Por Trivia Demir

Cada imaginario de poder tiene un ‘vida eterna’ por delante. El tema es que la mayoría de las veces se trata de eso, apenas un imaginario. Sin embargo las compulsas que se van dando en distintos ámbitos, ayudan a reforzar la idea de lo que viene en un año de puja electoral como el que empezamos a transitar, es absolutamente discutible.
En todo este menjunje de operativos y datos de la realidad, la agenda política marca que el viernes de la semana próxima se presentarán objeciones sobre las reelecciones en Río Negro y La Rioja. Si frena las re-re, con la “doctrina santiagueña”, pondrá en crisis los comicios. En los dos casos, los procesos electorales ya están lanzados. En ambos, se evidencia un peligroso juego cruzado del PJ y del oficialismo
En detalle, La Rioja y Río Negro podrían vivir en pocos días situaciones políticas insólitas, además de intensas. Eso, en un año de arranque atípico. El verano ha transcurrido a un ritmo electoral inusual en las dos provincias y justo en el final de la temporada, el pulso político se termina de alterar a la espera de decisiones judiciales: el viernes de la semana que viene, la Corte Suprema definirá si habilita las reelecciones de los dos gobernadores. Si los jueces aplican la “doctrina santiagueña”, no habría espacios para las re-re. Y más aún: quedarían en terapia los procesos electorales, el riojano en mayo y el rionegrino, más complicado, en abril.
La Corte informó que resolverá las dos situaciones el viernes 22, día fuera de su rutina porque el martes que viene no habrá reunión de acuerdo. Para entonces, los jueces del tribunal tendrán completado el trámite, incluida la lectura no determinante del pronunciamiento de la procuradora. Ayer, en medios políticos y judiciales, crecían las especulaciones en línea con las versiones que desde hace días adelantan un posible desenlace de rechazo a las movidas reeleccionistas del riojano Sergio Casas y del rionegrino Alberto Weretilneck.
Lo que está en discusión son temas constitucionales, en las dos provincias, pero –nada llamativo en esta época. No responden a cuestiones de fondo, ni siquiera a líneas nacionales. Y tampoco necesariamente están teñidas partidariamente de manera uniforme. Ese cuadro, la tendencia a la judicialización –con destino nacional supremo, por la cuestión en juego- y los recorridos de la Justicia perfilan que la decisión de la Corte generará fuertes crujidos en los procesos electorales de Río Negro y La Rioja, con cronogramas ya muy jugados.

Análisis doctrinario

Desde la Corte han trascendido dos elementos que alimentarían las posiciones finales. El primero es que no estaría en discusión, en ninguno de los dos casos, asuntos que hacen al principio de la autonomía provincial -como fue, por ejemplo, la cuestionada ley de lemas en Santa Cruz-, sino cuestiones constitucionales. Y enlazado con ese criterio, sugieren que la letra habría que rastrearle en el caso de Santiago del Estero. Se refieren así al frustrado intento re-reeleccionista de Gerardo Zamora en 2013.
Vale recordarlo brevemente. Zamora, transformado en jefe de un partido (de hecho) provincial, intentó encarar un tercer mandato consecutivo como gobernador, apelando a la interpretación que abría a su juicio una reforma local. Tuvo un guiño del gobierno kirchnerista –ya plantado como aliado, lejos de los roces iniciales como radical- y logró el aval del Superior Tribunal santiagueño, naturalmente apuntado por su alineamiento político. La Corte Suprema frenó la jugada. Zamora actuó conforme a su tradición y a la de los jefes políticos locales: impuso a su esposa, Claudia Ledesma, para la gobernación y ocupó una banca como senador nacional.
Pero además de la historia, el caso dejó un dato que suma valor y tendría proyección, si se repara en las versiones que recomiendan leer aquel fallo como posible antecedente de los que vienen. La Corte sostuvo entonces que la movida era violatoria de la “voluntad constituyente” provincial. Es decir, consideró la letra y también el espíritu constitucional. Y frenó el intento.
¿Es aplicable ahora el mismo criterio? Se verá. Lo que si parecía difícil, según destacaba una fuente oficialista, es que la Corte termine aplicando criterios diferentes para casos que tienen aspectos particulares pero una misma matriz: la interpretación –forzada o desvirtuada- de normas al menos fueron presentadas como límite a la permanencia en el poder.

“Siganme”

En el caso riojano, se discute la inconstitucionalidad del proceso de enmienda de la Constitución local, es decir, la forma y fecha de convocatoria a la consulta popular de enero y la lectura de su resultado, fruto además de una muy escasa participación de votantes en plenos calores del verano. En el caso rionegrino, la cuestión es cómo se interpreta la primera gestión de Weretilneck, que asumió tras el “asesinato” de Carlos Soria.
En el supuesto de que los proyectos reeleccionistas queden frustrados, el sacudón tendrá que ver no sólo con la baja de las candidaturas, sino además con la incertidumbre en sus propias filas y con la continuidad del calendario electoral.
Veamos. En La Rioja, 24 horas después del día señalado por la Corte para pronunciarse vence el plazo para anotar candidatos. Casas no tendría armado un plan alternativo, es decir, debería actuar rápido frente a su propio vacío. En la vereda de enfrente, Cambiemos se apresta a resolver en estos días si su candidato finalmente es el senador radical y ex ministro Julio Martínez –ganador de la elección de 2017- o si corre el intendente de La Rioja, el peronista disidente Alberto Paredes Urquiza. Cargan con el desgaste del gobierno nacional, pero tienen peso propio en la provincia. Si Casas queda fuera de juego, crecerían sus chances. En teoría, según las encuestas.

Un engendro

En Río Negro, el cuadro es peor. Las candidaturas fueron anotadas hace poco menos de un mes. El gobernador jugó todo su capital a la reelección. ¿Hay margen legal y político para barajar y dar de nuevo? No está claro. Por lo pronto, si la Corte frena a Weretilneck, los festejos estallarían en el peronismo kirchnerista, que postula a Martín Soria, porque vería debilitarse al oficialismo local. Cambiemos, que a nivel local también fue contra la re-reelección, corre desde atrás con la dupla de la diputada radical Lorena Matzen y la macrista Flavia Boschi. Todo también en teoría, según las encuestas, que deberán sondear qué ocurre con la amplia franja de votantes del gobernador.
El PJ federal respaldó siempre al PJ riojano, y alertó a la propia Corte que deberían ser respetadas las decisiones de carácter electoral en la provincia. Cuestionó fuertemente a Cambiemos por haber llevado las cosas hasta el último escalón judicial. El peronismo K de Río Negro fue a fondo contra el gobernador, porque cree que su caída le allanaría el camino electoral. En Cambiemos, la situación es dual: rechazo local a la jugada de la re-re, y mucha consideración desde el gobierno nacional con Weretilneck, al que consideran amigo, con eco neuquino.
Como se ve, los análisis de estas horas son hechos sobre la base de fallos que serían contrarios a las reelecciones. En los dos casos. Pero pasaría lo mismo a la inversa y mucho más si fueran contradictorios: está asegurada la lectura política de cada resolución y de los firmantes. También allí, los límites asoman difusos, tácticos y cada vez más políticos, en la letra y en el manejo de los tiempos. Estos armados desnudan las improvisaciones que se van dando en relación a muchas anticipaciones electorales, que en definitiva, no tiene plan de gobierno definido. Todo esto, por supuesto no es inocuo en relación a los armados de los futuros mapas del poder sobre todo vinculados a la Patagonia. Habrá que ver…

Fuentes: NA, Telam, infobae, NA, propias