Pasada la medianoche del 30 de marzo de 2018, Guido Ezequiel Vargas ingresó a la fuerza a una vivienda del barrio 100 Viviendas de Esquel y atacó a la dueña de casa tocándole los pechos y con la amenaza de violarla. La mujer finalmente pudo escapar y salir a la calle en ropa interior. La policía tomó intervención a raíz de un llamado al 101 efectuado por los vecinos. Antes de darse a la fuga, Vargas se apoderó de un teléfono celular de la víctima.
La mujer pudo decir quién era el autor, además un vecino lo observó trepando por el techo y saltando a la calle. Poco después fue aprehendido.
Una vez aprehendido, Vargas fue investigado por tres hechos, un hurto, un daño y, el más grave, el abuso sexual. El acusado admitió su responsabilidad en los hechos, pero no hubo acuerdo sobre la pena. Por lo que se realizó un debate y este miércoles se conoció la sentencia condenatoria de tres años, siete meses y quince días de prisión.

El fallo

El juez Martín O’ Connor analizó las evidencias presentadas y la procedencia del acuerdo, previo a homologarlo e ingresar al análisis de la pena.
Para establecer la pena, el juez consideró en primer término que “el abuso sexual haya tenido lugar en el propio domicilio de la víctima, mediando una irrupción clandestina con escalamiento de una reja, de noche, mientras la víctima dormía, sola, pinta un cuadro contextual de enorme gravedad para el tipo penal básico de abuso sexual”. Analizó también el daño psíquico causado a la víctima y las consecuencias que este tuvo para su vida y para la de su hija quien debió dejar sus estudios para regresar a acompañarla. “Además del daño psíquico debe computarse el estigma social que producen estos hechos en las víctimas, de una persona que hubo de huir en ropa interior a mitad de la noche para poder ser socorrida por vecinos; de un hecho público para el vecindario. Por último, por este estigma social y por el temor que le inspiraba el acusado, la víctima debió irse a vivir fuera de Esquel…”.

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