Uno de los debates más polémicos que la sociedad argentina atravesó durante el curso del 2018, fue la despenalización del aborto, temática que vino acompañada del reclamo, desde distintos sectores y asociaciones, de que se implemente la Educación Sexual Integral (ESI) en el ámbito escolar. A pesar de la resistencia en terrenos más conservadores, plataformas audiovisuales como Netflix han comenzado a instalar, a través de distintas series, una discusión necesaria para garantizar que la información pueda llegar al público adolescente.

El sector de la sociedad acaso más vulnerable a las distintas consecuencias, principalmente sanitarias, que acarrea el inicio de la vida sexual sin la debida información, es aquél conformado por adolescentes y jóvenes en edad escolar, que en muchos casos comienzan, cada vez más temprano, a transitar sus primeras experiencias.
La Educación Sexual Integral fue uno de los aspectos más resonantes del debate público durante los últimos años en Argentina, y en la provincia de Chubut, desde el área de Educación, el 2018 fue uno de los años en los que más iniciativas se impulsaron desde el ámbito de las políticas públicas, con capacitaciones en materia de ESI a más de 600 docentes de todas las localidades.
Sin embargo, el segmento más joven todavía continúa reclamando que en las escuelas se aborde dicha agenda, en pos de que el sistema educativo refuerce la sintonía con los tiempos que corren, donde la falta de información puede tener distintas consecuencias, entre ellas los embarazos no deseados y, peor aún, el contagio de infecciones y enfermedades de transmisión sexual.
Por otro lado, especialistas continúan remarcando la importancia de que, a pesar de que la ESI debe ser impulsada en el ámbito de la escuela, uno de los aspectos más fundamentales es el acompañamiento y el diálogo de los padres con sus hijos, respecto de las dudas y las primeras preguntas sobre la sexualidad.

Tocando temas actuales

Desde hace algunos años, a partir de movimientos como el “Me Too”, surgido en los Estados Unidos tras las denuncias por abuso y acoso sexual en el ámbito de Hollywood, la plataforma Netflix ha comenzado a incursionar en distintas estrategias que buscan dar respuesta a las temáticas instaladas en la opinión pública mundial, donde Argentina no constituye una excepción.
Así como la serie “13 Reasons Why” puso en debate el flagelo del acoso escolar (“bullying”), la educación sexual es, ahora, uno de los ejes de discusión expuestos en la serie “Sex Education”, que revisitando los lugares comunes de las comedias ambientadas en escuelas secundarias, propone, en ocho capítulos de duración, el análisis sobre el despertar sexual, los estereotipos y los mitos populares.

El sexo y las emociones

Sin embargo, en este caso, la propuesta audiovisual de origen inglés se encuentra “adaptada” al siglo XXI, donde los protagonistas no transitan por los típicos tabúes del sexo y, por el contrario, casi ninguno de ellos es virgen, además de que la mayoría está al tanto de los métodos anticonceptivos.
La serie plantea otro tipo de problemas, entre ellos la incertidumbre, la maduración y lo relacionado a la sexualidad y las emociones, planteando, por ejemplo, que la educación sexual y la sentimental no pueden “ir por separado”.
Se trata de una propuesta que busca tomar ventaja del atractivo del formato de una serie orientada al segmento adolescente, para plantear interrogantes, dar algunas respuestas y, sobre todas las cosas, fomentar el pensamiento crítico entre los más jóvenes, quienes muchas veces se debaten entre la actualidad de dicha temática y los “mandatos” instalados tradicionalmente en la sociedad y la crianza.

Eliminar viejos hábitos

Uno de los aspectos más mencionados por los especialistas en la temática es que una gran parte de los jóvenes, al momento de incursionar en su vida sexual, se “nutre” de la industria pornográfica, adaptando de este modo una concepción del sexo similar a lo observado en pantalla, y estereotipando determinadas conductas.
Sin embargo, plantear la educación sexual desde la pantalla chica y en un formato abierto a los jóvenes, busca desmitificar los primeros conceptos que suelen adquirirse, casi por “transmisión cultural”, para que los espectadores comiencen a centrarse no sólo en lo que sucede en la pantalla, sino también, en el caso de este tipo de series, en lo que les sucede a ellos y en el análisis que pueden realizar sobre un tema que ya no es un tabú o una mera curiosidad, sino un “paso obligado” en el camino hacia la información.

Enfoques adecuados y no tanto

Al mismo tiempo, en el ámbito de la industria audiovisual, las comedias dramáticas relacionadas con el “coming of age”, que en inglés significa algo así como la “mayoridad”, comenzaron a tomar fuerza en los últimos años y a arrojar interesantes producciones que pusieron en la mesa de debate lo referido al sexo y la educación.
Con películas como “American Pie” (1999), el abordaje de la primera experiencia sexual en edad escolar, lejos de transitar por el terreno informativo, estaba confinado a una serie de situaciones que oscilaban entre lo cómico y lo escatológico, priorizando el “golpe de efecto” antes que el abordaje serio de este tipo de temas.
Uno de los ejemplos recientes y más positivos fue la serie televisiva “Maestros del sexo”, que tuvo como protagonistas a los padres de la educación sexual, Bill Masters y Virginia Johnson, quienes realizaron las primeras investigaciones sobre el comportamiento sexual de las personas.

Relatos crudos

En 1995, la película “Kids: Golpe a Golpe” abordaba lo referido a las enfermedades de transmisión sexual, a poco más de una década del descubrimiento del sida. La cinta narraba la historia de una joven que buscaba al chico con quien había tenido su primer encuentro sexual, para darle a conocer que había descubierto que era seropositiva.
Menos de diez años después, en 2004, el cineasta Pedro Almodóvar firmó una de sus películas más logradas, un drama erótico en el que la represión sexual durante la adolescencia marca a sus protagonistas, alumnos de un colegio religioso durante la década de 1960, transitando por experiencias de abuso y el descubrimiento sexual de dos niños internos, en el marco de un largometraje que borda tres historias de vida que se entrelazan.

El rol de los padres

A pesar del permanente contacto –y cada vez más temprano– de los jóvenes con la tecnología y el acceso a este tipo de contenidos, los padres continúan siendo uno de los factores más importante en lo referido a la educación sexual.
Una reciente investigación elaborada por la Universidad de Carabobo, en Venezuela, advirtió que los progenitores “son los primeros artífices de la conciencia moral de los hijos y aunque la educación sexual es parte importante de las funciones de los padres y las madres, esta no es asumida adecuada y efectivamente puesto que una buena proporción de padres y madres dejan al azar la educación sexual de sus hijos, evitando asumir una posición proactiva e intencional y delegan en la escuela y en los medios de comunicación esta responsabilidad”.
En esta línea, remarcaron que “muchos padres piensan que si el hijo asiste a la escuela, ellos se pueden desentender de su responsabilidad en la educación sexual de sus hijos; pero es necesario para el/la niño/a y el/la adolescente contar con el apoyo, la confianza y la comprensión a sus dudas y conflictos, que solo un canal de comunicación afectiva y efectiva entre padres e hijos puede lograr”.

Responsabilidades compartidas

A pesar de la importancia de la ESI en el ámbito escolar, el documento también expuso “la tendencia de los padres/madres de transferir su responsabilidad como primeros educadores sexuales hacia los/las maestras”, donde “llama la atención que en los talleres realizados con docentes, éstos también dejaron su responsabilidad de orientar y educar sexualmente a sus alumnos/as en los padres/madres”.
En esta línea, el estudio arrojó que “tanto los padres/madres como los líderes de la comunidad, no tienen conocimiento acerca de lo que es la sexualidad humana, cuya finalidad es el disfrute intensificado de la vida y de las relaciones personales ya que al reconocernos como personas nos reconocemos como seres sexuales y sexuados, como una potencialidad para un desarrollo humano integral puesto que la identidad sexual es básica para la identidad personal”.

Los primeros pasos y las dudas

Por otro lado, en el documento “Ayudemos al niño a crecer bien”, elaborado por Unicef, se enfatiza el concepto de educación sexual como “un proceso educativo permanente y compartido entre la familia y la escuela”, el cual “contribuye al desarrollo armónico y enriquecedor de la vida fomentando el respeto, el amor, la solidaridad y la responsabilidad” y advirtiendo que “como padres, daremos los primeros pasos en la educación sexual de nuestros hijos e hijas”.
Además, en referencia a los más pequeños y las primeras dudas y preguntas respecto de la sexualidad, señala que “es sano y positivo acompañar a los niños en sus descubrimientos; se trata de responder cuando preguntan, y de acercarles información en la medida en que lo van necesitando; si nos mostramos incómodos ante sus preguntas espontáneas, probablemente lo notarán y dejarán de preguntar”, sumando a ello que “siempre se está a tiempo de retomar el tema a partir de algo que sucede en la vida cotidiana: el nacimiento de un hermanito o de un primo, algo que contó un amigo o que vimos juntos en la televisión”.

Hablar con franqueza

Por otro lado, el relevamiento indica que “desde muy pequeños los niños comienzan a consolidar su feminidad o su masculinidad” y que “durante el ciclo escolar, es probable que quieran pasar buena parte de su tiempo libre compartiendo juegos con niños de su mismo sexo; ello contribuye a afianzar su identidad de género”.
En el mismo sentido, remarca que “muchas veces nos ponen a prueba para ver si les hablamos con franqueza” y que “si somos francos, estaremos fomentando una relación de confianza y seguridad que marcará los diálogos e intercambios posteriores, en especial en momentos tan significativos como lo es el inicio de la adolescencia”.

La importancia de “hablar de todo”

También, el informe elaborado por Unicef remarca que “la mayoría de los niños ha oído hablar sobre temas como el sida, los abusos a menores y la violación”, a partir de lo cual “es fundamental conversar con ellos utilizando un lenguaje claro, sencillo y adecuado a su edad; los adolescentes necesitan aprender sobre su desarrollo físico y emocional, la menstruación, las poluciones nocturnas y otras señales de la madurez sexual”.
Cuando llegan a la pubertad, continúa el documento, “se preocupan por su salud y el deseo de saber si son “normales””, concluyendo que “en este aspecto, es muy importante transmitirles que todos somos diferentes y que el desarrollo toma ritmos y particularidades que pueden variar de persona a persona”.

EPIG

La educación sexual, en la pantalla chica. Cómo algunas series comenzaron a abordar la temática desde una óptima integral y enriquecedora para los más jóvenes.

A partir del atractivo audiovisual, plataformas de contenidos cinematográficos ofrecen al segmento adolescente la posibilidad de incursionar en temáticas ligadas al despertar sexual.

La Educación Sexual Integral todavía es un tema resistido por algunos sectores conservadores en Argentina.

El segmento audiovisual es, muchas veces, una de las principales fuentes de información a las que acceden los jóvenes, a través del entretenimiento.