Por Juana de Arco*

Con razón dice el cínico Sloterdijk que ´la historia de las ideas políticas ha sido siempre una historia de las fantasías de la pertenencia a grupos y pueblos, donde en las hordas, y sólo en las hordas, pudo el homo sapiens convertirse en el marginado biológico que –hoy más que nunca– parece que es´.
Esta semana, con esto del enredo inmediato virtual, llamó como a la reflexión el desdoblamiento del tiempo que rige en apariencia en el ejercicio de la política en Chubut. Si bien hay como una avanzada de la hiperpolítica gestada en incubadoras y mesas chicas que escupe nuevos actores sin historia ni cartas credenciales a la luz de un consenso sobre la cosa-pública no del todo comprensible; también hay una supervivencia increíble de la paleopolítica y del desplazamiento en el territorio de las posibilidades de viejos dinosaurios partidarios que, o provenientes de la militancia, del sindicalismo o de sectores de poder, han logrado su adaptación permanente a la escena chubutense actual.
En ese Jurasick Park provincial delimitado solo por conceptos partidarios, potrean aún los velociraptores de antaño, los temibles y despiadados tyrannosaurus, los mordisqueadores carnotaurus, e incluso los más pequeños y jóvenes carroñeros toconinjaurus rex. Y vivitos y coleando, diría Susana, porque créase o no, para nuestros iguanodontes no ha habido cataclismo que se los lleve de a faz del poder.

Hallan pintadas rupestres en Senguer

Por esas cosas del periodismo participativo, un sutil observador demostró y documentó como en un alejado paraje como Río Senguer, aún perviven proclamas políticas de especies nunca extintas en pintadas que datan casi del pleistoceno electoral.
Uno va llegando ´al pozo de la nidada´ y por la 25 e incluso por la 40 hay pinceladas de pasado-presente que demuestran dos principios paleopolíticos: primero que los grafittis eran artesanales pero de gran calidad, como todo lo que hace la gente de campo; y segundo que los nombres que trotaban el interior profundo en busca de votos, eran casi siempre los mismos. Tanto que en algunos sitios ni se ocupaban de borrarlos, sino que en cuatro años por ahí le pegaban una reformada al número o a la aspiración del candidato y listo.
En varios desaguaderos que cruzan caminos, el nombre de CIMADEVILLA, emerge de la roca madre con pinceladas de cal. Incluso los hay hasta en dos líneas, por tratarse de un nombre largo para marketing de zanja. Según el carbono 14, no se trataría de sus arranques con Mario Abel Amaya y Atilio Oscar Viglione, ni por supuesto de su nombramiento en el ´82 cuando fue apoderado de la UCR en Chubut durante el proceso, no fue en esa época seguro, porque no había elecciones, ya que todavía regía la dictadura militar autodenominada Proceso de Reorganización Nacional y no se hacía campaña con pintadas, lógicamente.
Pero no se descarta que el tinte rupestre tenga por lo menos entre 30 y 20 años. Cuando fue diputado provincial y después ministro de Bienestar Social del entonces gobernador Carlos Maestro entre 1991 y 1992. En ese entonces la zona de Senguer sumaría con toda la furia unos 300 votos, pero como bien sabe Cimadevilla, en política lo que no suma, resta. Por lo cual, con medio cordero a cambio de un cartelito zanjero, no se perdía nada, no?
Lo cierto es que pasó mucha agua por ese puentecito, y a los 66 años, Cimadevilla hoy quiere volver a ser presidente de la UCR, y va por el control de la gobernación de Gustavo Menna (de ganar la provincia), convirtiéndose así probablemente en el primer afiliado ilustre de Cambiemos Chubut en violar la alianza luego de usarla, tanto como fue el único chubutense en obtener un rango de secretario de estado para Macri y después putearlo en colores. Este es uno de los velociraptors que ha sabido valorar esos escasos votos ralos, por la sencilla razón de conocer la importancia de los caminitos de la Cuenca del San Jorge en términos de supervivencia política.

Los prehistóricos y las hordas

A la vera del camino, otras grafías largas inconfundibles por la extensión labran aún también vestigios de la prehistoria peronista en un “Corchuelo Blasco´95” en alusión a la contienda electoral que enfrentó al ya gobernador Carlos Maestro (UCR) y al comodorense José Manuel Corchuelo Blasco. Aunque también se lee en una roca partida “Maes..”. Verdaderas pintadas pretéritas si se considera que fueron las cuartas elecciones gubernativas desde la restauración de la democracia, y las octavas desde la provincialización del Chubut. Y el cartel aún sobrevive!!, tanto como su protagonista, que ayer mismo lanzaba opinión por redes sobre las retenciones y otras yerbas, con la vigencia propia de la autoridad que le confiere la conservación del más apto.
Y eso que ¨Maní´ siempre se quedó con la sangre en el ojo, por esas interminables internas que le soplaron la oportunidad de oro. En el ´95, cuando enfrentó en la reelección a Maestro, Corchuelo Blasco era diputado por el Partido Justicialista, y tuvo que competir también contra Gustavo Monesterolo (Padre), del Frente País Solidario. Y vaya suerte la suya, porque a diferencia del escenario nacional, en el que la UCR sufrió una fuerte debacle al quedar en tercer lugar, en Chubut sucedió todo lo contrario y Maestro resultó reelegido con un abrumador 58% de los votos contra el solo 36.37% de Corchuelo Blasco, que iba también apoyado por la Unión del Centro Democrático (UCeDé). Esa vez, la Unión Cívica Radical obtuvo mayoría absoluta en la Legislatura Provincial con 16 de los 27 diputados, y volvió a ganar posteriormente con ´Cacho´ Lizurume a la cabeza.

El documento antediluviano por excelencia

Pero el cartel que completó la zaga se descubrió en un edificio en ruinas cuya antigüedad no logró datarse pero los lugareños bien afirman que se trataría de una de las primeras cementadas del «Paso Schultz», como se llamaba Senguer en sus inicios, allá por 1915 cuando el colono de origen alemán construyó la primera vivienda permanente en el lugar, y se fueron apilando otros colonos que terminaron constituyendo en 1943, la primera comisión de fomento, y con ello logrando el título de pueblo. Bueno, un año después, en 1944 nacía el protagonista del grafitti en cuestión: Osvaldo Sala. En el deteriorado muro ancestral sobresale en cursiva “SALA Gobernador y en imprenta mayúscula CHUBUT LO NECESITA” mientras acompaña una caricatura casi a carbón del rostro del candidato, una prueba contundente de lo tan pero tan antigua que es la composición, ya que el reconocido referente “Pelado” Sala aparece incluso con pelo!!! Se trata de un verdadero mural de la política chubutense que se proyecta por los paredones con varias versiones hasta en prosa y donde otra invitación reza: “Para Chubut lo mejor, Sala Gobernador”. El actual presidente ´de facto´ del puerto de Madryn, operador arcionista y aspirante a una banca nacional, sigue en vigencia y más afilado que nunca, más allá de sus 75 años de trayectoria que testimonian estas pintadas. Se trata por supuesto de vestigios de la campaña proselitista de 1991 cuando Senguer tenía unos 500 habitantes. Ese año, las elecciones generales de la provincia del Chubut se dieron en septiembre y octubre con el objetivo de renovar los cargos de Gobernador y Vicegobernador, y los 27 escaños de la Legislatura Provincial para el período 1991-1995. En esos comicios se utilizó un peculiar sistema electoral, único en el país, únicamente para la elección doble voto simultáneo, o ley de lemas, en el que cada partido político o coalición de partidos constituía un lema, y cada lema a su vez varios. Un enredo que terminó como terminó por arte de las traiciones y las alianzas impensadas, y que se pretendió repetir este año para las electorales 2019.

La enseñanza del pasado

En aquella histórica elección por Ley de Lemas en 1991 también se agregó el sistema de segunda vuelta electoral o ballotage en caso de que ninguno de los sublemas superara el 50% de los votos. Esta medida tenía como finalidad facilitar una interna partidaria sin comprometer el resultado de la elección, en caso que el candidato más votado no resultara electo. Así fue que el 8 de septiembre y tal y como se pronosticaba, Carlos Maestro (UCR) obtuvo la primera minoría de votos como candidato individual, con casi el 32% de los votos. Y aunque el lema del oficialista Partido Justicialista (PJ) por sí solo superó el 53% de los votos válidos, su candidato más votado, Osvaldo Sala, solo obtuvo el 26.52% individualmente, por lo que pasó a una segunda vuelta contra Maestro. Se hizo un 13, que no fue martes, pero fue domingo, y Maestro obtuvo una decisiva victoria sobre Sala por casi el 53% de los votos válidos, accediendo a la gobernación, dicen que gracias a la ´atención´ del extinto Marcelo Guinle (PJ) que le sumó Comodoro, favor que después habría retribuido Maestro cediendo la intendencia años después. Tan mala fue la experiencia por el nivel de tyrannosaurus dentro del peronismo como de vesoliraptores en el radicalismo que tras los comicios la ley de lemas, así como la segunda vuelta, fueron eliminados del sistema electoral chubutense, retornándose al escrutinio mayoritario hasta hoy día.
Y si alguien cree que los ´dinos´ se convierten en petróleo, deben entender que la paleopolítica se convierte antes en corporaciones. Por eso es que también perviven viejas figuras de la nunca bien ponderada y realizada «revolución productiva» que se iba a producir en Chubut entre 1991 y 2003, con Carlos Maestro a la cabeza, un homo sapiens que como quien no quiere la cosa ya ´se ofreció´ a colaborar con el posible gobierno de Gustavo Menna. Algo que Sloterdijk calificaría sin dudar como la máxima de la paleopolítica, esto es, “el milagro de la repetición del hombre por el hombre” según la antropogénesis de la especie chubutanus.

*Soy Juana de Arco, y ceniza de tantos…

Fuentes: Peter Sloterdijk, “En el mismo barco”; Adolfo Vázquez Rocca, propias