Por Trivia Demir

Pese al esfuerzo que viene haciendo el gobierno de Mariano Arcioni para acomodar los números, el pago de los salarios de diciembre se estiró hasta el hoy por “problemas técnicos”. “Tuvimos problemas técnicos para completar la carga de los sueldos, pero en el día de mañana se normalizan los pagos”, reconocieron desde la cartera económica de la provincia vía parte oficial. Pero a la par, el escueto comunicado no dejó de transparentar que
“este mes ya hubo una retención de parte de Nación de 1000 millones de pesos, producto de las retenciones que realiza el Gobierno nacional ante la imposibilidad de refinanciar la deuda provincial”. Con esto está claro el panorama que depara al arcionismo en su carrera reeleccionista y con sus fichas jugadas a pleno a la cabeza de Sergio Massa.
En este marco, el adelantamiento fue un gesto para con la administración nacional, pero también una medida de supervivencia en vista al presunto rigor que le aplicarían desde la administración central en términos financieros.
Para colmo si hay una cosa que no perdona Nación es que Arcioni pidió ayuda para no entrar en default oportunamente pero inmediatamente erosionó el vínculo político parándose en una vereda extremadamente opositora. “No sólo no depuró la estructura de un gobierno con pesadas denncias, sino que se afianzó al sello de ChuSoTo y se lo tomó como propio”, reflexionó un referente de Cambiemos que habla por boca propia pero también por las reflexiones que suenan en despachos nacionales. La otra cuestión es que en concreto en términos de reducción de déficit provincial, hubo más anuncios que medidas concretas hasta el momento, y este es tal vez el punto que mas incomoda. Sobre todo porque en términos reales, el no achicar el Estado significará no poder sostenerlo, o lo que es peor, sostenerlo con enormes dificultades de cumplimiento y magros sueldos, que en el fondo afecta el poder adquisitivo y todas las actividades comerciales, productivas y de servicios de la Provincia.

Una meta política no negociable

El gasto que las provincias realizan en pago de sueldos es el más relevante y explica cerca de 50% de sus egresos. Según un informe del Iaraf, difundido esta semana, ese importante peso del gasto en personal hace que variaciones reales de los salarios, o de la planta de personal, impacten de manera significativa en el total del gasto provincial.
Sólo Santa Cruz tuvo déficit primario en 2018 (hasta el 3° trimestre) mientras que La Pampa y San Luis no informaron. ¿Y qué pasó en 2018? Dice el Iaraf: “Si se analiza el comportamiento de los salarios del conjunto de provincias, se aprecia que crecieron en términos nominales 21,7% entre los nueve meses de ambos años. Descontada la inflación del período, se obtiene una caída real del 6% anual. En síntesis, el poder de compra de la masa salarial del conjunto de provincias se redujo 6% anual entre ambos años”. “Si se hace el análisis por jurisdicción, se observa una marcada heterogeneidad en el comportamiento de ese gasto. Las provincias que presentan las mayores caídas en términos reales son Chubut (-13,8%), Misiones (-12,9%), Tierra del Fuego (-12,5%) y Santa Cruz (-10,9%). En el otro extremo, se encuentran provincias cuyo gasto en personal acompañó la inflación del período. En este sentido, los aumentos reales en Neuquén, San Juan y Corrientes habrían sido de 0,5%, 0,4% y 0,1%, respectivamente”, dice el trabajo del Iaraf.

Las negociaciones que se vienen

El atraso salarial de 2018 jugó un papel clave, al menos hasta setiembre, en la reducción del gasto público provincial y, consecuentemente, dice el trabajo, en el mejor resultado fiscal.” Habrá que ver qué sucede durante 2019 con las paritarias provinciales y cuánto del atraso salarial real de 2018 se recupera. En la medida en que se recupere lo perdido en 2018 y no surja un atraso en 2019, el ahorro del año pasado tenderá a desaparecer y el gasto público provincial subirá, al menos, por esta vía”, dice el trabajo.

Menos inversiones, menos actividad

La otra pata de la mesa que se `mancó´ es la falta de dinamismo en inversión pública. Según un relevamiento comparativo entre 2015 y 2018; el último año se redujo la porción financiada con endeudamiento. En la antesala del electoral 2019, un nutrido pelotón de 17 provincias mostró entre 2015 y 2018 una reducción de la inversión real directa (IRD), proveniente del sector público y destinada a financiar obra pública y bienes de capital.
La radiografía pertenece a un informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) de la Fundación Mediterránea, que sostiene además que “si se comparan los niveles de IRD en 2015 y 2018, Córdoba muestra el mayor aumento en este indicador, con +2,2 puntos porcentuales del Producto Bruto Geográfico (PBG), mientras que Formosa fue la provincia que más contrajo la IRD (-14 pp del PBG)”.
“En 17 de 24 provincias se observaron reducciones en la IRD entre 2015 y 2018, cuando se mide en términos de PBG, mientras en 6 provincias aumentó”, afirma.
Ese último sexteto incluye, además de Córdoba, a Santa Cruz (+1 punto porcentual del PBG), Corrientes (0,5), Santa Fe (0,5), CABA (0,4) y Buenos Aires (0,2). Si la lupa se aplica, en tanto, en 2017 y 2018, se observan “diferencias marcadas entre regiones”. Por caso, en la región pampeana, Córdoba y La Pampa son las provincias con mayor inversión pública en los dos últimos años (4,0% y 4,5% del PBG en 2017, y 4,4% y 3,2% en 2018, respectivamente), mientras en el otro extremo se ubica la provincia de Buenos Aires, con una IRD de alrededor de 1% del PBG.
En tanto, remarca el estudio, “CABA muestra una alta IRD cuando se mide en términos per cápita, pero no resulta tan elevada cuando se lo hace en % del PBG”. Y si la mirada es apuntada puntualmente a 2018, el Ieral resalta que “en 2018 disminuyó la porción de la inversión pública provincial que es financiada con endeudamiento”. Un escenario previsible que se da de la mano de las graves dificultades que enfrentan este año las provincias para tomar deuda, como coletazo de la crisis que derivó en el retorno de la Argentina al FMI.
“La inversión pública resulta fundamental para el crecimiento económico, pues conduce a incrementar la cantidad y calidad de la infraestructura que permite aumentar la productividad de las empresas y mejorar la calidad de vida de la población”, destaca el informe.
La IRD a cargo del sector público incluye el gasto en trabajos públicos (“obra pública”) y en bienes de capital. Además, suelen existir transferencias de capital entre niveles de gobierno, para que el receptor ejecute inversión pública: de Nación a Provincias, de Provincias a Municipios y, menos frecuentemente, de Nación a Municipios.
Por lo que al final del túnel los que pagan el `pato´ son ni más ni menos que las administraciones municipales. Algo que el Intendente Ricardo Sastre y candidato a vice de Arcioni, sabe de sobra y busca revertir en la lista de promesas electorales macro.
No perder de vista que en tren de pérdidas, no se viene salvando nadie. De hecho, el uso de la capacidad instalada en las fábricas tuvo la mayor caída desde que gobierna Cambiemos y ya lleva más de siete meses en baja. En ese escenario dos de las principales actividades provinciales lideran el colapso: la industria textil con un retroceso alarmante de 17 puntos que elevan su nivel de ociosidad a más del 56%. La metalmecánica (excluida automotriz) tuvo la segunda mayor caída (-16,7 puntos porcentuales), producto del desplome en los niveles de producción de maquinarias agropecuarias y bienes de consumo durable. Mientras que los únicos dos bloques sectoriales que presentaron una mayor utilización de su capacidad productiva fueron los productos del tabaco y las industrias metálicas básicas, con un alza de 4,9 puntos porcentuales. Este último sector tuvo un nivel mínimo de ociosidad (12%) -unos 25 puntos por debajo del promedio de la industria- gracias al crecimiento de la producción de acero crudo y aluminio que se relaciona con la suba de exportaciones potenciada desde la corrección cambiaria.
A la luz de estos datos, hay que esperar que la cruzada electoral `opositora´ a Nación, al mejor estilo del desaparecido Mario Das Neves, le pueda ocasionar tantos réditos políticos a Arcioni como inconvenientes prácticos. “Cuando Mario pulseaba poder con la administración central, poseía un colchón de ingresos vinculado al petróleo y a otras industrias que le permitían animarse a una negociación a escala. Lo que parecería que las condiciones son muy diferentes, tanto como los actores, y ni hablar del afinado colchón”, comentó un histórico peronista que mira con cautela los guarismos que peinan propios y extraños. Como sea, la campaña ya comenzó y los tiempos de las definiciones se acortan. Habrá que ver…

Fuentes: SIP, MI, IERAL, AF, NA, propias