Paul Manafort, el exjefe de campaña de Donald Trump, fue sentenciado a 47 meses de prisión por un juez del estado de Virginia por fraude bancario y fiscal, cargos descubiertos durante la investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre el rol de Rusia en las elecciones de Estados Unidos en 2016.
Tras la condena, los ojos se posan sobre el mandatario, ya que en meses pasados deslizó la posibilidad de otorgarle el indulto. “Es muy triste lo que le hicieron a Manafort”, había expresado Trump instantes antes de que se conociera el fallo.
Los fiscales habían dicho que Manafort, de 69 años, merecía entre 19 y 25 años de prisión, así como millones de dólares en multas y restitución por los delitos. Medios locales, citando fuentes judiciales, informaron que el abogado y asesor ha mostrado poco remordimiento, e incluso mintió bajo juramento tras un acuerdo de culpabilidad después del juicio. “El acusado culpa a todos, desde la oficina del fiscal especial hasta a sus clientes ucranianos, por sus propias decisiones criminales”, escribieron los fiscales en un último expediente judicial esta semana ante el juez TS Ellis en Alexandria, Virginia.
Manafort fue la primera acusación que Mueller anunció a fines de 2017 y utilizó el procesamiento penal para aumentar la presión sobre él a lo largo de 2018 mientras buscaban su cooperación en asuntos fundamentales para su investigación. El abogado fue culpado de haber ocultado al Gobierno los 55 millones de dólares que había ganado como consultor del Gobierno prorruso de Ucrania, liderado por el depuesto presidente Viktor Yanukovych.
Después de la destitución de su asesorado, concluyeron los fiscales, Manafort mintió a los bancos para obtener préstamos y mantener un estilo de vida opulento con casas lujosas, trajes de diseño e incluso una campera de cuero de avestruz de 15.000 dólares.