Si bien en el pasado hubo una gran diversidad genética en el tercer cultivo más importante del mundo en términos de consumo humano, la papa, la evidencia indica que por efectos de su domesticación la base genética de ese cultivo es estrecha.
En este contexto, un estudio científico de investigadores del INTA, del CONICET, de otros organismos y colegas de Estados Unidos, sienta bases para contribuir a la ampliación de la base genética de la papa y mejorar así su rendimiento.
El doctor Marcelo Huarte, ahora consultor internacional y ex- investigador del INTA y la Ingeniera Agrónoma Sofía Deperi, Becaria Doctoral del CONICET en INTA, caracterizaron la variabilidad genética (diversidad y estructura) de una población de papa compuesta por cerca de 230 individuos entre los que se encontraron variedades comerciales provenientes de distintos lugares del mundo, especies silvestres emparentadas y clones pertenecientes a programas de mejoramiento genético del Centro Internacional de la Papa, con base en Lima, Perú, y de Argentina.

El estudio

Tal como describe la revista “PLoS ONE”, los análisis realizados por los investigadores mostraron que la población estudiada era altamente diversa y que se podía dividir en cinco grupos bien definidos relacionados con la estructura genética de la misma. “La variabilidad fue amplia y permite aplicar la selección en forma exitosa para varios caracteres de interés, como resistencias y tolerancias a enfermedades y estrés por sequía, calidad industrial, aspecto de tubérculo y alto rendimiento”, afirmó a la Agencia CyTA-Leloir el doctor Huarte. Y agregó: “Esto podría llevarse a cabo mediante el diseño de estrategias de cruzamiento entre grupos de genotipos – como los que caracterizamos detalladamente en este estudio – que tiendan a maximizar la diversidad genética y la heterosis (vigor híbrido) en un programa de mejoramiento.”
Además de estudios genéticos y análisis estadísticos, para entender y realizar una caracterización más completa, los investigadores argentinos recolectaron información genealógica de las 230 plantas. “La información generada en nuestro estudio también tiene el objetivo de actualizar el conocimiento sobre parte del banco de semillas de papa existente y podría ser una guía para nuevos programas de mejoramiento genético de este cultivo”, puntualizó Deperi.
En este sentido los autores del estudio indicaron que la utilización del mapa genético de la papa será útil para aumentar la eficiencia en los programas de mejoramiento “y, de esta forma lanzar al mercado nuevas variedades que satisfagan las necesidades de los productores, los consumidores y la industria.”
Del estudio también participaron Martín Tagliotti, del CONICET, Cecilia Bedogni, de INTA-Balcarce, Norma Manrique-Carpintero, Joseph Coombs y David Douches, de la Universidad de Michigan, en Estados Unidos, y Ruofang Zhang, de la Universidad de Mongolia Interior. (Fuente: Agencia CyTA-Fundación Leloir)

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