El ministro de Economía de Brasil, Paulo Guedes, amenazó con renunciar en caso de que fracase su proyecto de reforma previsional, el principal objetivo económico del gobierno de Jair Bolsonaro y la medida más esperada por el mercado financiero y la comunidad de negocios.
“Yo vengo aquí para ayudar. Si el presidente no quiere, si el Congreso no quiere, no voy a pelear para quedarme, porque estoy acá para servir. No tengo apego al cargo, no deseo quedarme a cualquier costo, como tampoco soy irresponsable como para irme ante la primera derrota, eso no existe”, dijo Guedes, considerado el superministro del Gobierno de Bolsonaro.
Guedes, un exbanquero de inversión, fue interpelado por una comisión del Senado sobre su proyecto de reforma jubilatoria, dos de cuyas disposiciones fueron rechazadas por 13 partidos de la Cámara de Diputados.
El Gobierno sufrió el martes a la noche una dura derrota, ya que la Cámara de Diputados le sacó autonomía a Bolsonaro para ejecutar el presupuesto social, uno de los objetivos de Guedes para reducir el déficit fiscal. La medida fue aprobada de manera casi unánime y pasó al Senado para su consideración.
La iniciativa reduce también el poder del Ejecutivo en el proceso de aprobación del plan de reforma de las pensiones.
Esa noticia, la amenaza de Guedes y el mal clima financiero en los mercados emergentes se tradujeron ayer en una caída del 3,57% de la Bolsa de San Pablo, que cerró a 91.903,40 puntos, y en una suba del dólar del 2,24% a 3,9543 reales.
Llamativamente, incluso Eduardo Bolsonaro, hijo del presidente, votó a favor de dar un control mayor al Congreso en cuestiones presupuestarias, además de casi todo el bloque del oficialista Partido Social Liberal (PSL).