La inflación continúa manifestando cifras contundentes desde hace varios meses y el registro de febrero evidenció un incremento en los precios superior al 50% en la comparación interanual. Si bien el cimbronazo llega a todos los sectores sociales, hay algunos grupos específicos que sufren más los daños de la suba de los precios de la economía. Un claro ejemplo de esto son los adultos mayores, que por sus condiciones etarias, características sociales y culturales consumen determinados tipos de bienes y servicios cuyos precios vienen incrementándose más que el promedio general de la economía.
Tal es el caso de los medicamentos, por ejemplo, cuyo abastecimiento está muy ligado a factores externos, ya sea porque se importan como bien final o porque su droga principal también es extranjera o porque los laboratorios que los fabrican son de capitales externos, muy sensibles a la cotización del dólar. Al respecto, cabe aclarar que los medicamentos son el segundo grupo en importancia de bienes que consumen los adultos mayores.
Otros componentes importantes de la canasta básica que consumen los jubilados son los alimentos y bebidas, cuya suba de precios se ha acelerado en el último año, también por el efecto de la traslación del salto del tipo de cambio. Por su parte, desde la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) emitieron un informe en el que sostuvieron que “si bien ese conjunto sustancial de bienes ya venía aumentando más que la inflación, la devaluación de 2018 significó un duro golpe al poder adquisitivo de las prestaciones sociales que reciben los adultos mayores”.
Específicamente, se estima que el 70% de este grupo social no llega a cubrir el costo de una canasta básica de bienes y servicios. Además, el aumento de los servicios públicos regulados también impacta en este sector, más allá de la posibilidad de obtener una tarifa social, como consecuencia de que esos valores se van ajustando con cada alza que el Gobierno Nacional autoriza. Otros servicios que son consumidos por los jubilados y que manifestaron fuertes aumentos en los últimos meses son el transporte y el mantenimiento del hogar.
Así, la mayoría de los componentes de la canasta jubilatoria tuvo incrementos superiores a la inflación. Puntualmente, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el índice de precios al consumidor (IPC) de febrero de 2019 tuvo una variación positiva interanual del 51,3%, mientras que los principales rubros de la canasta jubilatoria tuvieron incrementos mayores: Transporte, 63,6%; Alimentos y bebidas, 58,3%; Mantenimiento de hogar, 54%; Salud, 53,1%; y Vivienda 52,4%.

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Reforma jubilatoria

Vale recordar que la última reforma jubilatoria representó que las pensiones crecieran a un ritmo menor que la inflación, dejando a los jubilados ya en una clara situación de retroceso. Asimismo, como la canasta de consumo de los adultos mayores aumentó más que la inflación, este sector social se vio perjudicado por las medidas económicas tomadas en torno a esta franja etaria.
Específicamente, la jubilación mínima es de 10.400 pesos, que al tipo de cambio actual son unos 278 dólares, lo que significa que un jubilado tiene que vivir con menos de 10 dólares por día. Al respecto, si se considera el costo de algunos medicamentos básicos relacionados con la hipertensión, la diabetes u algún tipo de insuficiencia respiratoria, renal o cardíaca, se comprende la gravedad de la situación.
En este marco, el Programa de Atención Médica Integral (PAMI) ha dispuesto una serie de ajustes para acceder a los medicamentos, recortando coberturas del 100%, menores prestaciones a aquellas personas que tuvieran ciertos niveles patrimoniales, cierre de delegaciones, y menores servicios sociales y de salud. En tanto, también hay que sumar que la situación se agrava en los casos en que no cuentan con vivienda propia, ya que los alquileres se han incrementado considerablemente en los últimos meses.
La reforma jubilatoria hizo que en el cálculo de las actualizaciones de haberes, el 70% de las suba sea por inflación. Pero al existir un desfasaje temporal, los aumentos nominales quedaron por debajo de la suba del IPC, ocasionando una pérdida del poder adquisitivo si se toma entre puntas. En 2018, la pérdida contra la inflación fue de 18,7 puntos porcentuales, un guarismo incluso superior al histórico recorte del 13% propuesto en el año 2000.

Aumento del 70% en la canasta

Según el relevamiento desarrollado por la UNDAV, la canasta de consumo de las y los jubilados sufrió un aumento en el último año no menor al 58,3%, para el caso de la canasta más onerosa. En cambio, la variación trepa al orden del 61%, para el segmento medio, y casi a un 70% cuando se consideran los bienes y servicios más frugales a los fines de satisfacer los requerimientos de vida fundamentales. Así, en promedio la canasta de consumo más básica tiene un costo superior a los 8.900 pesos en marzo de este año, la canasta de costo medio ya sube a los 11.753,6 pesos, mientras que la canasta más dispendiosa se posiciona cerca de los 14.000 pesos.
Asimismo, desde la alta casa de estudios bonaerense hicieron un análisis de lo ocurrido en los últimos tres años y explicaron que “en el desagregado de la canasta promedio, observamos un aumento considerable en sus diferentes rubros. En particular, se destaca una suba acumulada del 356% en vivienda, mayormente compuesto por los tarifazos de los servicios públicos, junto con un aumento de 202% para alimentos y del 175% para medicamentos y salud”. De esta manera, todos estos rubros se incrementaron considerablemente por encima de la inflación del mismo lapso temporal.
Por su parte, la suba acumulada de la canasta para jubilados fue del 180%, lo cual contrasta con el incremento de los haberes jubilatorios mínimos (110%), de los haberes promedios (106,2%) y de la pensión promedio (112,6%).

Gobierno de Chubut