El primer ministro chino Li Keqiang advirtió que el país afronta una “dura lucha” al revelar recortes de impuestos y otras medidas para revitalizar un crecimiento económico que será inferior al esperado en 2019, en momentos que se define el futuro de la guerra comercial con Estados Unidos.
Li anunció que el objetivo de crecimiento económico para 2019 quedó rebajado a entre 6% y 6,5%, una décima menos que en 2018 (6,6%), y el aumento del presupuesto militar -el segundo del mundo tras Estados Unidos- será también inferior al del año anterior.
“Afrontaremos un entorno más grave y complicado, así como riesgos y desafíos, previsibles y de otro tipo, que son mayores en número y tamaño”, dijo Li en su discurso en la apertura de la sesión anual del Congreso Nacional del Pueblo (CNP), el parlamento, en Pekín. “Debemos estar completamente preparados para una dura lucha”, sentenció.
Li habló también de reducir la burocracia para las empresas y de un modelo de competencia “neutral” no solo entre firmas privadas y del Estado, sino también con aquellas extranjeras activas en China.
“Serán todas tratadas del mismo modo”, aseguró el premier que, a diferencia de los últimos dos años, no citó el “made in China 2025” (el ambicioso plan para el liderazgo en sectores estratégicos de alta tecnología desafiado por Washington), pero mencionó los esfuerzos para “la innovación tecnológica” y el “crecimiento de calidad”.
Las relaciones con Estados Unidos se deterioraron fuertemente el año pasado luego de que el presidente Donald Trump golpeó cerca la mitad de las importaciones chinas con nuevos aranceles en un intento por forzar concesiones comerciales.