Hoy, al igual que todos los 18 de febrero, desde 2007, se celebra el “Día Internacional del Síndrome de Asperger”, con el objetivo de visibilizar las necesidades de las personas que viven con esta condición. Cabe aclarar que la fecha conmemora el nacimiento de Hans Asperger, el psiquiatra austriaco que en los años 40 del siglo pasado describió este cuadro por primera vez.
En el año 2013, cuando fue actualizada la Guía de Trastornos Mentales (DSM-5) de la Asociación Americana de Psiquiatría, comenzó a incluírselo dentro de los Trastornos del Espectro Autista (TEA), como la expresión más leve. Esta condición del neurodesarrollo impacta específicamente en el funcionamiento social y el espectro de actividades e intereses de aquellos individuos que lo presentan, influyendo de manera directa en la forma en que éstos logran procesar la información, dan sentido al mundo en el que viven y se relacionan con los otros.

¿Qué es el Síndrome de Asperger?

El Día Internacional del Síndrome de Asperger se celebrará este lunes

El Asperger también se conoce como Trastorno del Espectro Autista (TEA) sin discapacidad intelectual asociada. El TEA es un trastorno complejo del neurodesarrollo con características nucleares propias y definitorias. Esta especialidad se pone de manifiesto en las últimas versiones de los sistemas de clasificación internacionales de salud y trastornos mentales: CIE-11 y DSM-5.
Ambos han modificado la denominación de la categoría diagnóstica, y han sustituido la noción ‘trastorno generalizado del desarrollo’, anteriormente utilizada por la de ‘trastorno del espectro del autismo’. En la actualidad, tanto el DSM5 como la CIE-11 recogen bajo un sólo término: TEA. El conjunto de trastornos del neurodesarrollo que antes se incluían en la categoría de trastornos generalizados del desarrollo.
De esta manera, los nuevos sistemas de clasificación identifican los criterios de diagnóstico que comparte el TEA, pero reconoce explícitamente la variabilidad de las personas que lo presentan en cuanto a sus habilidades lingüísticas e intelectuales.
Por lo que respecta al Síndrome de Asperger, los criterios diagnósticos del DSM-5 establecen que las personas “con un diagnóstico bien establecidos según el DSM-5 de trastorno autista, enfermedad de Asperger o trastorno generalizado del desarrollo no especificado de otro modo, se les aplicará el diagnóstico de trastorno del espectro del autismo”, según afirma una publicación de Infosalus.
Por lo tanto, el Síndrome de Asperger está incorporado en la definición de TEA y concretamente, en el caso de los criterios que establece el DSM 5, se identificaría bajo la denominación de “TEA sin déficit intelectual acompañante” o “TEA sin discapacidad intelectual asociada”.

Características de las personas con TEA

Según los especialistas, todos los individuos con TEA comparten características que definen su trastorno y se manifiestan fundamentalmente en dos áreas de su desarrollo evolutivo y funcionamiento personal. Puntualmente, estas son la comunicación social y la flexibilidad del comportamiento y del pensamiento.
Puntualmente, en el caso del Asperger, las principales características en el área de la comunicación social se manifiestan en relación a la comprensión y manejo de los aspectos verbales, como la interpretación de significados no literales del lenguaje o la pragmática, y no verbales, como el contacto ocular, gestos y la postura corporal. También en la comunicación, y en su uso social, como la comprensión de situaciones sociales, manejo de relaciones interpersonales y la resolución de conflictos.
En el ámbito de la flexibilidad del pensamiento y del comportamiento, se presentan patrones restringidos, estereotipados y repetitivos de intereses y conductas, que hacen que para la persona sea difícil adaptarse de manera flexible a las demandas cambiantes del entorno.

Aprendizajes sociales

Asimismo, según la Asociación Asperger Argentina, todos los aprendizajes sociales que las personas con un desarrollo típico realizan a lo largo del crecimiento de manera natural e implícita, los individuos con Síndrome de Asperger deben obtenerlos costosamente y de manera explícita. “A la sociedad, en general, le cuesta mucho traducir en palabras este tipo de aprendizaje: estamos acostumbrados a enseñar historia, matemática, geografía, pero no hay una pedagogía específica que enseñe las conductas esperadas en distintas situaciones sociales”, señalaron desde la entidad mencionada.
Otro aspecto es la falta de flexibilidad mental y comportamental, consistente en temáticas absorbentes, obsesiones y repetición de rituales. Son notorias también las dificultades sensoriales y la sobrecarga de estímulos que impactan en el comportamiento. Asimismo, suelen estar presentes algunas dificultades motrices en la infancia, ya que esta maduración generalmente demora un poco más (se evidencia por ejemplo en atar cordones, abrochar botones, escribir sobre el renglón, entre otras acciones).
En el ambiente académico es usual referirse a la empatía cero positiva, lo que se traduce en una baja empatía (la capacidad de ponerse en el lugar del otro) pero sin maldad. Pensar que las personas con Síndrome de Asperger manejan voluntariamente su falta de empatía es una falacia, no tienen ninguna intención de dañar. Todo lo contrario, son altruistas y poseen altos valores humanos: detestan la injusticia, y promueven el compromiso social. La dificultad aparece en situaciones concretas en las que es necesario leer y jerarquizar muchas variables al mismo tiempo. De la misma manera es importante destacar que son leales, honestos, y aborrecen la mentira y la hipocresía.

Posibilidad de desarrollo

Por su parte, la doctora Andrea Abadi, psiquiatra infanto juvenil y directora del Departamento Infanto Juvenil del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO), explicó que “nada impide que una persona que presente Síndrome de Asperger pueda desarrollarse plenamente, pero para ello es fundamental un contexto que la acompañe y sostenga día a día, y que en vez de focalizar en sus déficits trabaje permanentemente para aumentar sus fortalezas”.
La detección temprana se vuelve entonces fundamental, ya que es lo que permite dar inicio a una intervención oportuna que colabore a que los niños y adolescentes con esa condición se conviertan en adultos que puedan enfrentarse a la vida con la mayor independencia posible.
Los abordajes interdisciplinarios resultan indispensables para el desarrollo de aquellas áreas donde cada niño o adolescente presenta sus dificultades específicas. Psicología cognitiva conductal, Lenguaje, Neuropsicología-psicopedagogía, Terapia ocupacional con integración sensorial, Floortime, Terapia reacreacional, Musicoterapia, Psiquiatría Infantil, por ejemplo, confluyen en INECO para aportar sus avances en esa dirección.

Deseo de aceptación social

Por su parte, para el director del Instituto de Neurología Buenos Aires (Inba), “se trata de pacientes que desean la aceptación social, pero no saben cómo lograrla porque les ‘falla’ la inteligencia emocional, la capacidad de entender lo que le pasa al otro, por eso generalmente les sucede lo opuesto y eso les genera angustia y estrés”.
Tras describirlos como personas “incapaces de intervenir en interacciones sociales”, que “tienen conversaciones unilaterales y suelen centrarse en un tema de interés limitado”, el especialista agregó que “les cuesta interactuar, entender los códigos” y es por eso que “muchas veces al entorno le puede resultar extraño y las rechazan”.
Y aunque destacó que se trata de “niños muy inteligentes, con un muy buen lenguaje y que no suelen tener problemas de aprendizaje”, el director del Inba reconoció que “siempre el diferente tiene más posibilidades de ser discriminado”.
En ese sentido, desde la Asociación Asperger Argentina mencionaron entre las características de este síndrome –teniendo mucho cuidado en no desatender que cada persona es única y particular– que existen rasgos que pueden considerarse altamente positivos y otros en los que suelen presentar dificultades.

Señales para reconocer el Asperger

Al respecto, Abadi enumeró algunas características que identifican a quienes presentan Síndrome de Asperger:
• Dificultades para empatizar con los otros.
• Comportamiento emocional y socialmente inapropiado.
• Existencia de un interés “obsesivo” en un solo objeto o tema, con exclusión de cualquier otro (generalmente atípicos o poco comunes para los individuos de su edad).
• Presencia de movimientos motores torpes y descoordinados.
• Alto nivel de vocabulario y patrones de discurso formales.
• Escasa comprensión de chistes o dobles sentidos.
• Tendencia a la literalidad (imposibilidad para entender metáforas o abstracciones).
• Pensamiento rígido e inconvenientes para aceptar cambios en la rutina o situaciones del contexto.
• Nivel de inteligencia normal o superior (no suelen presentar dificultades en el rendimiento académico).
Si bien es necesario destacar que el Síndrome de Asperger se manifiesta de manera diferente en cada individuo, podemos reconocer que hay en todos ellos un rasgo común: las significativas dificultades –a partir de todo lo mencionado- para la interacción social, especialmente con aquellas personas de su misma edad.