido y otros desechos atrapados en las corrientes del giro del Pacífico y está integrada por micro-fragmentos, del tamaño de un grano de arroz, que están contaminando y destruyendo lentamente el ecosistema oceánico.

¿La solución?

En octubre de este año que termina, la organización “The Ocean Cleanup” trasladó hasta el lugar una barrera flotante en forma de U denominada “Ocean Cleanup System 001” o más coloquialmente “Wilson”. La idea era retener el plástico para que no se extendiera ni se disgregará sobre otras zonas del océano. Pero, en un informe de los últimos días de la organización internacional, se reconoce que el sistema no ha podido retener el plástico.
El dispositivo mide 610 metros de largo con una falda de 3 metros que cuelga debajo de este, bajo el agua. Zarpó desde San Francisco en septiembre, con el objetivo de limpiar la mitad del Gran Parche de Basura del Pacífico en cinco años.
El fundador de Ocean Cleanup, Boyan Slat, dijo a CNN a principios de este año que el parche contenía aproximadamente 1,8 billones de piezas de plástico, con un peso de 80.000 toneladas métricas. Y Joost Dubois, jefe de comunicaciones de la organización, afirmó en septiembre que se esperaba que el sistema pudiera recuperar 50 toneladas de plástico del océano cada año.
Pero lamentablemente parece que no fue así: “Con el tiempo, la única forma de ver realmente cómo funcionaría el sistema era introducirse en el entorno para el que se diseñó”, dijeron desde la organización, al tiempo que aseguraron que siguen trabajando para identificar la causa. Uno de los posibles problemas es que el sistema no se está moviendo lo suficientemente rápido. “Parece que el sistema ocasionalmente viaja más lento que el plástico, lo que permite que el plástico atrapado vuelva a salir del sistema”.
Por otra parte, reconocieron que el sistema está creando un efecto en la corriente al interactuar con el agua, lo que da lugar a pequeños fragmentos de plástico que se mueven y se acumulan en el mismo. Y señalaron que crea olas que posiblemente impiden que el plástico entre en la boca del dispositivo.
“Seguiremos probando y supervisando el sistema hasta que tengamos confianza para realizar las modificaciones necesarias, que se aplicarán en un turno posterior”, señalaron y finalizaron afirmando: “Confiamos en que estas pruebas nos enseñarán más sobre el estado actual de Wilson, que con suerte nos permitirá poner en marcha el sistema de limpieza en breve”.
Algunos críticos cuestionaron el ambicioso sistema de limpieza de los océanos incluso antes de que llegara al Gran Parche de Basura del Pacífico. Miriam Goldstein, directora de políticas oceánicas del Center for American Progress, dijo que la implementación de un dispositivo de ese tamaño creará su propio entorno y que la vida marina crecerá en él o debajo de él. Goldstein también cuestionó los esfuerzos para recolectar plástico en medio del océano en lugar de centrarse en evitar que los desechos lleguen al océano en primer lugar.

Gobierno de Chubut