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Pese a que en los últimos años la agenda pública estuvo colmada de peleas por igualdad de género en cuanto a cupos ocupados por mujeres en diversos puestos laborales y representaciones populares, los tribunales federales y la mayoría de los campos de la Justicia argentina se han mantenido al margen de este cambio de paradigma. En las últimas dos décadas, el 67% de los magistrados nombrados son hombres, una tendencia que lejos de mejorar y reducirse se mantuvo durante los últimos tres años. Esto significa que actualmente hay sólo un tercio de mujeres en el Poder Judicial de nuestro país, mientras que la paridad de género benefició el ingreso de personas de sexo femenino a cargos públicos en otros ámbitos. No obstante ello, la lógica en Puerto Madryn es inversamente proporcional a lo que ocurre a nivel general en Argentina, ya que de los 19 jueces que tiene la ciudad del Golfo, 12 son mujeres (63%).
Según el propio Ministerio de Justicia de la Nación, desde 2016 hasta la actualidad la designación de jueces, fiscales, defensores y secretarios letrados de sexo masculino alcanzó al 65% del total de los nombramientos. En detalle, el fuero más desigual fue la Justicia Penal, donde el 80% de los jueces de esta rama designados entre el 2000 y 2018 son hombres. Asimismo, en los últimos tres años la diferencia se redujo pero la brecha todavía se mantiene, debido a que el 72% de los jueces penales son de sexo masculino. Cabe aclarar también que la distancia entre hombres y mujeres aumenta a medida que sube la escala de jerarquía.
Esta situación es replicada en los principales tribunales de Argentina. Claro ejemplo de esto es la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN), donde de los cinco jueces una sola es mujer, al mismo tiempo que sólo una mujer ocupó la Procuración General desde la vuelta de la democracia. Además, sólo uno de los 12 juzgados de Comodoro Py está a cargo de una mujer (nombrada en los 70) y son clara minoría en las instancias revisoras. Sólo uno de cada cuatro cargos penales (jueces, fiscales, defensores y secretarios) es ocupado por una mujer.
Vale destacar que en la mayoría de los casos –casi en su totalidad- la designación de jueces federales se realiza por concursos. En detalle, los aspirantes al cargo primero rinden sus respectivos exámenes y realizan entrevistas; posteriormente el Consejo de la Magistratura elige una terna entre los tres mejores promedios y luego la eleva al Poder Ejecutivo, quien elige a un candidato para elevar su pliego a la Cámara de Senadores.

Hombres con menos mérito

Al respecto de esta situación, la titular de la Asociación de Mujeres Juezas de la Argentina (AMJA), Susana Medina, manifestó que “a pesar de todo el movimiento que hubo en estos últimos años, la situación no se modificó en la Justicia. Los nombramientos siguen siendo mayormente para hombres”. Igualmente, consideró que las medidas impulsadas en los últimos años por parte de diversos grupos que buscan fomentar la igualdad de género y acortar la brecha ayudaron a generar “una mayor conciencia”.
Medina confirmó que ya tuvo reuniones con representantes del Ministerio de Justicia de la Nación para exigir paridad de género en los nombramientos, al mismo tiempo que precisó que “no es porque no se hayan presentado mujeres en los concursos, pero a la hora de la designación eligen a los hombres. Muchas veces hay mujeres que salen en primer lugar del orden de mérito, pero después las dejan fuera de las ternas y eligen hombres sin mayores méritos profesionales”.

Desigualdad en otros fueros

Si bien la brecha se nota con mayor contundencia en la justicia penal, en otros fueros también es notable la diferencia de puestos ocupados según el género. Un claro ejemplo de esto podría ser el Contencioso Administrativo, donde el 73% de los magistrados (jueces, fiscales y defensores) nombrados en los últimos 20 años son hombres.
La brecha se ensancha si el análisis se centra sólo en los jueces, teniendo en cuenta que mientras más sube la escala jerárquica, menos mujeres aparecen. En los juzgados federales de primera instancia, los hombres ocupan el 52% de las designaciones, mientras que los camaristas llegan al 65% y las personas de sexo masculino también ocupan el 80% en los tribunales orales.
No obstante ello, hay excepciones dentro de la Justicia Federal de nuestro país, debido a que en algunas especializaciones la tendencia suele cambiar. En el fuero Civil y Comercial no hay una paridad total pero en los últimos tres años la designación de magistradas mujeres alcanzó al 49%, mientras que en la misma rama durante las últimas dos décadas el porcentaje alcanzaba al 44%.
Al respecto de esto, Medina explicó, en una entrevista con el diario La Nación, que este último ejemplo “es parte de la discriminación que sufrimos las mujeres desde hace años. No hay más mujeres que se presentan en el fuero civil que en el penal”.
Asimismo, la excepción total a la lógica general se da en el fuero laboral, donde la mayoría de las juezas son mujeres. Puntualmente, el 57% de los magistrados nombrados desde el 2000 fueron juezas, fiscales y defensoras de sexo femenino. Además, esta tendencia aumentó en los últimos tres años y ahora el número representa al 72% de las designaciones.

Fuera de las ternas

La mayoría de hombres en los nombramientos es una consecuencia de la minoría de mujeres en los concursos. El 67% de los integrantes de las ternas elegidas en los últimos cinco años fueron hombres, de acuerdo con un relevamiento realizado por la Asociación Civil para la Igualdad y la Justicia (ACIJ) entre más de 1000 personas que se postularon para ocupar cargos en la Justicia Federal.
La brecha de género incluso se ensancha en el interior. Fuera de Buenos Aires, el 81% de los candidatos a magistrados son hombres, con decenas de ternas en las que directamente no aparecen mujeres seleccionadas. Y también se ensancha en los jurados que se encargan de evaluar a esos postulantes. Sólo el 25% de los integrantes de los jurados son mujeres, según los datos de los últimos 475 procesos que analizó ACIJ.

Juezas en Puerto Madryn

Esta lógica está muy lejos de lo que sucede en la localidad de Puerto Madryn, donde las juezas mujeres son más que los hombres, sobre todo en el ámbito penal. Puntualmente, de los 19 magistrados que tiene la ciudad del Golfo, 12 son de sexo femenino, alcanzando así al 63% del total.
Contando la Cámara de Apelaciones, en la justicia penal son 10 los jueces, mientras que las mujeres son seis: Marcela Pérez, Marcela Pérez Bogado, Patricia Reyes, Patricia Asaro, Stella Eizmendi y Flavia Trinchieri, miembro del tribunal de la Cámara Penal.
En tanto, en la justicia penal están los nueve magistrados restantes de Puerto Madryn, donde el sexo femenino tiene también seis representantes: María de Villafañe, vicepresidenta de la Cámara de Apelaciones Civil; María Laura Eroles, de Civil y Comercial; Carolina Barreiro, de Laboral N°1; Claudia Abraham, de Laboral N°2; María Palma, de Familia N°1; y Delma Viani, de Familia N°2.

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